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mar 22 2009
ROMA 05 al 08 diciembre 2008 Imprimir E-Mail
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Escrito por Antonio Entrena   
domingo, 22 de marzo de 2009
Por fin!!!!. Después de muchos años por fin hemos conocido Roma. Desde comienzos de año ya sabíamos que el puente de diciembre lo tenía reservado en la oficina, así que solo era cuestión de decidir el destino. Por fin vamos a poder cumplir uno de nuestros sueños. Ir a Roma y poder ver in situ aquello que tantas veces nos ha emocionado en fotos y videos. Nos encanta el arte y seguro que en Roma disfrutaremos de lo lindo. ¡¡¡¡¡¡¡ Prepárate Roma que allá vamos !!!!!!!.

 

ROMA

05 al 08 de diciembre de 2008

Por fin!!!!. Después de muchos años por fin he conocido Roma. Desde comienzos de año ya sabíamos que el puente de diciembre lo tenía reservado en la oficina, así que solo era cuestión de decidir el destino. Este año 2008 se ha presentado muy viajero pues además del viaje a Londres en verano y los necesarios e insuficientes viajes a Íllora en Semana Santa, verano, feria de octubre y alguna escapadilla que otra, hemos estado en Carcassonne (Francia) y su comarca junto a Rafa y Mari (un compañero de trabajo y su pareja) el fin de semana del 24 al 26 de octubre y un fin de semana después nos hemos ido al Parador Nacional de Aiguablava en Gerona, en la Costa Brava para conocer mejor la comarca del Baix Empurda. Y además Bea se iba con sus amigas del 14 al 16 de noviembre a Milán.

Y todo ello planeado antes de conocer la mejor noticia de nuestras vidas hasta la fecha. En el mes de septiembre engendramos a nuestro primer bebé. La alegría más inmensa que hemos tenido jamás. Así que Bea ha ido “acompañada” con nuestro bebé con un tiempo de 15 semanas de gestación a Roma. De hecho y hasta última hora no teníamos claro si viajar por precaución, pero al final nos hemos decidido a ir ya que con cuidado y calma todo se puede hacer. Hemos ido a todos los destinos excepto el de Milán que Bea ha preferido descartar. ¡¡Gracias Bea!!.

Como es costumbre en los últimos viajes en puentes, esté de Roma lo tenemos “pagado” de antemano pues tras la nueva consecución de un incentivo extra en mi empresa el pasado año 2007 teníamos una tarjeta regalo de El Corte Ingles por importe de 666 €. Ya el año pasado viajamos a Berlín con otra tarjeta regalo. Así que buscamos algo que nos costara más o menos eso para el puente de diciembre. Por narices hemos tenido que utilizar los servicios de Viajes el Corte Ingles, pero lo hemos hecho por internet, aunque al final y para utilizar la tarjeta hemos tenido que pagar en una agencia, concretamente en la de El Corte Ingles de Cornellá (Barcelona). Buscamos a nuestra vuelta de vacaciones de verano un viaje para este puente. Al final decidimos que irnos del 05 al 09 de diciembre es demasiado y decidimos acortar una noche, renunciamos al puente y así podemos volver un día después en Navidad de Íllora y ahorrarnos la cola y las caravanas del 6 de enero volviendo el 7. El cambio en mi oficina no ocasiona problemas sino todo lo contrario pues dejo libre el puente de diciembre.

Tras decidir que el destino es Roma buscamos las combinaciones de vuelo + hotel en la web de El Corte Ingles, pues vuelo y hotel por separado sale al mismo precio. Encontramos una muy buena oferta, el vuelo a Roma es desde Barcelona a Fiumicino (aeropuerto de Roma) el día 05 de diciembre de 2008 a las 18:15 h. y la hora prevista de llegada a las 20:05 h. El vuelo de vuelta es desde el mismo aeropuerto a Barcelona a las 20:45 h. con llegada a las 22:30 h. Los vuelos aunque contratados con Iberia son operados por Clickair. El precio de los vuelos es de 442,26 € + 24 € de cargos de emisión. El hotel que reservamos es el Hotel Villa Patrizi de 4 * en régimen de alojamiento y desayuno en la Via di Villa Patrizi, 20 de Roma. El precio del hotel es de 323 € + 6 € de gastos de tramitación y gestión. A esto le incluimos un seguro de anulación pues para cuando viajáramos era probable que pudiéramos estar embarazados y que no pudiéramos viajar pues estábamos manos a la obra. El precio de este seguro es de 9,20 €. Así, si sumamos el total, nos sale por 798,46 € (vuelo + hotel + gastos de gestión + seguro de anulación). Así que realmente hemos tenido que pagar 132,46 € solamente ya que tenemos 666 € en la tarjeta regalo. Lo reservamos y pagamos el 04/09/2008. Antes de saber que Bea estaba embarazada, pues hasta finales de septiembre, exactamente el viernes día 26 de septiembre no supimos la buena nueva.

Tras la noticia del embarazo nos dimos de plazo hasta una semana antes para ver que todo iba bien y poder viajar. Todo ha ido bien hasta la fecha. Incluidos los viajes a Francia y a la Costa Brava y sin incidencias. Tan solo que Bea se cansa mucho más y que la comida le da un poco de asco depende que sea.

Una semana antes le propongo que no viajemos pues le da un poco de miedo viajar en avión embarazada. Llamo al seguro y me dicen que solo devuelven el importe si es embarazo de alto riesgo certificado por un medico. Afortunadamente no es ese tipo de embarazo, así que el seguro sabemos que no nos cubre. La agencia de Viajes El Corte Ingles hace las gestiones para ver que nos devuelven. El hotel nos lo devuelven entero y el avión, podemos cambiar las fechas de vuelo y los destinos, pero no nos lo devuelven. Al final Bea se decide que está segura de viajar y tiramos pa’lante. Es una campeona.

Compramos la Guía Lonely Planet que será nuestra guía de referencia y miramos por internet rutas y que ver y hacer en Roma que por supuesto es muchísimo.

En este viaje vamos a poner en práctica una guía por mp3. Se llama Tutto Roma. He grabado en los mp3 de cada uno las 100 pistas con una descripción detallada de cada monumento importante de Roma que una vez que estemos en ellos escucharemos a ver si es útil y nos ayuda a entender lo que vemos.

Por fin voy a poder cumplir uno de mis sueños. Ir a Roma y poder ver in situ aquello que tantas veces me ha emocionado en fotos y videos. Me encanta el arte y seguro que en Roma disfrutaremos de lo lindo. ¡¡¡¡¡¡¡ Prepárate Roma que allá vamos !!!!!!!.

 

Viernes 05 de diciembre de 2008

Como cada viaje que salimos un viernes por la tarde (el vuelo es a las 18:15 h.) tenemos que correr ya que yo acabo a las 15 h. y Bea a las 16 h. y tenemos que ir hasta el aeropuerto de el Prat, estando unas dos horas antes, es decir a las 16:15 h. ya que según la compañía Iberia es necesario que estemos dos horas antes de la salida en el aeropuerto, pero eso es imposible pues como he comentado Bea acaba a las 16 h. y mientras la recogemos y nos vamos llegaremos sobre las 16:45 mas o menos. Yo salgo de trabajar algo antes de las 15 h. y me voy a casa a acabar de preparar la maleta y la mochila con algo de comida y todo lo necesario. Como rápidamente y a eso de las 15:50 h. salgo de OLESA DE MONTSERRAT a recoger a Bea en Martorell. Bea ya ha previsto está mañana irse al trabajo con una compañera para así no tener que dejar el coche en la calle todo el fin de semana. Puntual a las 16 h. la recojo y nos vamos a Sant Andreu de la Barca a por sus padres para que nos lleven al aeropuerto en nuestro coche y se lo traigan. ¡¡Ah!! y para que su madre nos de los bocadillos y lo que nos ha preparado para picar todo el puente.

A las 16:15 h. aproximadamente salimos hacia el AEROPUERTO DE BARCELONA al que llegamos sin problemas a las 16:45 h. Rápidamente nos bajamos, nos despedimos y llegamos a los mostradores de facturación a por nuestros billetes y a dejar la maleta. Solamente llevamos una maleta para los dos (mediana aunque pesa como una enorme) y una mochila. La maleta pesa algo más de 20 kgs. Nos dan los billetes y nos sitúan en la parte delantera del avión. Al tener hecha la compra con Iberia es como si nos situasen en una hipotética primera clase, pues nos dan dos asientos en una fila de tres y nos dicen que ya no habrá nadie más en el otro asiento y así ir mas anchos. Nos dan los asientos 3D y 3F. La puerta de embarque es la 13 y la hora de embarque es a las 17:35 h. La hora prevista de salida de este vuelo de Clickair es a las 18:15 h.

Pasamos el control de seguridad, damos unas vueltas por las tiendas, con la “pena” de que Bea no pueda comprar nada pues nada le estará bien debido al embarazo. Aunque descubre que en Zara venden ropa de premamá.

Nos vamos hasta la puerta 13 a esperar embarcar pues no queda mucho. Al llegar cambian la puerta de embarque a la 15 y además la pantallita que hay encima de la puerta no ha cambiado el letrero del vuelo anterior que era con Vueling a Granada. Cuando vemos movimiento en la puerta de embarque me voy a hacer cola para poder entrar con tranquilidad y poder poner la mochila sin problemas encima de nosotros pues casi todo el mundo viaja con maletas pequeñas y llenan rápidamente los compartimentos de cabina. Incluso en la entrada del avión las azafatas deciden que si una maleta es demasiado grande tienen que meterla en la bodega del avión. Con algún retraso empezamos a embarcar a las 18 h. Después de hacer cola durante unos 20 minutos se produce una avalancha de gente que hace que “perdamos el turno” que tenemos de entrada, pero no pasa nada. Casi todos los que se ha colado son italianos. Nos tendremos que acostumbrar al morro que tienen. Tras entrar nos situamos en nuestros asientos a esperar que salga el avión pues ya tenemos todo nuestro trabajo hecho. Saco mi mp4 con mi querido Juan Antonio Cebrián y sus “Pasajes de la Historia” y me dispongo a pasar el rato. El viaje tiene una duración estimada de 1:50 h. Salimos sobre las 18:45 h, con media hora de retraso, por lo que llegaremos sobre las 20:30 h. El vuelo es tranquilo pues aunque está nublado, una vez que superamos las nubes no hay problema. Bea se duerme y yo escucho unos pocos pasajes relacionados con Roma. ¡¡Que grande eres Cebri!!.

Sorprendentemente a eso de las 19:30 h. el comandante anuncia que en 15 minutos aterrizaremos en Roma, que hemos tenido viento de cola y hemos “volado” literalmente. Perfecto, no solo llegamos rápido sino que llegamos antes de lo previsto sin contar el retraso.

A las 19:45 aterrizamos en el AEROPUERTO DE FIUMICINO DE ROMA. Tras “aparcar” el avión y por estar en la fila 3 abandonamos el avión rápidamente. Lo primero que hacemos es dar un toque a la familia para que sepan que ya hemos llegado. Ahora tan solo hemos de ir a buscar la maleta. El aeropuerto es grande y está bien. No hay apenas gente y vemos muchos carabinieri (policías italianos).

Encontramos la cinta que nos traerá la maleta, que es como las de la T4, y tenemos que esperar casi un cuarto de hora.  Aparece sana y salva y nos vamos corriendo a buscar el tren Leonardo Express que nos llevará hasta Roma y que sale en 10 minutos. Damos rápidamente con las ventanillas de venta de los tickets del tren pero tardan mucho. A eso que veo un cartel un poco mas cerca de la vía que dice que también venden los billetes. Vamos corriendo, los compramos, cada uno vale 11 € y nos dirigimos corriendo, en sentido literal, al tren, montándonos en la primera puerta que vemos abierta. De hecho el tren sale cuando estamos recién entrados al tren. Para subir al tren hay que hacer un esfuerzo importante porque está muy alta la entrada con respecto al suelo y tirar con la maleta pues como que es complicado. Entramos a un compartimento que hay cerca de la puerta donde hay dos asientos libres pero donde no cabe la maleta. La dejo en el pasillo y desde el compartimento la vigilamos. Enfrente de nosotros se sienta una que chica española a la que aprovechamos para bombardear a preguntas de donde comer sobre todo. Nos recomienda una heladería con nombre ingles cerca del Vaticano, dice que ella probó sus helados haciendo cola para ver los Museos Vaticanos.

A todo esto nos damos cuenta de que no hemos validado el ticket del tren. La chica nos dice que si no pasa el revisor ya tenemos los tickets de vuelta al aeropuerto. Nos acabamos de ahorrar 22 €. Je, je, je....

Es de noche y no se ve nada. Tan solo cuando llegamos a Roma, pero las estaciones no dejan mucho que ver. A las 21:10 h. llegamos a la Estación Termini de Roma, por fin estamos en ROMA. La estación es enorme y hay gran cantidad de gente. Nos planteamos ir andando pues realmente solo son dos paradas de metro pero lo descartamos para que Bea no se canse mucho. Siguiendo las indicaciones pretendemos llegar hasta el metro. En Roma solamente hay dos líneas de metro (A, roja y B, azul) y ambas solamente se cruzan en la estación de Termini por lo que la concurrencia en esta estación es agobiante. Hay muchísima gente y caminar con la maleta es complicado. Las indicaciones para ir hasta el metro no están muy claras que digamos porque hay que bajar (como es lógico) para llegar hasta el metro y no lo indican claramente. Al final después de un “paseo” por la estación llegamos hasta el metro. La Estación parece moderna y nos ha sorprendido no encontrar muchos inmigrantes. Eso si algunos taxistas nos han ofrecido llevarnos. Ya nos empezamos a dar cuanta de como son los italianos porque cuando ven a alguna mujer se la quedan mirando y le dicen cosas. Son unos pesaos.

Lo primero que hacemos es buscar una maquina para comprar los billetes. Resulta que en ventanilla no venden tickets de metro y en algunas maquinas hay que tener cuidado porque no dan cambio. Llegamos hasta una maquina expendedora y Bea compra dos billetes sencillos por 1 € cada uno. De todas las ciudades que hemos estado es el más barato. Según el billete comprado son las 21:21 h. Tenemos que buscar la Línea B, la azul para bajarnos en la parada policlinico, tan solo dos paradas después. Empezamos a subir y bajar escaleras y mis brazos ya casi están rozando el suelo pues la maleta pesa lo suyo cuando hay que cogerla al peso por las escaleras. Nos ha llamado la atención que el metro no está muy mal. Algo descuidado pero lo normal. Seguro que solo es está estación y que hay otras peores. A las 21:25 h. y tras atravesar con dificultades los tornos para entrar al andén pues la maleta casi no pasa entramos al andén. En los andenes hay una pareja de vigilantes y policías. Nos sentimos seguros. Cogemos el metro y nos sentamos ya que apenas va nadie. En poco más de 5 minutos llegamos a la parada de Policlínico. Nos bajamos y buscamos la salida. De nuevo escaleras pa’arriba y pa’bajo. Los brazos ya no los siento, pero de golpe damos con unas escaleras mecánicas. ¡¡Milagrito del niño Jesús!!. Son bastante largas aunque no tanto como las de Londres. Llegamos a la parte superior de la estación y de nuevo atravesamos los tornos para salir. Hay dos salidas y no sabemos cual coger. Miramos un mapa y vemos que salen ambas al Viale Regina Margherita. Por tanto salimos a la fuerza a esa calle. Tenemos que subir unos 200 m. hasta el hotel. Decidimos coger la Via Giovanni Maria Lancisi bordeando el Hospital Policlínico. La calle es sombría y además ha llovido lo que realza la penumbra. Creo que nos hemos equivocado porque estamos tardando más de la cuenta. Llegamos a la Piazza Girolamo Fabrizio y cruzamos la Via Giovanni Battista Morgagni para adentramos en la Via Gabriele Fallopio y al final ya por fin llegamos a la calle del hotel, la Via di Villa Patrizi donde giramos a la derecha para bajar en busca del hotel en el nº 20.

Toda esta zona es residencial, con grandes mansiones o villas como en Roma las llaman. Se nota que es una de las zonas más caras e importantes de Roma porque las casas son espectaculares. De hecho la calle del hotel está plagada de casas de este tipo y el hotel es una de ellas.

Sobre las 22 h. llegamos al hotel. El HOTEL VILLA DI PATRIZI de 4 *. Es precioso. Es una mansión reconvertida en hotel. No es muy grande pero es muy bonito y parece tranquilo. Entramos y la recepción es pequeña. Nos identificamos, le damos el bono del hotel y amablemente y entendiéndonos perfectamente con el recepcionista hacemos el check in. Nos da la habitación 304. Antes de irnos a la habitación le pedimos que nos de un mapa. El chico amablemente nos da el mapa e incluso nos hace una especie de ruta señalada en el mapa de lo que no nos tenemos que perder de Roma. Joer con el tío, no se ha dejao na. Además nos dice que el lunes es festivo en Italia. Pues eso es mala suerte porque ya sabemos que si queremos visitar los Museos Vaticanos tiene que ser mañana porque el domingo y los festivos está cerrado. Pues nada Bea y yo descartarnos pasarnos horas y horas en la cola ya que con el embarazo no es muy bueno. Otra vez será ¡¡Buahhhhhhhhh!!.

Estamos muy cansados así que buscamos el ascensor para ir a la habitación, pero no lo encontramos. Tiene el chico que venir a decirnos donde está y es que está bastante escondido. Subimos a la planta de la habitación que es la 2ª aunque la habitación sea la 304. La habitación está justo al salir del ascensor y girar por el pasillo a la derecha. ¿Notaremos el ruido del ascensor?. Esperamos que no. Entramos a la habitación. Por fin estamos en el hotel. Que alegría y alivio. La habitación no es muy grande pero ya está bien. La cama si que lo es. Tiene un armario grande donde cabe todo sin problemas. Al lado del armario una tele pequeñita, pero que ya se ve bien desde la cama. Al lado de la TV está el cuarto de baño, que también es pequeño pero no tanto como creíamos por los comentarios en foros de internet sobre el hotel. Está bastante limpio y tiene muchas cositas de esas que ponen en los hoteles en los baños. Como ya es costumbre Bea “arrambla con to lo que se menea”.

Enfrente de todo lo que hemos descrito está la enorme cama, que parece cómoda. Al lado de la cama hay un enorme ventanal que al abrirlo... ¡¡oh sorpresa!! da a una enorme terraza. Estamos en la que parece la habitación principal del hotel no por tamaño pero si pos situación. La terraza da a la calle del hotel y es muy grande. Lastima que no haga mejor tiempo porque seguro que la disfrutaríamos más. Salimos a la terraza haciendo un  esfuerzo pues lo que hay en la habitación es una ventana y hay que saltarla para salir a la terraza. Bea alucina con la terraza. Las vistas del barrio, o mejor dicho de la calle, pues la gran cantidad de árboles que hay en la zona tapan lo demás, es preciosa. Vemos otras mansiones de al lado que son “pa flipar”. Mañana de día seguro que se verán mejor.

Entramos de nuevo en la habitación y después de colocar la ropa en el armario y ponernos cómodos nos disponemos a comer los bocadillos que Nati nos ha preparado. Bea teme por como le siente el bocata, pero al final nos los comemos sin problemas. Cojo una coca cola del minibar de la habitación. Yo me quedo con hambre y como otro pequeñito que ha hecho su madre y ojo el bocata es de queso con carne de membrillo. ¡¡Me queo frito!!.

Después de digerir los exquisitos manjares proporcionados, cogemos la guía y un mapa y preparamos el día de mañana.

Es hora de dormir pues Bea está rendida y acostumbrada a irse a dormir a las 22 h. ya no aguanta más. Menos mal que estamos bien y que Bea no tiene quejas.

¡¡ Buona notte !!.

 

Sábado 06 de diciembre de 2008

Como en cada viaje que hacemos madrugamos un poco aunque está vez no tanto pues Bea necesita dormir. A eso de las 08:30 h. nos despertamos. Hemos dormido bien. Nos disponemos a ducharnos y a desayunar con impaciencia pues queremos saber que tal es el desayuno. Al abrir el ventanal vemos como el día es algo soleado aunque con nubes por lo que hay riesgo de lluvia. Hace algo de frío y es que es normal que en diciembre haga frío.

Después de las duchas, muy gratificantes por cierto, y ponernos ¿guapos?, bajamos a desayunar al comedor que está en la planta baja. La sala del desayuno es pequeña, con las paredes pintadas cual fresco en una Iglesia, apenas hay 10 mesas y solamente hay una señora limpiando y procurando que no falte de nada. Rápidamente nos damos cuenta de que hay muchos italianos de puente en Roma y que este hotel está plagado de ellos. En cuanto al desayuno decir que es bastante cortito. Café, leche, capuccino y algo de zumo, que por supuesto no es natural. En cuanto a la comida, algo de bacon, huevos revueltos, algún embutido, pan y algunos dulces. Un desayuno pobre pero que ya nos vale, pues Bea igualmente no le apetece mucho y tampoco puede comer muchas cosas. Nosotros nos empleamos en el pan, poniéndole un poco tomate con aceite y sal. Como si estuviéramos en casa.

Subimos a la habitación a hacer la mochila con las guías, mapas, cosas para picar, los mp3 para oír al guía virtual y coger los abrigos. En recepción tienen el periódico “El País”, que aunque no suelo leer habitualmente por lo menos nos enteramos un poco que sucede en España. Lo subo a la habitación para ojearlo.

Salimos a la terraza a intentar grabar la calle y las mansiones que rodean al hotel.

Después de un ratito bajamos dispuestos a devorar Roma, si nuestro bebé nos lo permite. Preguntamos a la chica de recepción que tenemos que hacer para ir hasta el Monumento de Vittorio Enmanuelle, Il Vittoriano, y nos dice que tenemos que coger un bus (no sabe cual) hasta Piazza Venezia. Son las 10:15 h. y ya estamos en la calle.

Salimos como pollos sin cabeza pues vamos hasta le estación de metro del Policlínico. Esta vez hemos tardado menos de la mitad que ayer cuando fuimos al hotel y es que hemos tirado por la Viale Regina Margherita que está justo al final de la Via Villa di Patrizi, donde tenemos el hotel. De hecho ambas se juntan en la Piazza Galeno. Girando a la izquierda conforme bajamos de Via Villa di Patrizi entramos en el Viale Regina Margherita y a 200 mts. está la estación del Policlínico.

Bajamos a la estación y compramos un billete de tres días, cada uno por 11 € y que nos servirá para cualquier medio de transporte publico durante tres días. Es valido hasta las 24 horas del tercer día desde la validación. Lo hemos comprado a las 10:26 h. y nos sirve hasta las 23:59 h. del día 8.

Pero tenemos que volver a la superficie a coger un bus que nos lleve hasta la Piazza Venezia. En la Via Giovanni Battista Morgagni, una perpendicular a Regina Margherita, paramos en una parada de bus a ver si sale alguno hacia Piazza Venezia, pero no pasa ninguno. Tampoco el tranvía que pasa por Regina Margherita. Así que de nuevo estamos en Piazza Galeno, sin saber muy bien donde ir. Decidimos preguntar a unos polis que nos dicen amablemente que en una calle que se ve al fondo en dirección contraria a la estación de metro del Policlínico, y siguiendo por el Viale Regina Margherita en dirección contraria a la parada de metro del Policlínico, en la Via Nomentana se coge un bus para ir hasta Piazza Venezia, pero que pasan con una frecuencia relativa. Y es que ¡¡esto es Italia!!.

Pasamos por varias embajadas y edificios gubernamentales hasta llegar a Via Nomentana. Giramos a la derecha y en la acera de enfrente, vemos un cartelito en la acera de que es ahí donde hay que esperar al bus 84 que nos lleve hasta Piazza Venezia.

Tarda bastante y es que se ve que en Roma, los fines de semana y festivos el transporte público tiene una frecuencia reducida. Eso provoca que una ciudad eminentemente turística esté colapsada prácticamente en bus y metro.

Después de una larga espera por fin pasa el bus. Nos montamos y emprendemos la marcha hacia Piazza Venezia por las calles de Roma, que por supuesto aprovechamos para observar. El trayecto dura unos 15 minutos y pasamos por Via 20 Settembre, la Via Vittorio Emanuele Orlando, la Piazza della Republica, la Viale Luigi Einaudi, paramos en la Estación de Termini en la Piazza dei Cinquecento y tomamos la Via Cavour hasta la Via dei Fori Imperiali y de ahí llegamos a Piazza Venezia, donde lo primero que vemos es el imponente IL VITTORIANO justo enfrente de nuestra entrada en la plaza. Son las 11:25 horas. Realmente espectacular esta maquina de escribir, como la llaman los romanos por su forma análoga con este artilugio. Es de los monumentos más grandes que hayamos visto en nuestros viajes. Blanco, muy blanco, de mármol blanco. Con una estatua gigante del Rey Víctor Manuel II a caballo presidiendo el monumento. Lastima que haya una parte en obras que es tapada por unas lonas. Igualmente se deja ver la inmensidad de la obra.

Delante justo del monumento una verja da acceso a una escalinata y arriba de la escalinata dos militares aguantan la figura ya que se encuentran custodiando una tumba al Soldado Desconocido. Con el fresquete que hace tienen que estar congelados. Por este mismo motivo, por lo de la tumba no por lo del frío, está prohibido sentarse en las escaleras y fumar. Lo comprobamos cuando unos turistas se sientan y un vigilante a golpe de silbato les anima a levantarse gritando algo en italiano que no debe de ser muy bueno.

Pero lo curioso es que la gente no observa a la derecha del monumento donde se encuentra la columna a Trajano. Es muchísimo mas pequeña que el monumento pero mucho mas valiosa. Ya la veremos de cerca. En este monumento hay mucha gente que disparan una y otra vez las cámaras de fotos. Da la sombra y hace frío. El tiempo amenaza con algunas nubes pero esperamos que nos respete el día. Ahora son las 11:40 h.

Después del retraso acumulado esta mañana por buscar el bus que nos trajera a Piazza Venezia decidimos irnos de este monumento pues nos esperan el Foro Romano y el Coliseo. Hemos decidido seguir la ruta que nos marca la Guía Lonely Planet llamada: Circuito a pie por la antigua Roma que empezaba en Il Vittoriano y acaba en la Bocca della Verittà.

Así rodeamos el Monumento por la Piazza d’Aracoeli y buscamos la adyacente PIAZZA DEL CAMPIDOGLIO. Plaza diseñada por el gran Michelangelo Buonarroti. Es aquí donde decidimos empezar a utilizar la guía en mp3. Nos encontramos empezando a subir las muy bonitas escaleras, La Cordonata, con sus estatuas y maceteros enormes a la Plaza y encendemos el mp3. La verdad es que es un autentico coñazo porque nos va a retrasar muchísimo. Lo detalla todo muy bien. Si tienes tiempo lo puedes utilizar porque seguro que aprendes muchísimo, pero la verdad es que con el cohete en el trasero que llevamos para poder ver mas lugares no tenemos tiempo de largas explicaciones. Además es como hacer una excursión autista pues no puedes hablar con nadie, ni escuchar el sonido ambiente del lugar que visitas. Para visitas con más tiempo o mas concretas es muy bueno.

Pues eso, acabamos de subir las escaleras a la Piazza del Campidoglio y nos miramos como diciendo.... “oye, ¿nos quitamos los auriculares y hablamos algo?”. Cuando nos los quitamos oímos voces y algarabía. Hay una boda en el Ayuntamiento ¡¡Vivan los novios!! ¡¡Vivan!!.

La plaza es hermosa, recogida y nada mas por saber que la diseñó el gran Miguel Ángel hace que sintamos una enorme admiración. En la plaza se encuentran los Museos Capitalinos, en dos edificios uno enfrente de otro. A la izquierda el Palazzo Nuovo y a la derecha el Palazzo dei Conservatori.  Son los museos públicos más antiguos del mundo. No hay cola ni gente esperando pero tenemos prisa y como siempre preferimos ver la ciudad. Y enfrente conforme subes está el Palazzo Senatorio, que alberga parte del Ayuntamiento.

Son cerca de las 12 del mediodia y según la guía escrita, por el lateral izquierdo al fondo saldremos al Foro Romano, nuestro próximo objetivo.

En la plaza ha dado la sombra y hacía fresquito, cuando dejamos la plaza para ir hasta el foro, aparece el sol y eso ya nos gusta mas. Justo al girar a la derecha ya se ve el FORO ROMANO en parte. Es realmente espectacular. Lo primero que destaca desde nuestra elevada posición es el Arco di Settemio Severo. Muy bien conservado. A la derecha observamos ocho columnas enormes e impactantes que es lo único que queda en pie del Tempio di Saturno.

La infinidad de ruinas que se ven desde la posición que ocupamos hacen inabarcable la dimensión histórica de lo que ante nuestros ojos se desparrama. Vemos que hay gente en su interior y buscamos la entrada para atravesar el Foro a través de la Via Sacra e ir hasta el Coliseo, pero la entrada está cerrada, mejor dicho, es la salida. Según las guías deberíamos de haber podido entrar al Foro por aquí.

Como no podemos entrar tenemos que bajar hasta los pies de Il Vittoriano por la Via San Pietro in Carcere  para coger la Via dei Fori Imperiali que va desde la Piazza Venezia hasta el Coliseo.

Esta calle se encuentra en obras en al lateral del foro romano aunque este se deja ver bastante bien. Realmente no sabemos donde puede estar la entrada. En la acera de enfrente se encuentran los FOROS IMPERIALES presididos por la majestuosa Colonna di Traiano (Columna de Trajano).

Todo es abrumador. Es pura historia. Todo significa algo. Todo fue algo importante. Aquí hace dos millares de años estaba el centro del mundo. Era el lugar donde idearon el sistema de vida que hoy tenemos. Es único y emocionante. Realmente gustaría sentarse a ver y observar y dejarse llevar por la imaginación y ver las legiones desfilando, a los senadores paseando, a la gente del pueblo ir y venir. Es sin lugar el lugar más histórico e importante que hemos pisado jamás.

Por fin, en Largo Romolo e Remo, a medio camino entre Piazza Venezia y el Coliseo, está el acceso al Foro Romano. Según la guía y webs visitadas antes del viaje no hay que pagar y el acceso es gratuito pero los muy ....... cobran entrada, nada mas y nada menos que 9 € la entrada. Son las 12:10 h. y dar una vuelta por el Foro cuando lo hemos ido viendo por fuera es una perdida de tiempo así que decidimos seguir para delante y encaminarnos hacia el Coliseo.

Camino a este ya abundan personas disfrazadas de romanos que intentan cazar alguna foto cobrando algunos eurillos y también gran cantidad de vendedores ambulantes con trípodes para las cámaras.

Sobre las 12:15 h. y ante nuestros ojos se presenta aquello que íbamos viendo desde hace tiempo a lo lejos, el COLISEO. Enorme. Mastodóntico. Mucho mas grande que el de El Djem en Túnez. ¡¡Ande va a parar!!. Hay mucha gente alrededor del coliseo. Decidimos irnos hasta justo los pies del ARCO DI COSTANTINO. Imponente. Es realmente bello y pensar los años que tiene y que sigue ahí en pie es emocionante.

Nos hacemos algunas fotillos con el Coliseo detrás y miramos de reojo la Via Sacra que cruza el Foro Romano y que va a parar donde estamos. Decidimos dar una vuelta completa al Coliseo. Bea ya entró cuando vino a Roma en su viaje de estudios y dice que no merece la pena entrar. Pues nada, todo sea por quedar bien.

Empezamos a darle una vuelta al Coliseo desde el Arco di Costantino en sentido a la agujas del reloj. Es espectacular. Muy grande y aunque a grandes trozos restaurado se nota la magnificencia de la construcción. Hace un par de miles de años, bueno un poquito menos, en su arena corrían todo tipo de suerte los gladiadores y demás personajes que se jugaban la vida y así divertían a la plebe. Cuantas imágenes evocadoras de las pelis de romanos se vienen a la cabeza. Espartaco, Gladiator...... Que sensación. Además pensamos en los miles de primeros cristianos que fueron devorados por las fieras en su arena. Dios los tenga en su seno.

Justo en la zona donde parece que las paredes se caen y pasamos al sector reconstruido, Bea entra al lavabo ya que con el embarazo está siempre con la vejiga armada. Mientras espero saco algunas fotillos a esta parte del Coliseo.

Acabamos de dar la vuelta al Coliseo esquivando a los muchos vendedores indios o pakistaníes con pañuelos, chales y demás lienzos de tela para las mujeres.

Son las 12:55 h. y ya hemos dado la vuelta completa y de nuevo nos encontramos bajo el Arco di Costantino. Ahora cogemos la Via di San Gregorio para ir hasta el Circo Massimo.

¡¡Vivan los novios!!. Justo cuando abandonamos el cobijo del Arco vemos venir hacía el a unos novios para hacerse el reportaje fotográfico e inmortalizar el momento. ¡¡Vivan!!. Otros novios y ya van dos en la mañana de hoy.

A nuestra derecha queda el Palatino, dentro del recinto del Foro Romano – Palatino. Como no hemos entrado no podemos verlo por dentro pero al rodearlo podemos ver parte de el. Toda esta zona de Roma huele a historia. Son lugares que han visto pasar los siglos y que ahí quedan, aun en ruinas algunos y otros mejor conservados, pero ahí quedan.

Al final de la Via di San Gregorio que venimos caminando se hace la amplitud. A la izquierda y enfrente vemos la sede de la FAO, la organización por la alimentación de la ONU y a la izquierda, hacia donde giramos por la Via dei Cerchi, contemplamos una enorme explanada plagada de hierbas que la guía dice que es el CIRCO MASSIMO. Se puede intuir que allí estaba el Circo Máximo pero ahora está abandonado y poco cuidado. Según parece ha quedado para hacer algunos conciertos al aire libre y poco más.

Nosotros en vez de seguir por la acera de la Via dei Cerchi nos adentramos en la explanada del Circo Máximo y lo atravesamos ya que nuestro siguiente destino está detrás del Circo. A la derecha de nuestra caminata seguimos observando el Palatino y es que es enorme.

Son las 13:20 h. y nos hacemos algunas fotillos con el Circo Máximo de fondo.

Cruzamos a la Via della Greca a la izquierda del final del Circo. Justo al volver de esta calle, se encuentra la CHIESA DI SANTA MARIA IN COSMEDIN, una preciosa iglesia con una torre muy bonita de estilo románico, de hecho la Iglesia data del S. XII. En la entrada de esta Iglesia se encuentra una de las atracciones mas importantes de Roma, popularizada por el cine, la BOCCA DELLA VERITÀ, en la Piazza de la Bocca della Verità. Es una enorme mole redonda de mármol con forma de cara y en la boca un espacio para meter la mano. Dicen que si metes la mano derecha en la boca y dices una mentira te muerde la mano. Nosotros lo hacemos y ná de ná. Curiosamente la película “Vacaciones en Roma” la popularizó. Aquí es donde la ruta que venimos haciendo finaliza.

Enfrente de la Iglesia se encuentra el FORO BOARIO, el antiguo mercado de ganado romano, con dos construcciones muy bonitas de la época romana el Tempio di Ercole Vincitore, de forma circular y el Tempio di Portunus. A cada paso hay algo interesante.

Nos encaminamos ya directamente al barrio del Trastevere y para ello hemos de seguir por la Lungotevere dei Pierleoni bordeando el RIO TIBER hasta llegar al precioso PONTE PALATINO. El río viene bastante crecido y arrastra muchas ramas. Nos somos romanos pero creemos que el río viene a una altura preocupante ya que los laterales del río, ocupados por farolas están cubiertos de agua y las farolas con el “agua al cuello”. Desde el puente se ve una panorámica preciosa miremos donde miremos. Si miramos a la izquierda, el sol hace un paisaje espectacular con la torre de la Iglesia de Santa Maria in Cosmedin altiva y protagonista, si lo hacemos al frente el barrio del Trastevere nos espera con sus calles estrechas y su animado ambiente y si miramos a la derecha es aun mas espectacular ya que muy cerca se encuentra la Isola Tiberiana, una pequeña islita en medio del Río Tiber con unas casitas preciosas. Es de los lugares más bellos de Roma. Al fondo por fin conseguimos divisar la cúpula de la Basílica de San Pedro.

Son las 13:35 h. y el hambre ya nos pica un poco. Hemos decidido comer en el Trastevere y para ello hemos de adentrarnos en el barrio y buscar algún sitio para comer. Según la guía, lugares no faltan, es cuestión de encontrar uno que nos guste.

Para entrar en el barrio y tras cruzar el Puente Palatino, giramos a la derecha por la Lungotevere Alberteschi y a la altura de la Via Lungarina, que parece que atraviesa lo mas importante del barrio, nos adentramos en el BARRIO DEL TRASTEVERE.

Las calles son estrechitas y las casa principalmente son de color anaranjado oscuro en su mayoría. Hay muchos restaurantes y bares y es típico que las ropas estén colgadas en las fachadas para que se sequen, lo que da un aspecto de patio a todas sus calles. Hay mucha gente, algunos coches y muchas motos. Nosotros seguimos andando por la Via Lungarina y empezamos a dejarnos llevar por las callecitas del barrio. Su ambiente es tranquilo y no parece una ciudad grande como Roma, mas bien un pueblecito. Pasamos por algunas placitas llenas de bares y gente hasta que llegamos a una de las principales calles del barrio, el Viale di Trastevere, donde al cruzarla encontramos un punto de información turística en el que preguntamos sitios donde comer y una amable chica nos atiende. No nos puede recomendar ninguno en concreto y nos da una lista con varios de ellos. Algunos ya aparecen en la guía que llevamos y vemos como en la Piazza de Renzi, un poco mas adelante siguiendo por la ahora llamada Via della Lungaretta hay varios. Uno en concreto, llamado La Casetta di Trastevere parece muy bueno y allá que vamos.

Seguimos caminando por la Via della Lungaretta y a poco de reanudar la marcha topamos con la BASILICA DI SANTA MARIA IN TRASTEVERE, la que dicen Iglesia dedicada a María más antigua de Roma. Se encuentra en la Piazza del mismo nombre que la Iglesia que está muy animada. Lastima que la Basílica está cerrada y no podemos verla por dentro, pero por fuera es una pasada.

Son las 14:05 h. y según el mapa estamos cerca de nuestro destino. Giramos por la Via della Fonte de l’Olio y por fin llegamos a la preciosa y pequeñita Piazza de Renzi donde varios restaurantes dan comida a los turistas, pagando claro está. Nosotros ya habíamos decidido comer en LA CASETTA DI TRASTEVERE en el nº 31A de dicha placita. Realmente bonito. No hay cola para entrar y es que son las 14:10 h. Por dentro es aun más bonita que por fuera y es que está decorada como si fuera una calle más del barrio, con sus fachadas pintadas de colores y sus ropas tendidas. Nada más entrar nos sitúan en una mesa justo al lado de una puerta pintada en la pared que parece de verdad. El realismo de calle del barrio es espectacular. De nuevo Bea va a decidir que comer porque aun se mueve por impulsos y por ganas. Y es que el embarazo la condiciona para estas cosas del comer. Tras ver la carta decidimos pedir “Bruschetta alla Romana” (3 €), un aperitivo que es un trozo de pan tostado con tomate picado sazonado con sal y con albahaca encima en plan tostada y Bea una “Lasagne fatte in casa” (6 €) y yo unos “Rigatoni all’amatriciana” (5 €). Para beber agua fresquita (3 €).

¡¡Dios mío que bueno esta todo!!. A lo mejor es el hambre que tenemos pero nos sabe a gloria. Bea flipa con la lasaña, le está buenísima. Y los Rigatoni, una especie de macarrones pero más grandes, están deliciosos. Además probamos por fin eso que dicen los italianos de “al dente” es decir, poco cocidos. Están duritos y eso los hace más buenos. La salsa “all’amatriciana” lleva tomate, cebolla, panceta y algo de picante y por encima queso parmesano. Aun me relamo...... Hablamos poco porque degustamos la comida en cada bocado. Son algo lentos, pero merece la pena esperar. Se llena de golpe el restaurante y la mayoría son italianos por el idioma que hablan. Los hombres italianos son súper gesticulantes y solo hacen que mirar a las mujeres esperando coquetear con ellas. Justo al lado se sienta una mesa de españoles ya mayores que forman demasiado ruido.

Nosotros ya hemos acabado y ahora viene el postre. Como no podía ser menos pedimos “Tiramisú” (5 €). También esta muy bueno pero no tanto como esperábamos por ser Italia, pero aun así esta muy rico.

Después de la comilona estamos bien servidos y tras ir al lavabo pedimos la cuenta (25 €) y nos vamos. Estamos “como una chota jarta calostros”. Restaurante totalmente recomendable.

Son las 15:25 h. y nuestro próximo destino es el Centro histórico de Roma. “Solo” hemos de cruzar de nuevo el río y adentrarnos un poco en la ciudad.

De nuevo el barrio se presenta con calles estrechitas y plagadas de gente buscando restaurantes. Menos mal que hemos comido ya. Para salir del barrio, desde la Piazza de Renzi cogemos la Via della Pelliccia donde giramos a la izquierda por la Via del Moro hasta llegar al final de esta calle en la Piazza San Giovanni della Malva y de ahí por la Via Ponte Sisto hasta la Piazza Trilussa donde una fuentecilla nos da el adiós al barrio y la bienvenida al río y al puente, el PONTE SISTO.

Ahora el sol que se está poniendo da un toque romántico y bohemio a las vistas. Nos salen fotos muy bonitas y desde lo alto del puente de nuevo la vista de la cúpula de la Basílica de San Pedro es espectacular. El puente está plagado de vendedores de bolsos y esas cosas que afortunadamente pasamos sin más y es que Bea no pica.

Tras cruzar el río nos adentramos en el BARRIO DEL CENTRO STORICO. Caminamos por la iluminada por los rayos de sol Via del Pettinari penumbrosa sino fuera por estos rayos. Se nota en tan solo unos metros como el barrio es diferente. Giramos a la izquierda por la Via Capo di Ferro buscando al final el magnífico y espectacular renacentista PALAZZO FARNESE en la Piazza Farnese y sede de la embajada de Francia en Roma. Esta cerrado y no podemos visitarlo, pero en la puerta hay una placa con una imagen del techo de una de sus salas que fotografiamos y que parece tomada dentro del propio palacio. Pero no, no entramos.

Aquí decidimos empezar otra ruta de la guía Lonely Planet que llevamos. El Circuito a pie por el Centro Storico. Pero al revés ya que acaba en el Palacio Farnese y empieza en la Piazza Colonna, por lo tanto allá que nos dirigimos desde aquí.

Cruzamos la plaza para buscar el cercano Campo di Fiori y para ello hemos de tomar la Via dei Baullari, una calle pequeñita en longitud y que nos da acceso al bullicioso CAMPO DI FIORI. Esta plaza, esta llena de puestos de verduras aunque a esta hora, las 15:50 h. los están recogiendo estando el suelo bastante sucio y lleno de verduras para tirar. Los basureros y barrenderos no dan abasto.

Pero lo peor es que quedan en pie algunos puestos no de comida, sino de cosas varias, como por ejemplo uno de gorros. Como no, Bea se va a el a toda velocidad y empieza una maratón de probaturas de gorros en el que al final y tras un largo tiempo cae un gorro de lana gris con una florecilla en un lado. La gracia sale por 18 €. Mientras yo grabo en video la plaza y hago algunas fotos además de probarme algunos sombreros que al final no me compro porque para que. La plaza está llena de gente joven preparando la noche y de turistas. En esta plaza vemos el famoso restaurante La Carbonara, que me habían recomendado pero a Bea le hablo de Carbonara y me tengo que quitar de en medio para no mancharme....

Nos llama la atención una estatua del monje Giordano Bruno en el centro del Campo di Fiori. Este monje fue quemado en la hoguera por hereje en esta plaza en el S. XVII y es que esta plaza fue lugar de ejecuciones durante esos años.

Las calles de alrededor tienen nombres según el gremio de la mayoría de tiendas que hubo y que ahora hay pero menos. Así hemos accedido por la Via dei Baullari (maleteros), calle que tras cruzar el Campo di Fiori continua. Es una calle comercial y empezamos a mirar de reojo a las heladerías porque nos apetece un heladito.  Bea ya se ha colocado su gorrito y va presumiendo de el por la calle.

Bea está aguantando como una campeona y nuestro bebe no le da problemas, eso si, hemos de llevar un ritmo sosegado. De golpe salimos a una de las calles principales del barrio, el Corso Vittorio Emanuele que cruzamos hasta la Piazza San Pantaleo y de aquí por Via della Cuccagna hasta la Via dei Canestrari. Son las 16:10 h. Hay muchísima gente y es que justo atravesar esta última calle nos da acceso a la magnífica PIAZZA NAVONA. Uno de los lugares mas bellos de Roma pero que la aglomeración de puestos llenos de lucecitas y la marabunta de gente afean en gran cantidad. Tanto que el pobre Borromini en su lucha con Bernini y viceversa han decidido irse de allí y sus obras de arte  no se dejan ver entre tanto estorbo. Es una pena que la plaza no esté inmensa para disfrutarla pero así son las cosas de los puentes y las fiestecillas. En lugares turísticos se debería de tener mas cuidado con estas cosas. Algo se deja ver la Chiesa di Sant Agnese in Agone de Borromini porque es enorme y preciosa. Barroquísima y altiva. Enfrente la Fontana dei Quattro Fiumi de Bernini que desafía a esta iglesia como puede echando un barroco pulso que solo puede darse en lugares tan maravillosos como este.

Nosotros vamos pasando los puestos raudos como si estuviéramos incómodos. Bea no tanto porque a ella le gustan los puestecillos, pero a mi que no me gustan nada y además estorban a la Piazza Navona pues como que me mosquea.

La Piazza tiene forma ovalada muy estirada y es que era el lugar del circo romano. En la zona donde hemos entrado hay una fuente, la Fontana del Moro  y al final de la Piazza se encuentra otra fuente, la Fontana di Nettuno (ambas obra de Giacomo della Porta). La primera la vemos de paso pero la segunda la observamos con detenimiento viendo su esplendor y su fuerza. Es realmente bonita. Nos sentamos en sus pivotes que la rodean y aunque ya se hace de noche y hay poca luz, aun podemos verla bien. Hacemos muchas fotos y lo más curioso sucede cuando de pronto miramos al cielo y observamos una gran cantidad de pájaros volando en bandada haciendo unas formas muy bonitas en el cielo. Realmente curioso y bonito el espectáculo.

A las 16:30 h. decidimos marcharnos de la Plaza por el lateral derecho dirección al Panteón. Lo hacemos por Corsia Agonale que es una callecita que da acceso desde Piazza Navona a la principal Corso del Rinascimento. Giramos a la izquierda y caminamos por esta calle principal hasta girar a la derecha por la Via di Santa Giovanna d’Arco, justo al llegar al cruce con la Via della Dogana Vecchia giramos a la derecha y ante nosotros se presenta la CHIESA DI SAN LUIGI DEI FRANCESI donde hay una gran cola para entrar y es que en su interior se encuentran 3 obras de Caravaggio. Nosotros seguimos a pie buscando el Panteón y para ello casi enfrente de esta bonita Iglesia, en la esquina con el Palazzo Madama cogemos a la izquierda la Via Giustiniani. Calle estrecha, llena de gente y con un supermercado que hemos anotado por si compramos alguna cosa típica de comida para llevarnos a España. La calle parece que se estrecha al final y es el efecto óptico ya que se abre la estupenda Piazza della Rotonda y al mirar a la derecha el imponente PANTHEON. La plaza es preciosa, con cantidad de restaurantes con sus terrazas de forma ordenada y las lucecitas que ya destacan en la cada vez más oscura tarde. Son las 16:40 h.

Las fachadas de los edificios están algo cochambrosas, pero como la vista se te va a la mole del Panteón, pues nada. Parece mentira que ante nuestros ojos se presente un monumento de la época romana tal cual. Es realmente sorprendente y emocionante. Es estéticamente precioso y arquitectónicamente preciso. Su maravillosa cúpula es la mitad de un círculo perfecto, tal es así que si lo hubiera este descansaría en el suelo. Lastima que al acercarnos para entrar no permitan la entrada ya que están cerrando las visitas al público. Hay una misa o algo así y cierran durante una hora.

En el interior del Panteón está enterrado el pintor Rafael y sin duda es de los edificios más bonitos que hemos visto jamás. Lastima que haya demasiada gente que hace que se afee el entorno.

Bea tiene que evacuar en el lavabo, joer parece una preñá, y en la esquina de la Piazza della Rotonda con la Via degli Orfani se encuentra el famoso café, LA TAZZA D’ORO. Bea entra a mingitar y mientras me deleito con el olor tan bueno a panetone que hay en el interior y a café. ¡¡Ummmm!!.

Tras la evacuación y la tranquilidad, seguimos con la ruta que nos tiene que llevar hasta la Piazza Colonna. Para ello seguimos caminando por la concurrida y preciosa Via degli Orfani hasta la Piazza Capranica y de ahí por Via in Aquiro llegamos hasta la amplia Piazza di Montecitorio, donde se encuentra un espectacular edificio, el PALAZZO DI MONTECITORIO que alberga la Cámara de Diputados Italiana. En el centro de esta plaza hay un obelisco y justo a sus pies hay una persona que está siendo grabada por la RAI y que parece que es alguien que está protestando por algo y haciendo “acampada” allí mismo.

De esta plaza y por un lateral pegando al Palacio di Montecitorio llegamos a la Piazza Colonna, llamada así porque en su centro está la Columna de Marco Aurelio de 30 m. de altura. Estamos en el centro político de Italia y es que en esta plaza, en el PALAZZO CHIGI se encuentra la residencia del Presidente del Consejo de Ministros, el Primer Ministro Italiano, es decir, ahí vive Berlusconi, no confundir con el Presidente de la Republica Italiana llamado Giorgio Napolitano con residencia en el Palazzo del Quirinale. Nos asomamos a las ventanas a ver si vemos la maquina de rayos ultravioleta donde se dora Il Cavaliere. Nos sorprende que en toda esta zona desde la Piazza della Rotonda hasta aquí no haya casi nadie. Ya ha caido la noche. Ahora son las 17:00 h.

Tras un breve descanso en un pivote justo de frente a la Via del Corso, decidimos ir hacia la Piazza Spagna. Para ello hemos de subir por la Via del Corso. Antes justo enfrente de la Piazza Colonna hay un centro comercial (la Galería Alberto Sordi) que parece español, pues en el hay un Zara, Massimo Dutti, Desigual, Camper. Es nuestra pica en Roma.

Cruzando la Via del Corso cogemos Largo Chigi pues en la esquina de esta calle con Via Pozzo hemos visto una heladería y vamos a probar por primera vez un helado italiano. Yo me pido uno de chocolate y Bea uno de frutas. Pues estos tampoco están tan buenos, habrá que seguir probando. Además nos han cobrado algo carillos estos helados.

De nuevo volvemos a salir a la Via del Corso para subirla e ir hasta Piazza Spagna. La calle esta a tope. Por las aceras apenas se puede caminar y agobia un poco. Cada vez que nos acercamos al final de la calle la aglomeración es mayor. ¡¡Desastroso!!. Giramos a la derecha por la famosísima Via del Condotti. Esta es de las calles más lujosas que hayamos caminado. Todas las marcas de lujo de la moda y bisutería aparecen en esta calle que aunque no es peatonal está desbordada. Parece una manifestación. Apenas podemos avanzar e incluso hay gente en las carísimas tiendas. Nosotros no entramos en ninguna porque para que. Suponemos que la gente que entra en las tiendas es para mirar porque como sea para comprar, en Italia no hay crisis. Vemos poca gente con bolsas de estas tiendas y es que la crisis está afectando a toda Europa por igual.

Ya al final de la calle la espesura de gente se acentúa y por fin, a las 17:20 h. llegamos a PIAZZA SPAGNA. La mítica plaza que a los españoles nos hace tilín por eso del nombre de nuestro país. Han sido muchas veces que la hemos visto por la televisión y en fotos y ahora estamos aquí. Estamos deseando irnos a las famosas escaleras a sentarnos y observar la vida de los romanos, aunque más bien observaremos la vida de los turistas si es que conseguimos llegar a las escaleras. Justo delante de la escalinata hay una fuente donde nos hacemos alguna fotillo. Estando en la fuente, vemos un edificio con una bandera de España enorme en uno de sus balcones. El orgullo patrio no cabe en nosotros y allá que vamos. Resulta que justo en la esquina de la Piazza Spagna, donde se encuentra un monumento a la Inmaculada Concepción, (como el de Granada en los Jardines del Triunfo), está el PALAZZO DI SPAGNA, sede de la Embajada de España ante la Santa Sede, la embajada más antigua del mundo, que data del S. XV nada más y nada menos. Un edificio precioso que ha dado el nombre a la plaza donde se encuentra. Está lleno de obras de arte e incluso Diego Velázquez, el mejor pintor de todos los tiempos, pintó en este edificio su imponente cuadro “La fragua de vulcano”.

Nos acercamos a la puerta del Palacio que se encuentra abierta y deja ver su maravilloso vestíbulo, patio interior y escalinata diseñados por Borromini. Una verja no permite la entrada mas adentro pero esto que se deja ver ya impresiona. ¡¡Dios mío, que suerte ser el embajador aquí!!. Cuando volvemos a la Plaza unos empleados de la embajada lucen los balcones con grandes tapices con el escudo patrio y es que hoy es el día de la Constitución Española y seguro que hay fiesta en el Palacio. Como no nos han invitado nos vamos a la escalinata de la Plaza a descansar y a observar a la gente y la vida en esta zona.

Antes entramos en una tienda de Benetton que hay en la misma plaza a ver si Bea encuentra ropa de premamá pero no hay suerte. Ahora son las 17:35 h.

Una vez llegamos a la escalinata nos sentamos a descansar y es que estamos molidos y Bea como una campeona ha aguantado todo el día caminando sin parar. ¡¡Eres usna masquina!!.

Permanecemos sentados un buen rato esperando a que algún diseñador de moda nos llame para un desfile por nuestros cuerpos serranos, el mío más bien ibérico, pero no hay suerte. Sobre las 18:15 h. y después de hablar con casa para decir que estamos muy bien subimos todas las escaleras para llegar hasta la parada de metro y volver al hotel. Así llegamos arriba y observamos la bonita Chiesa della Trinità dei Monti, que es la Iglesia que preside la escalinata de la Plaza España arriba del todo. Está cerrada así que cogemos la boca de metro que curiosamente nos lleva en ascensor hasta abajo de la escalinata y ahí podemos ir hasta el andén. Cogemos el metro en esta parada de Piazza Spagna de la línea A, la roja hasta la parada de Termini donde hacemos trasbordo a la línea B, la azul hasta nuestra parada Policlinico.

Estamos bastante cansados. Cuando salimos a la superficie del metro en la calle Viale Regina Margherita empieza a llover. Hemos tenido suerte que no ha caído ni una gota en todo el día. Y es que  no hay viaje al extranjero sin un día de lluvia. Llegamos a Piazza Galeno y de ahí a la calle del hotel Via de Villa di Patrizi y al hotel. Son las 18:45 h. y estamos hechos polvo. Nos hemos dado una buena paliza pero ha merecido la pena porque hemos visto muchas cosas.

En recepción preguntamos algún lugar para cenar que esté cerca. El chico nos ofrece varias alternativas pero hay una que nos atrae mas, el sitio se llama Sud ya que dice la comida es una mezcla entre lo étnico y lo casero italiano. El chico dice que el taxi nos costará unos 15 €. Le preguntamos que donde está, que nos de la dirección. Está en la Via Antonio Bosio, 20a. Y la parada de metro más cercana es la de Bologna de la Línea B, la azul, a una parada de la de Policlínico. Pues está bastante cerca. Estos del hotel creen que no andamos. Andando pueden ser 10 minutos más o menos, así que decidimos que vamos a ir andando, sino llueve, claro.

Descansamos un poco en el hotel y a las 20:15 h. salimos para el restaurante. Para ello bajamos hasta la Piazza Galeno, la cruzamos y cogemos por la Via Antonio Musa continuando por Via Siracusa y rodeando una amplia extensión de zona verde que es Villa Torlonia. Al final de la calle giramos a la izquierda por Viale di Villa Massimo y la segunda a la izquierda es Antonio Bosio, la calle del restaurante. Por el camino hemos visto algunos restaurantes y una especie de discoteca y enfrente como un casino.

Subimos por Via Antonio Bosio y en el nº 20a se encuentra, en el bajo de un hotel, el RISTORANTE–BAR SUD ( www.sudristorantebar.com ). Está decorado como modernillo y dos amables chicos lo atienden. El ambiente es agradable tan solo roto por una familia con dos niños que no paran de dar por c......... En cada mesa hay una velita que el niño de esta mesa ha de apagar por sus santos coj..... Va de mesa en mesa apagando estas velas y los pobres de los camareros encendiéndolas.

Le decimos que venimos de parte del Hotel Villa di Patrizi. Nos ubican y nos traen la carta. Tenemos hambre y la comida parece algo étnica aunque italiana. Como si fuera casera pero con toques étnicos. Pedimos según la carta, un “Selezione di terra” (antipasti), un plato con panelle, polpettine, pomodorino ripieno di ricotta y bruschetta con la ‘nduja (8 €); Bea pide de 2º un “Involtini di Pesce Spada”, pesce spada farcito con verdure, pinoli, uvetta y pomodori servito con cous-cous (17 €); y yo un “Genovese”, brasato di vitella con cipolle servito con gateau di patate (15 €); de beber Bea pide agua (3 €) y yo una cerveza (4 €); el pan (3 €) y de postre pedimos uno para compartir, “Tartufo di pizzo calabro” un gelato artigianale al cioccolato e nocciola con cuore di cioccolato fondente (6 €). En total la cuenta sale por 56 € que pagamos gustosamente porque todo estaba buenísimo.

Hemos comido muy bien y hemos estado tranquilos y bien atendidos. Son las 22:15 h. y salimos del restaurante, que empieza a ser un bar a esta hora, camino del hotel por la dirección contraria a la que vinimos como es obvio.

Llegamos muy cansados pero satisfechos por el día en su conjunto. Hemos visto muchas cosas y hemos comido genial. Ahora toca descansar y pensar que mañana será otro día, el día que vamos al Vaticano.

Antes de dormir intento por todos los medios poder ver el partido de fútbol que juegan el Barça y el Valencia, pero ningún canal de los tropecientos que se ven lo da. Bueno si lo da un canal de pago de Sky sport, pero no creo que sea para tanto, ¿no?.

¡¡Mu güenas noches y saludos cordiales!!.

 

Domingo 07 de diciembre de 2008

Como cada mañana, sobre las 08:30 horas suena el despertador para empezar un nuevo día en Roma. Hoy toca el Vaticano y estamos impacientes. Ya sabemos que no podemos entrar a los Museos Vaticanos porque solamente estuvieron abiertos ayer durante todo el puente y las colas para entrar debieron ser kilométricas y Bea en su estado no puede estar horas y horas de pie. Además no íbamos a perder tanto tiempo y perdernos la ciudad. Otra vez será, aunque reconozco que es una ilusión bastante grande ver la Capilla Sixtina.

Después del acicale general y del desayuno cortito pero suficiente, nos disponemos a irnos hasta el vaticano. Para ello hemos de ir hasta Termini y cambiarnos a la línea roja del metro hasta el Vaticano.

A eso de las 10:00 h. salimos del hotel por el camino habitual hasta la parada de metro de la línea B, la azul del Policlinico. Cogemos el metro en la parada Policlinico de la línea B, la azul, hasta la parada de Termini donde nos bajamos para hacer trasbordo a la línea A, la roja para ir al Vaticano. Cuando nos bajamos del metro en la estación de Termini para el trasbordo y por los pasillos buscamos la línea A la marabunta de gente es tal que llega casi a la calle para entrar al andén. Es irrisorio. Es lamentable que una ciudad turística como Roma no tenga una frecuencia más alta de paso del metro ya que no puede tener más líneas. Es tercermundista y no cuidan al turista para nada. Claro, solo se cruzan las dos líneas en esta estación, en ningún otro sitio y si has de hacer trasbordo pues la has liao. Tras agobiarnos con las miles de personas que quieren coger el metro en Termini para ir al Vaticano, nosotros decidimos salir a la calle e intentar ir en bus. Para ello hemos de buscar en la puerta de la estación, en la Piazza dei Cinquecento, el bus nº 40 con dirección a San Pedro. Hay dos o tres buses con estos números abiertos, entramos en el que parece que va a salir primero y la verdad es que entramos con calzador. El bus va a tope. Creo yo que bastante mas de la permitida. Vamos apretadísimos y me da bastante apuro Bea y su barriguita, pero se protege bien. El olor es raro pues con tanta gente hay de todo. Empieza el recorrido y no nos movemos de lo que va de gente. Bea y yo tan solo conseguimos mirarnos pues no estamos pegados. Hay incluso madres con los carritos del bebe que supongo se habrán montado antes que nosotros. No cabe absolutamente nadie. Empieza el recorrido por el Viale Einaudi y de aquí a Via Nazionale donde para por primera vez y aunque no cabe nadie aun consiguen entrar varias personas. Me falta la respiración. Bea se ha ido más al fondo y yo me he quedado en la entrada de la parte trasera. Un gentil hombre me dice que la mochila la deje por delante porque me pueden robar. Siempre la llevo por delante pero no puedo cambiarla. Tampoco hay nada de valor ya que Bea lleva una cámara y yo otra en el bolsillo.  El bus va haciendo paradas y la gente ya se empieza a mosquear porque algunos quieren bajarse antes y no pueden. Irán donde todos, al Vaticano. Llegamos a Piazza Venezia donde aun espera más gente. ¡¡Pero si no cabéis!! Y aun hay gente que intenta entrar. Es un autentico desastre. El transporte público en Roma es un fraude. La próxima vez cogemos un taxi. No hemos podido entrar en el metro de lo que había de gente y el bus parece que estamos en la India. Solo falta que la gente se enganche por fuera. Sigue el transcurso por Largo Argentina y por lo menos vamos viendo algo de la ciudad. Hemos llegado a un punto que el bus ni suelta a nadie ni recoge a nadie. Además el tráfico es lento por lo que nos da tiempo a mirar bastante bien todas las tiendas del Corso Vittorio Emanuele. Llegamos a Chiesa Nuova y de ahí cruzando el Río Tiber pasamos al lado de CASTEL SANT’ANGELO, una enorme fortificación del S. I (si que tiene años) que nos dice que estamos llegando al Vaticano. Justo detrás de este castillo el bus para en Piazza Pia y cuando nos bajamos resoplamos y nos miramos esperando estar bien. Ha sido muy duro el trayecto. Es lamentable todo esto del transporte en Roma.

Son las 10:50 h. y nos adentramos en la Via della Conciliazione, la calle que da acceso al la Plaza de San Pedro. Esta calle la construyeron en tiempos de Mussolini destruyendo las vericuetas calles que aquí había. Vamos, para cogerlo y colgarlo solamente por este motivo. Eso si, se gana en intensidad porque caminar por esta calle viendo como te acercas a la Plaza de San Pedro es emocionante.

Hay mucha gente pero queda muy diluida debido a la amplitud de la zona. Pasamos por multitud de embajadas y de pronto cruzamos a la Piazza Pio XII donde Italia nos despide para entrar con todas las de la ley en EL VATICANO.

Por fin, a las 11 de la mañana del día 7 de diciembre de 2008 estamos en el centro de la vida católica. Nos sentimos muy bien y nos invade una sensación espiritual muy positiva. Los creyentes como nosotros necesitamos venir a estos lugares a reencontrarnos con nuestra Fe y compartir con miles de peregrinos más nuestra ilusión por la vida. Que bien que nuestro bebé, todavía en el vientre de Bea ya haya estado aquí.

Es imponente todo. Soñar miles de veces con todo esto, con Miguel Ángel Buonarroti, con Bernini, con los Papas, con todo esto, que ahora que estamos aquí es emocionante. Nos encontramos justo en el centro del mundo cristiano y por ende en el centro de la Piazza San Pietro que sin darnos cuenta ya hemos tomado. Hemos atravesado una norme cola que suponemos que es para entrar al interior de la Basílica. Damos una vuelta por la plaza. Están montando un Belén de Navidad y un grandioso árbol de Navidad que se sitúan justo en el centro.

Hoy es Domingo y el Papa Benedicto XVI saldrá a las 12 p.m. a rezar el Ángelus y a saludar a los peregrinos. Seguramente lo veremos porque son las 11:30 h. y hemos decidido ponernos en la cola para entrar a ver la imponente y espectacular Basílica de San Pedro. Nos ponemos en la cola en el lado contrario a donde sale el Papa al balcón y al final del círculo de la plaza, es decir, tenemos que hacer todo el círculo completo de la plaza de cola y luego llegar hasta la Basílica. La cola va rápido y eso nos anima. Muchas fotos, mucho video. Nos empapamos de todo cuanto vemos porque es único. Todo rezuma importancia e historia. Cada vez hay más gente en la plaza. Miles de peregrinos venidos de todo el mundo para ver al Papa. Muchos españoles que nos alegra ver. Son las 11:50 h. y la mala suerte hace que nos situemos en este momento justo debajo de donde sale el Papa y con las columnas que rodean la plaza no lo veremos. Esperamos haber podido pasar los controles de seguridad y verlo desde algún hueco.

Justo a las 12 h. sale al balcón y empieza a rezar el Ángelus. Se hace la alegría en la Plaza. Nosotros estamos justo en el control de seguridad y cuando lo pasamos tenemos la suerte de que por un hueco lo conseguimos ver. ¡¡¡Hemos visto al Papa!!!. Los pelos como escarpias. Damos gracias a Dios.

Seguimos nuestro camino hacia la Basílica ahora que está el Papa hablando y habrá menos gente.

La BASILICA DE SAN PIETRO es de esos lugares mágicos que hay que visitar. Por como es y por lo que significa. No tenemos palabras para poder describir lo que tenemos ante nuestros ojos. Simplemente creo que nos dejamos llevar y que nuestro interior asimile lo que vemos y donde estamos. Queremos recordar este momento toda nuestra vida. Tenemos ante nosotros el mayor templo y mas importante de la cristiandad y nos disponemos a entrar.

Cruzar la puerta de entrada, la puerta lateral derecha es atravesar la vida misma. Justo al entrar lo primero que vemos es la asombrosa Pietà de Miguel Angel. Todo es arte. Es una inmensa maravilla este lugar. Que decir de la Pietà. Para que estropear con palabras esta obra genial.

La sensación de recogimiento es proporcionalmente igual al respeto que sentimos. La imagen del interior de la Basílica, de su nave central con al altar mayor, el baldaquín y la cúpula, con los rayos de luz entrando por las ventanas y el humillo del incienso dando ese toque místico hacen que estemos viviendo uno de los momentos más mágicos de nuestras vidas. Intentamos captar ese momento en fotografías.

Estamos en el centro de la espiritualidad y del poder católico, es impactante la grandiosidad de todo, lo que alberga de artístico y de importancia espiritual. Los siglos que lo que vemos tiene y las veces que lo hemos soñado ver. Es tan grande que no parece que haya gente. Damos una vuelta a la zona habilitada para los visitantes (la gratuita) donde cada rincón y cada capilla es arte puro. Nos paramos unos momentos enfrente del altar mayor donde rezamos por nosotros y por nuestro futuro hijo (aun no sabemos si será niño o niña). Admiramos el impresionante Baldaquino de San Pietro con sus columnas retorcidas y su inmensidad. Bernini en estado puro, barroco en su máxima expresión. Justo debajo está la tumba de San Pedro. No hay que explicar quien fue ¿verdad?. Hemos visto en pocos metros una obra maestra del arte universal como es la Pietà de Miguel Ángel y ahora tenemos ante nosotros otra de ellas, obra de Bernini. Estamos disfrutando como enanos.

Un laborioso barrendero tiene impoluto el brillante suelo que hay delante del baldaquín y unos señores de seguridad lo mantienen seguro para evitar que nadie acceda cerca de el. Podemos hacer las fotos que queramos, sin limitaciones, sin prohibiciones.

Y si  miramos hacía arriba tenemos otra autentica joya, la Cúpula que diseñó Miguel Ángel. Es un éxtasis de los sentidos artísticos. El techo de la Basílica y esta cúpula son realmente impresionantes y solo por su visión merece la pena venir a Roma.

Después de dar otra vuelta por las zonas “libres” pasamos justo al lado de la Tumba de Juan XXIII donde gran cantidad de gente aguarda para rezar delante de ella.

Múltiples y majestuosas capillas completan este lugar tan maravilloso. Nosotros volvemos a cruzar delante del baldaquín de Bernini y tomamos una puerta lateral que nos lleva hasta un Museo de la Basílica donde algunas obras de arte “menores” reposan. Su entrada es gratuita y se encuentra en el lateral izquierdo conforme entras en la Basílica a la altura del Altar Mayor más o menos.

Son las 12:50 h. y hemos completado una de las visitas más emocionantes que hemos hecho jamás. Uno recargas sus pilas cristianas en un lugar como este. Obligatorio, sin dudarlo es un lugar obligatorio.

Salimos con una paz interior importante y decidimos que vamos a visitar la tumba de los papas, pero antes Bea quiere ir al lavabo que se encuentra justo al pie de las escaleras que dan acceso a la entrada de la Basílica. Mientras la espero hago algunas fotos con zoom de las esculturas que coronan toda la Piazza San Pietro y la propia Basílica. El día esta claro, sin muchas nubes y algo fresquito y eso ayuda para hacer las fotos.

Volvemos a subir las escaleras para la entrada de la Basílica pero en vez de entrar seguimos por un lateral exterior, el derecho, donde coincidimos en algún momento con la cola que hay para subir a la cúpula de la Basílica. Nosotros seguimos mas adelante y entramos por una puertecita que da acceso a unas escaleras que bajamos.

Estamos en las Grutas Vaticanas que albergan las tumbas de la mayoría de papas y de San Pedro. Aquí ni fotos ni ruido, respeto máximo. La cola avanza rápido por las diversas tumbas que solo se para cuando llega a la altura de la tumba de Juan Pablo II. Rezamos ante un hombre de una talla excepcional. Su tumba está repleta de flores y velas puestas por los visitantes. Un poco mas adelante se encuentra, presidiéndolo todo, la tumba de San Pedro, el primer Papa y discípulo de Jesucristo. ¡¡Dios mío, si está ahí enterrado un hombre que estuvo con Jesús!!. Nos embarga la emoción.

Después de acabar de recorrer el resto de tumbas salimos de nuevo a la superficie por la parte posterior de la Basílica. La salida a la Piazza San Pietro la realizamos por el lateral izquierdo de la Basílica y volvemos a salir a la Plaza. Ahora hay menos gente y es que son las 13:00 h. y aprieta el hambre por lo que decidimos que vamos a sacar la guía y buscar un sitio para comer. Hay una zona en el plano del barrio donde hay varios restaurantes, es El Borgo y está en el lado derecho de la Ciudad del Vaticano.

Por ello decidimos salir por el lateral derecho, despidiéndonos de la maravilla que hemos disfrutado. Salimos por la Via di Porta Angelica donde vamos mirando las numerosas tiendas de souvenirs a ver si vemos algún peluche para Enma, pero no hay suerte. Al final de la calle llegamos a la Piazza del Risorgimento, (ya en el BARRIO DEL BORGO) una bonita plaza tomada en su parte más cercana a la muralla del Vaticano por un mercadillo y la otra parte por unos jardines y los raíles del tranvía que viene y va. Cruzando la plaza llegamos a la Via Ottaviano y girando la primera a la derecha, la Via Cola di Renzo o la segunda, Via dei Gracchi tenemos en esas calles y adyacentes varios restaurantes. Decidimos ir a comernos una pizza y en Via dei Gracchi, en el nº 12 entramos en la PIZZERIA AMALFI que según la guía está bien y sus pizzas son sabrosas de base gruesa. Entramos y comprobamos que está a petar, que hay muchas familias y que es un descontrol, pero aun así decidimos pedir mesa que nos dan rápidamente. Tenemos la impresión de que parece un restaurante de polígono industrial. Tras sentarnos y ver los platos, los camareros y los postres nos reafirmamos en lo de polígono industrial. Miramos la carta y pedimos una pizza cada uno con agua de bebida. No nos apetece nada más y las pizzas no están tan buenas. Hemos pinchado en hueso. Pero no pasa nada, esta noche nos desquitaremos.

Sobre las 14:15 h. salimos de nuevo a la calle para buscar una heladería que la chica española que conocimos en el tren del aeropuerto a la ciudad nos había recomendado. La chica nos dijo que estaba cerca de la muralla del Vaticano, que la vio haciendo cola para el Museo Vaticano y que tiene un nombre ingles.

Volvemos de nuevo a la Piazza del Risorgimento, ya que según la guía hay una heladería con nombre ingles cerca, llamada Old Bridge, concretamente en Via dei Bastioni di Michelangelo, 5. Según los mapas que llevamos, esta calle está muy cerca de la entrada a los Museos Vaticanos y hasta allá que vamos, pero nada de nada. Es Domingo, son las 14:30 h. pasadas y casi todo está cerrado y además no vemos ningún cartel en ingles. Damos unas 20 vueltas al barrio, primero por la Via Vespasiano, luego por la Via Germanico, luego por la Via degli Scipioni, por la Via Sebastiano Veniero, por la Via Santamaura y por último el Viale Vaticano, donde están los Museos Vaticanos. Después de más de media hora que nos sirve para constatar que las calles están más vacías que las arcas del Ayuntamiento de mi pueblo de Íllora, por fin vemos un cartelito de una calle que habrán puesto ahora mismo. Antes no estaba, seguro. Pues resulta que justo enfrente de la muralla del Vaticano y casi en la Piazza del Risorgimento, hay una calle que bordea toda la muralla y que sale de la plaza que se llama, atención, Viale dei Bastioni di Michelangelo y efectivamente en el nº 5 un cochambroso toldo pequeñito anuncia las palabras GELATERIA OLD BRIDGE. ¡¡Me cago en la mar!! Hemos pasado varias veces por la puerta y no nos hemos dado cuenta y es que acaban de abrir y no nos había llamado la atención antes. Pero bueno, lo importante es que la hemos encontrado y podemos degustar sus helados. Bea pide uno de Chocolate y yo de Gianduya. ¡¡Ojún que ricos están!!. Pá morirse de gusto. Nos están deliciosos. Una delicia para el paladar. Son las 15:10 h. y tras dar una vuelta por el mercadillo de la Piazza del Risorgimento nos sentamos a acabar de degustar el magnifico helado que nos estamos comiendo. Bea no se lo acaba y me lo acabo yo. Lo dicho, ¡¡ojun que güenos!!.

Tras el relax decidimos que vamos a coger el metro para ir hasta San Giovanni In Laterano, la “otra” catedral de Roma, de hecho, la Catedral de Roma puesto que San Pedro es del Vaticano.

Para coger el metro debemos andar desde la Piazza del Risorgimento a la Via Ottaviano y seguir toda esta calle hasta llegar a la parada de metro que se encuentra en el cruce con Viale Giulio Cesare. Hay mucha menos gente que para venir desde Termini que le gente salía por la calle. Bajamos al andén y esperamos al metro. Cogemos el metro en esta parada de Ottaviano-San Pietro de la línea A, la roja hasta la parada de San Giovanni. Menos mal que no hemos de hacer trasbordo en Termini. Sobre las 15:55 h. salimos a la superficie en Via Appia Nuova. Justo al salir vemos una muralla con un portal que da acceso a una zona peatonal que según el mapa que llevamos es la zona donde se encuentra nuestro destino.

Efectivamente antes de cruzar el portal de la muralla accedemos a Piazza Appio y cuando lo atravesamos nos encontramos en la Piazza di Porta San Giovanni y a su izquierda tras una gran explanada ya divisamos la imponente BASILICA DE SAN GIOVANNI IN LATERANO (San Juan de Letrán en español). Ya casi es de noche y queda poca luz por lo que las fotos nos van a quedar regular.

Esta Basílica es la Catedral Oficial de Roma cuyo Obispo es el propio Papa y resalta sobre todo su blanquísima fachada que tapa la original y es que esta Basílica fue la primera de Roma construida en el S. IV y residencia papal hasta el S. XIV. Casi como todas las Iglesias contiene varios estilos arquitectónicos y llama la atención a parte de su fachada de estilo barroco el baldaquín interior de estilo gótico y de color dorado que da un aspecto sobrio al interior. El techo de la nave central esta pintado con escudos y parece recién restaurado porque reluce bastante.

Una vez dentro nos sentamos un ratito a rezar y después buscamos un lavabo que milagrosamente encontramos. Bea está ya a punto de reventar esta vez acompañada por mí.

Nos llama la atención que no haya mucha gente en esta Basílica. Cuando salimos a eso de las 16:20 h. ya es prácticamente de noche. Enfrente hay otra edificación religiosa, la Scala Santa donde hay una escalera que dicen es la que subió Jesucristo en el Palacio de Poncio Pilatos en Jerusalén y que la trajeron a Roma en el S. IV. Están cerrando así que nos quedamos con las ganas.

Rodeamos la Basílica de San Giovanni pasando por la puerta del Palazzo Laterano que también está cerrado y justo detrás de la Basílica, en la Piazza di San Giovanni in Laterano se encuentra el Baptisterio que también se encuentra cerrado.

Son las 16:30 h. y hemos decidido ir andando hasta San Pietro in Vincoli donde nos aguarda el Moisés de Miguel Angel. Para ello desde la Piazza di San Giovanni in Laterano cogemos la Via San Giovanni in Laterano, una estrecha calle en cuesta abajo que nos va a llevar hasta el Coliseo. De hecho la vista de la calle es verdaderamente espectacular ya que vamos viendo en todo momento el Coliseo iluminado. Es una preciosa estampa romana.

Después de un buen rato andando puesto que aunque se veía estaba lejos, llegamos a los pies del COLISEO disfrutándolo de noche y haciendo alguna foto que nos queda bastante bien. Son las 16:50 h.

Justo al llegar a los pies del Coliseo, a la Piazza del Colosseo giramos a la derecha para tomar la Via Nicola Salvi que rodea el inmenso Parque del Colle Opio. Esto es cuesta arriba y a Bea ya le cuesta trabajito. Volvemos a girar a la derecha por Via delle Terme di Tito, aun mas empinada pero con unas vistas impresionantes del Coliseo Romano. Está cerquísima e impresiona. Giramos a la izquierda por Largo della Polveriera que nos lleva hasta la Via della Polveriera donde giramos a la derecha para luego coger a la izquierda Via Eudossiana donde además de llegar al llano, podemos ver diferente edificios públicos. Al final de esta calle, justo a las 17:00 h. llegamos a la Piazza di San Pietro in Vincoli donde se encuentra la BASÍLICA DI SAN PIETRO IN VINCOLI. Aparentemente este edificio que alberga una de las joyas escultóricas de toda la historia del arte no parece una Iglesia, sino un edificio normal. Pero no, cuando entras descubres una pequeñita iglesia con un encanto especial. En esta Iglesia, del S. V, se encuentran las cadenas con las que se dice maniataron a San Pedro siendo una importante reliquia. Pero si nos ceñimos al arte, en el lateral derecho, junto al altar, se encuentra un haz de luz impactante. El Moisés de Miguel Ángel. Junto al David las dos mejores esculturas de la historia del arte. No encuentro palabras para definir las sensaciones que tenemos tras ver la majestuosidad y la fuerza expresiva de esta escultura. ¿Como es posible que en un lugar tan recogido como esté se encuentre esta maravilla? ¿Como una persona con un cincel pudo hacer esta obra?. Impresiona, impacta, emociona. Es una autentica gozada poder estar contemplando esta escultura. Su fuerza es tal que parece de verdad. Lastima que hayan pensado en ella como negocio ya que solamente se ilumina durante unos 30 segundos si echas en una maquinita 1 €. Afortunadamente somos muchos los que queremos admirar esta maravilla y no le falta luz. La había visto muchas veces en la asignatura de Arte y había soñado que alguna vez la vería y hoy por fin he cumplido ese sueño. Hemos visto en un solo día la Pietà y el Moisés de Miguel Ángel, el más grande junto a Velázquez. Y ahora con cualquier “chuminá” perdemos el culillo y le llamamos obra de arte. ¡¡Cuanta ignorancia!!. Son las 17:05 h. y permanecemos admirando esta colosal escultura y los detalles del Moisés durante un tiempo hasta que decidimos salir del templo a eso de las 17:20 h. para buscar una parada de metro y seguir de ruta. Ahora queremos ir hasta Santa Maria la Mayor.

Sacamos el mapa y hay una parada de metro relativamente cerca, para ello debemos rodear la Basílica por una estrecha callecita, la Via delle Sette Sale y luego giramos a la izquierda por otra aun mas estrechita plagada de escalones llamada Via Monte Polacco que nos lleva hasta la Via Giovanni Lanza donde casi enfrente de donde salimos encontramos la parada de metro Cavour de la línea B, la azul. Son algo más de las 17:30 h. y Bea se encuentra bastante cansada, así que como estamos a 3 paradas de nuestro hotel decidimos irnos a descansar y hacer acopio de fuerzas para esta noche volver al Trastevere a cenar al mismo sitio que ayer comimos. Se merece repetir. Cogemos el metro en la parada Cavour de la línea B, la azul hasta la parada Policlínico donde nos bajamos para volver al hotel como cada día.

Llegamos al hotel cuando son las 17:45 h. y subimos a la habitación a descansar pues llevamos dos días a tope y Bea con su embarazo está bastante cansada, le hace falta parar y relajarse un poco, y para que engañarse, a mi también.

Ponemos la tele que solo veo yo ya que Bea echa una cabezadita. A eso de las 19:30 h. nos preparamos para salir a la calle. Hemos pensado ir al Trastevere a cenar a La Casetta di Trastevere y antes de salir como pollos sin cabeza preguntamos a una chica que hay en recepción como ir hasta el Trastevere ya que allí no para el metro. Nos comenta que podemos ir en tranvía o en bus y que lo podemos coger en la cercana Piazza Galeno. Hoy es domingo y los tranvías y buses están a bajo rendimiento por lo que aunque hay dos opciones para ir hasta el Trastevere (una directa, el tranvía 3 y otra con trasbordo de tranvía a bus, el tranvía 19) deberemos coger el tranvía 19 porque el 3 no funciona los domingos o eso nos han dicho. Lo cogemos en Piazza Galeno y el conductor amablemente nos dice que si, que este es el que hemos de coger para ir al Trastevere. Nuestro destino es hasta Porta Maggiore donde hemos de bajarnos para cambiarnos a un bus que preguntaremos cual es a la llegada. Pasamos por Viale Regina Margherita, por Viale Regina Elena, por Via Tiburtina y Piazzale del Verano, por Via dei Reti, por Viale dello Scalo San Lorenzo hasta llegar a la Piazza di Porta Maggiore donde nos bajamos del tranvía que finaliza aquí su trayecto y hemos de buscar el bus que tienen preparado para llevarnos al barrio del Trastevere.

Esperamos unos 15 minutos hasta que sale lo que nos da tiempo para ver la muralla de la ciudad de Roma que rodea esta plaza y la Puerta que la preside, la Porta Maggiore. Es un lugar bastante solitario y apenas somos 5 en el bus. El chofer se baja y se va de charla con otro chofer y es que hay varios buses de esta línea esperando. El nuestro será el primero en salir. Salimos desde la Piazza di Porta Maggiore por la Via Eleniana y al poco llegamos a la plaza con una enorme Iglesia que parece importante, es la Chiesa di Santa Croce in Gerusalemme situada en la plaza a la que da nombre y en la que hay un trozo de la Cruz donde fue crucificado Jesucristo. El bus sigue recto y toma el Viale Carlo Felice con unos jardines a nuestra izquierda que protege la muralla de la ciudad y que venimos bordeando desde que nos bajamos del tranvía. Es la muralla de la ciudad de Roma, mas allá de la muralla los romanos le llaman “Fuori le mura” (extramuros). Llegamos a la Piazza di Porta San Giovanni donde podemos ver de nuevo la Basílica de San Giovanni in Laterano. Casi haciendo el mismo camino que andando pasamos por la Piazza di San Giovanni in Laterano donde en este caso cogemos la Via Merulana y posteriormente girando a la izquierda la Via Labicana que va a morir a la Piazza del Colosseo donde de nuevo admiramos el grandioso Coliseo Romano. Lo rodeamos por su parte opuesta al foro romano y nos introducimos por el Viale del Parco del Celio, una callecita por la que solo transitan taxis, el bus y el tranvía y que atraviesa el Parco Ninfeo di Nerone en el MONTE CELIO. Vamos a salir justo a la Via di San Gregorio, la calle que va desde el Arco di Costantino hasta el Circo Massimo.  Seguimos de frente hasta adentrarnos en el Viale Aventino pasando por la sede de la FAO, la organización de Naciones Unidas de lucha contra el hambre con sede en Roma. Después de esta larga calle, llegamos a la Piazza Albania y siguiendo recto, entramos en el Viale della Piramide Cestia bordeando el Parco della Resistenza dell 8 settembre, hasta llegar a otra puerta de la muralla de la ciudad, la Porta San Paolo donde cogemos la Via Marmorata. Esta calle ya nos lleva hasta el Rio Tiber cruzandolo por el Ponte Sublicio y llegando ya al BARRIO DEL TRASTEVERE donde otra puerta de la muralla nos recibe, la Porta Portese y parece que entramos en una zona con almacenes. Por la Via di Porta Portese continuamos a la Via Girolamo Induno y por fin llegamos ya al Viale di Trastevere donde el tranvía gira a la izquierda alejándonos de nuestro destino que está en dirección opuesta. El tranvía para enfrente del Ministerio d’Istruzione.

Ha sido todo un paseo por la ciudad, lo que nos ha hecho perder un precioso tiempo que teníamos pensado en pasear por el barrio y cerca del río. Pero bueno ahora lo importante es llegar hasta el restaurante de ayer en la Piazza de Renzi. Para ello cogemos todo el Viale di Trastevere hasta llegar a la altura de la Via delle Fratte di Trastevere donde giramos a la izquierda hasta llegar a la Via di San Francesco a Ripa donde giramos a la derecha. Al final de esta empezamos a oír a mucha gente aplaudir y gritar. Pronto sabemos porque y es que en la Piazza di Santa Maria in Trastevere hay un espectáculo callejero y mucha gente viéndolo. Tras verlo un ratito seguimos nuestra marcha deleitándonos de nuevo con la magnifica fachada de la Basílica di Santa Maria in Trastevere. Cruzamos la plaza hasta llegar a la Via della Fonte d’Olio, la estrecha y bonita callecita que nos lleva hasta la Piazza de Renzi. ¡¡Madre mía!!, lo que hay de gente en la cola del restaurante La Casetta di Trastevere. Sin exagerar unas 30 personas. Así que es misión imposible cenar aquí. Debemos buscar otro sitio. Y es que el retraso por el problema del transporte nos ha hecho llegar tarde. Son casi las 21:30 h. y es la hora punta para cenar.

De nuevo cogemos la guía y buscamos algún sitio para cenar. Vemos que en la cercana Via del Moro a la que llegamos desde la Piazza de Renzi por la Via della Pelliccia hay varios restaurantes. Llegamos pues a la Via del Moro y empezamos a mirar. A media altura en la parte izquierda bajando hacia el río vemos uno bastante casero y que aparece en la guía en el nº 53 de la calle. Se llama MARIO’S y tras preguntar si hay sitio disponible nos dicen que hemos de aguardar una cola en la puerta. Hace algo de frío y hay unas 7 u 8 personas haciendo cola. Pero Bea decide entrar dentro a sentarse y no pasar frío sobre todo debido a su embarazo. Tras unos 15 minutos haciendo cola no se como lo hace pero Bea consigue que nos den mesa colándonos por delante de mucha gente. Bea me llama pero a mi me da vergüenza pasar y que la gente me diga algo. Ella se cabrea desde dentro hasta que sale y me dice que entre que nos han dado mesa. Es una campeona. El lugar es bastante casero. Además se ve rápidamente que toda la familia esta empleada en el restaurante. Desde el abuelo sentado en una mesa controlándolo todo, hasta el matrimonio propietario y todos los hijos de ellos. Es fácilmente deducible porque son todos iguales.

Tras sentarnos en una mesa, a medio camino entre la sala grande y la cocina nos traen la carta. En ella no aparecen los tipos de pasta, sino los tipos de salsa. La pasta es la que toque en ese momento. Nosotros nos pedimos dos “Bruschetta alla Romana” (2,50 € cada una), que ya explicamos que es una rebanada de pan tostado con tomate picado sazonado con sal, pimienta y albahaca, y luego cada uno un plato de “Pasta all’amatriciana” que nos toca Bucatini, una especie de espagueti con un agujerito en medio (6 € cada uno) y dos botellas de agua (1,75 € cada una). En total 20,50 € y hemos comido genial. No pedimos postre porque ya no podemos comer más. La comida es bastante generosa y está muy buena. Sin duda hemos acertado eligiendo este sitio que a primera vista no invita a entrar.

Salimos del restaurante a las 22:50 h. y nuestro objetivo es buscar o un bus o un taxi para volver al hotel. Bajando la Via del Moro llegamos al río, donde Bea sigue diciendo que debemos adentrarnos en el centro para dar un paseo y ver si encontramos un bus ya que el metro nos coge demasiado lejos y puede estar cerrado cuando lleguemos. Después de un tira y afloja decidimos coger un taxi justo en Piazza Trilussa, al lado del Ponte Sisto. Los taxis en Roma son de color blanco y casi todos son de marca italiana. Justo en este lugar hay una parada de taxis y o espabilamos o nos “los quitan de las manos”. Nos montamos en uno de ellos y todo pancho le digo al taxista “a Piazza Colonna” porque así nos deja en la plaza cercana al hotel y ya nos vamos andando. Bea me pregunta si seguro es esa la dirección. Yo “sabelotodo” afirmo que es allí. El taxi empieza a caminar por las calles de Roma y parece que vamos por buen camino. De pronto para y dice “Piazza Colonna”. ¡¡Joder, que me he equivocado, que quería decir Piazza Galeno!!. El taxímetro marca casi 9 € y le digo que me he equivocado, que no es aquí así que opto por decirle la calle del hotel, la Via di Villa Patrizi. El taxista la marca en el GPS y pone rumbo al hotel. Joder, vaya cagada. A lo mejor es que quería ir a dar las buenas noches a Berlusconi.

Sobre las 23:20 h. llegamos al hotel en Via di Villa Patrizi. Nos cuesta 13,80 € y Bea no para de reírse de mi. Que le vamos a hacer.

Estamos bastante cansados. Ha sido un día muy agotador y tenemos sueño. Es nuestra última noche en Roma y antes de irnos a dormir hacemos la maleta y lo dejamos todo preparado, así mañana no tendremos que hacerlo. Casi a las 12 de la noche nos acostamos.

Buenas noches Roma!!!.

 

Lunes 08 de diciembre de 2008

Despertamos por última vez en Roma. Hoy nos vamos y tenemos pena porque dejamos muchas cosas por ver. Algunas las veremos hoy, pero otras ya no las podremos visitar como la Capilla Sixtina como principal “no visita”.

Después de ducharnos bajamos a desayunar. No han sido buenos desayunos, pero tampoco muy malos. Han sido justos pero suficientes. Tras desayunar subimos a la habitación y acabamos de preparar la maleta y mochila. Antes me he subido el periódico “El País” que cada día ojeo mientras acabamos de recogerlo todo. Salimos por última vez a la terraza y hacemos algunas fotos. Hoy el día es soleado.

Sobre las 10:30 h. bajamos a recepción a dejar en consigna la maleta y la mochila que luego recogeremos. También aprovechan para hacernos el “check-out” donde nos cobran la coca cola de la primera noche del minibar por 2 €.

El avión sale a las 20:45 h. por lo que debemos de estar en el aeropuerto sobre las 19:00 h. como muy tarde. Como en tren tardamos 45 minutos, hemos de estar en la Estación de Termini para coger el tren a Fiumicino sobre las 18 h. por lo que debemos de salir del hotel sobre las 17:30 h. como muy tarde. Así pues podemos aprovechar muy bien toda la mañana y el mediodía.

Hemos decidido ir de nuevo a Piazza Spagna para verla de día, al igual que el Panteón y también ver la Fontana de Trevi. Además hemos de hacer las típicas comprillas que hacemos en cada viaje de recuerdo como los imanes para la nevera, algo de comida típica y si vemos algún peluche para Enma.

Salimos a la calle por última vez para coger el metro en la parada Policlínico de la línea B, la azul, hasta la parada Termini donde hacemos trasbordo a la línea A, la roja hasta la parada Spagna donde llegamos sobre las 11:15 h.

El metro va a reventar, es increíble la cantidad de gente que puede moverse por metro. Hoy también es festivo y los horarios son los mismos que ayer, es decir, un desastre.

Salimos por un largo pasillo a la superficie y tras andar unos 30 metros por una estrecha calle salimos a Piazza Spagna, en el lateral derecho de la escalinata. Hace un buen día, el sol está en todo lo alto y nuestro último día en Roma se presenta bonito. Nos llama la atención unas cámaras de la RAI, la televisión pública italiana, en unos altillos. Algo va a pasar hoy aquí. Nosotros tras hacer algunas fotos a la escalinata y a la plaza vemos como enfrente del Palazzo di Spagna, el Palacio sede de la Embajada Española ante la Santa Sede, hay muchas más cámaras y mucha más gente. Concretamente están en el Monumento a la Inmaculada Concepción y es que hoy, día 8 de diciembre es la festividad de la Inmaculada Concepción y en Italia también es festivo como en España y han venido a celebrarlo aquí, a su monumento. Hay tal cantidad de gente que casi resulta imposible andar. Cuando llegamos a la altura del monumento vemos como está adornado con decenas de flores y demás adornos. Nos hace gracia ver en la puerta de la sede de la embajada española a un guardia civil que se va a doblar para delante por la cantidad de chapitas que tiene. Me acerco a el, que habla amistosamente con un señor muy trajeado y le pregunto con educación que es lo que va a pasar aquí que hay tanta gente y tantas cámaras de la RAI. Me dice que esta tarde a las 16 h. viene el Papa Benedicto XVI a rezar y realizar un acto en el monumento. A eso que el señor trajeado con acento italiano me dice que hace no se cuantos siglos que es tradición este hecho. Pues eso, otra cosa más que sabemos.

Si la visita del Papa es a las 16 h. y ahora que son las 11:35 h. está todo así de gente, no me quiero imaginar lo que será esto esta tarde.

Nosotros nos despedimos de nuestra bandera que orgullosa ondea en el Palazzo di Spagna ya que nos espera la Fontana de Trevi y el Panteón. Para ello salimos de Piazza de Spagna a través de la Via di Propaganda. Hay muchísima gente y las tiendas están abiertas lo que hace que vayamos a un ritmo lento debido a que Bea es bastante curiosa. Llegamos a Via della Mercede donde en un esquina entramos en una tienda de regalitos a ver como están los precios. Cruzamos esta calle hasta Via di Sant’Andrea delle Fratte y continuamos al curvar esta calle por Via del Bufalo. Giramos a la izquierda por Via Poli y por esta calle empezamos a ver mucha gente e intuimos que estamos cerca de la Fontana de Trevi ya que de pronto se oye un gran murmullo. Vemos al final de la calle una pequeña amplitud y oímos un suave rubor de agua. Son las 11:50 h. y hemos llegado a la Piazza di Trevi y a nuestra izquierda se va presentando como es debido la magnifica FONTANA DI TREVI. La feria de la Fontana di Trevi para ser más exactos. Es majestuosa y realmente espectacular. Ahora eso sí, el lugar es bastante pequeñito. La plaza es diminuta y entre la fuente y el edificio de enfrente apenas hay 10 metros. La multitud toma la plaza y la fuente rebosa monedas que la gente lanza. Buscamos un buen sitio para cumplir con la tradición de tirar las monedas de espaldas para asegurar que volveremos a Roma. La fuente es máxima expresión del barroco. Mucha Roma es barroca. Tiramos varias veces monedas, una juntos tocando la barriguita de Bea donde está nuestro bebé, otra Bea sola y otra yo solo. Fotos y video al canto.

Las  monedas que lanzamos las recogen los del servicio de limpieza de fuentes de Roma para entregarlas a Caritas italiana aunque se han detectado algunos “cacos” que intentan y consiguen “robar” algunas monedas.

Es otro de esos sitios que siempre sueñas pues has visto en múltiples ocasiones y como no, en la peli “La Dolce Vita” que es donde se populariza esta fuente. Es otro sueño hecho realidad y es que Roma es puro sueño, es pura fantasía.

Son las 12:10 h. y la hora apremia si queremos ver el Panteón que aun no hemos visto por dentro. Para ello intentamos salir de la plaza como podemos. Para más inri, un coche pasea junto a la gente. ¿Pero cabemos?. Parece que si.

Salimos de la plaza por la Via San Vincenzo donde la gente ya está más relajada que el estrés de la plaza de la Fontana di Trevi. Hay algunas tiendas de regalitos que vamos mirando pues hemos de comprarlos. Una vez que continuando esta calle llegamos a la Via dei Lucchesi, en el nº 33-34 en una tienda de chinos llamada “Cheng Suhua” compramos unos cuantos imanes con forma de Pinocho y un imán más grande para nosotros del Coliseo. Todo por 4 €. Es algo más barato que las anteriores tiendas que hemos visto antes. Son las 12:20 horas.

Giramos a la derecha al llegar a la Piazza della Pilota. Nos estamos adentrando en una Roma céntrica con edificios típicamente renacentistas que seguramente antaño fueron palacios o grandes casonas. De hecho estamos muy cerca del Palazzo del Quirinale, residencia del Presidente de la Republica Italiana. Bajamos toda la plaza hasta llegar a la Via dell’Archetto donde giramos a la derecha hasta llegar a la Via dell’Umiltá donde giramos a la izquierda. Estamos en el BARRIO DEL QUIRINALE, situado en una de las 7 colinas de Roma, la colina del Quirino. Al final de la calle que venimos andando, llegamos a la principal Via del Corso. Desde aquí la perspectiva si miramos hacia la izquierda es espectacular pues divisamos la Piazza Venezia y el Monumento a Victor Manuel, Il Vittoriano.

Nosotros cruzamos la Via del Corso para adentrarnos en la Via del Collegio Romano a través de unas escaleras. Salimos justo a espaldas del Colegio Romano. Giramos a la derecha hasta llegar a la Via del Caravita donde volvemos a girar, esta vez a la izquierda. Ahí nos aguarda una magnifica fachada barroca, la de la CHIESA DI SANT’IGNAZIO DI LOYOLA en la Piazza Sant’Ignazio. La Iglesia está dedicada a San Ignacio de Loyola, el español fundador de la Compañía de Jesús que aunque enterrado en Roma no lo está en esta Iglesia sino en la de Il Gesù. Lastima que a esta hora este cerrada aunque eso nos hace ir mas rápido hacia el Panteón.

Para ello y justo enfrente de la Iglesia sale una callecita pequeñita con un curioso nombre, la Via de Burrò. Una estrecha calle que nos va a llevar a otra de las plazas más bonitas de la ciudad, la Piazza di Petra donde se encuentra el imponente TEMPIO DI ADRIANO. Un enorme edificio con 11 columnas de mármol blanco que preside esta plaza. Es uno de los edificios más imponentes de la ciudad y además está hecho en época romana, concretamente en el S.II. Actualmente alberga exposiciones y la Bolsa de Roma.

Son las 12:35 h. y nosotros seguimos a través de la Via dei Pastini donde múltiples restaurantes nos aguardan para comer. Cogemos algunas tarjetas por si nos apetece comer por aquí. Al llegar al final de la calle accedemos a la Piazza della Rotonda donde se sitúa el magnifico PANTHEON. Ahora si que está abierto y entramos a verlo. No hay mucha gente dentro y eso hace más fácil verlo bien. Lo mas impactante nada más entrar es la enorme cúpula. El haz de luz que entra por la claraboya de la cúpula reflejando en las paredes del Panteón es espectacular. Hay un altar y unos cuantos bancos donde Bea, ya cansada se sienta mientras curioseo por el edificio. El suelo brilla y las diferentes capillas, cual Iglesia, se llenan de recuerdos. En una de ellas el maestro Rafael descansa eternamente. Tras un buen rato en el interior del Panteón a eso de las 12:50 h. nos empiezan a echar porque cierran. Vuelven a abrir por la tarde. Pues menos mal porque nos retrasamos 15 minutos y no llegamos a verlo. Es momento de decirle adiós al edificio.

Ahora nos dirigimos a la Via Giustiniani, cruzando la Piazza della Rotonda, donde el otro día vimos un SUPERMERCADO “SPAR”, en el nº 18b-21 de Via Giustiniani. Entramos a ver los productos típicos como pasta, dulces y bebidas. Finalmente decidimos que pastas no compraremos pues en España hay de sobra y nos decantamos por los dulces. Bea compra un Panettone enorme (11,90 €) y yo un Dolce Tartufone (5,49 €) ambos para nuestros padres. Nos cobran la bolsa a 0,05 €. Así en total gastamos 17,44 €. Esperamos que ya que tenemos que ir cargando con estos abultados dulces todo lo que queda de día  que cuando estemos en el aeropuerto luego valgan menos o poco más que es este supermercado. Son las 13:17 h. cuando salimos del supermercado.

Ahora nos dirigimos a Largo Argentina a ver las ruinas que allí hay y de ahí a la zona de Campo di Fiori donde hay muchos restaurantes para comer. Para llegar a Largo Argentina volvemos desde Via Giustiniani a la Piazza della Rotonda y por el lateral izquierdo del Panteón cogemos la Via della Minerva. Pasamos por la Piazza della Minerva y a partir de aquí y siguiendo recto entramos en la Via dei Cestari que va a morir a Largo di Torre Argentina. Esta zona amplia alberga el AREA SACRA, con 4 templos ruinosos de la época republicana. Ahora mismo solo son visitados insitu por cientos de gatos que pueblan las ruinas de la zona. Dicen que por aquí cerca mataron a Julio Cesar. Nosotros caminamos por el lateral de las ruinas por la Via di San Nicola de’Cesarini hasta llegar a la otra punta de Largo di Torre Argentina donde giramos a la derecha por Via Florida para buscar los muchos raíles de la calzada de Via Arenula. Con cuidado de que no nos pille ningún tranvía cruzamos de acera y bajamos a la izquierda, en dirección al Río Tiber, hasta llegar a la Piazza Benedetto Cairoli, donde en el cruce con Via Arenula hay una tienda de uno de los dos clubes mas importantes de la ciudad de Roma, del AS Roma.

Nosotros giramos a la derecha en esta plaza por la Via dei Giubbonari donde nada más adentrarnos en ella unos puestecillos de esos que gustan a Bea de cosillas de “hippies” le llaman la atención. Busca unas florecillas de fieltro para ponerse en sus gorros y ropa. Como vamos algo tarde puesto que son las 13:35 h. decidimos seguir por esta calle que está llena de restaurantes. Ninguno nos llama la atención lo suficiente hasta que justo antes de llegar a Campo di Fiori en la calle de la izquierda, la Via dei Balestrari, vemos una cola de unas 6 personas y pensamos que si hay cola es que está bien y como tampoco es tanta cola vamos para allá. Miramos la carta y decidimos que vamos a comer aquí. Bea entra y pide mesa y nos hacen esperar en la puerta unos 10 minutos. El sitio se llama TRATTORIA PIZZERIA FORNO A LEGNA “AI BALESTRARI”. Está situada en el nº 41/42 de dicha calle y parece un sitio bastante agradable y casero. Nos hacen pasar y nos sitúan justo en una mesa a la entrada pero un poco resguardada. Aun hay otra mas centrada que cada vez que abren la puerta se mueren de frío. Nos dan la carta y de nuevo comprobamos como el sitio es bastante italiano ya que las pastas no las ponen sino las salsas. Cada día de la semana hay un plato del día, Bea quiere Lasaña pero ese plato toca otro día y no hay en la carta. Al final volvemos a pedir dos “Bruschetta de pomodoro” (5 €), Bea una de “Pasta a la Carbonara” (8,50 €) y yo para quitarme el mal sabor de boca de la pizza del otro día cerca del vaticano me pido una “Pizza Funghi e Prosciutto” (8,50 €). Bea se enfada conmigo por haber pedido dos bruschettas y es que dice que nos van a poner 4 trozos y con lo grandes que son no vamos a poder comernos todo. Yo creo que nos pondrán dos trozos nada más. Expectantes esperamos a ver que traen hasta que nos traen dos trozos nada más. ¡¡Uff, menos mal!!.

El restaurante es muy calido y el servicio aunque bastante lento es cordial. Además tienen la carta en español lo que nos ha alegrado. La comida está muy buena y tiene muy buen sabor todo. La pizza me ha hecho olvidar la del otro día. Para acompañar la comida bebemos agua (2,50 €). De postre como no podía ser de otra manera y para despedir Roma nos pedimos cada uno un “Tiramisù della Casa” (9 €). A las 15:15 h. pedimos la cuenta que asciende a 36,50 € puesto que también nos cobran el servicio que es de 3 € entre los dos. La verdad es que hemos comido genial. Lugar recomendable aunque el servicio es algo lento.

Salimos del restaurante y vamos hasta Campo di Fiori a ver si en algún puesto compramos algo de pasta o algo típico italiano. Después de dar una vuelta no compramos nada porque vamos a ir cargados con pasta cuando en España también la hay, ya lo habíamos decidido antes, pero Bea siempre lo intenta una vez más. De hecho bastante cargados vamos ya con los dulces.

Volvemos a coger la Via dei Giubbonari y es que Bea no se ha olvidado de los puestecillos donde vio las flores de fieltro. Una vez llegamos compra algunas florecillas que una no tarda en ponerse.

Aun disponemos de algo de tiempo para poder ver algo más y le propongo a Bea que aunque sea una buena caminata ir hasta la Basílica de Santa Maria Maggiore andando. Para ello volvemos por Via Arenula hasta Largo di Torre Argentina donde por la parte inferior, por Via Florida y siguiendo recto, pasando por Largo di Santa Lucia Filipini llegamos a Via delle Bothegge Oscure, una calle algo mas amplia y que nos va a llevar a la Via di San Marco que a su vez acaba en Piazza Venezia donde de nuevo podemos contemplar, hoy son sol, Il Vittoriano. Son las 15:55 h. y vamos con algo de prisa, así que cruzamos la Piazza Venezia hasta la zona de la Colonna Traiana y el Foro di Traiano donde, aunque en obras, podemos observar otro de los lugares mas importante de la Roma romana, valga la “rebuznancia”.  Pasamos por la Via Foro Traiano, justo por detrás de la imponente Columna de Trajano que fotografío y vamos a parar a la Via Magnanapoli. Al final de esta calle y por unas escaleras accedemos a la Via 4 Novembre, donde nos sorprende una enorme mole de ladrillo, parece un museo o un edificio público y seguro que fue obra de Mussolini. Pasado este edificio llegamos a Largo Magnanapoli, una rotonda de donde salen varios caminos. Nosotros cogemos la Via Panisperna. A partir de aquí, todo recto y llegaremos a la Basílica de Santa Maria Maggiore. Pasamos por la Chiesa di Santi Domenico e Sisto. Parece que está zona esta llena de abogados y juzgados pues varios edificios así nos lo indican.

Las vistas de la calle son espectaculares porque hace como una cuesta abajo y luego vuelve a subir y se ve toda la calle hasta el final. Es curioso. A esta hora, las 16:15 h. ambos nos estamos “haciendo pis” (para ser finos) y andamos mas bien rapidillo. En toda esta calle no hay nada que ver.

Sin salirnos del mismo camino cuando acabamos de bajar por la Via Panisperna de repente empezamos a subir, estamos ahora en la Via di Santa Maria Maggiore. Al final ya se ve la luz. Justo en el tramo más de cuesta arriba (tampoco es mucho) parece que podemos aguantar un poco las ganas de mingitar. Pasamos por una tienda de chinos, en el nº 175, llamada CHENG MING, donde venden regalillos y entramos a comprar más imanes y a ver si hay suerte con el peluche para Enma, pero es que no hemos encontrado uno solo en ninguna tienda. Nos gastamos 2,50 €. Son las 16:25 h. y ya hemos llegado a nuestro destino. El problema es que nos vamos a mear encima (se acabaron las buenas palabras). Necesitamos un lugar para poder respirar. Estamos en la Via Liberiana en un lateral de la Basílica para la que no encontramos ojos, tan solo acertamos a ver una enorme explanada en cuesta y una enorme escalinata que da acceso a una majestuosa Iglesia. Tenemos todos nuestros esfuerzos dirigidos a no mearnos encima. Justo en la esquina de la Via Liberiana con Via Merulana ya en la Piazza di Santa Maria Maggiore vemos una heladería-pub irlandés. Si es una mezcla muy rara pero seguro que tienen lavabo y además nos comemos un helado. Entramos y preguntamos si hay lavabo y la chica nos dice que abajo. Mientras yo pido dos helados de chocolate. Bea vuelve a subir porque necesita llaves para entrar. Ha bajado demasiado rápido. Después de, para mi, unos eternos dos minutos, Bea sube dándome el relevo. ¡¡¡Uffff!!!! Nunca más este sufrimiento. Otro día en cualquier esquina meamos. Nos ha salido la meada por 5 €.

Ya se nos han vuelto a abrir los ojos y ahora si que contemplamos la grandiosidad de la BASILICA DE SANTA MARIA MAGGIORE. Se encuentra en lo alto de otra de las colinas de la ciudad, el ESQUILINO. Hay mucha gente en la puerta. Preguntamos a la chica de la heladería, que caemos en la cuenta de que estamos hablando en español con ella y ella con nosotros (es sudamericana), que es lo que pasa y nos dice que durante unos días han traído a la Virgen de Lourdes y que hoy se la vuelven a llevar a su país, a Francia. Hay una banda de música y muchísima gente en la puerta esperando que salga. Este hecho hace que la Basílica permanezca cerrada al público hasta finalizar el acto por lo que nos quedamos con las ganas de verla por dentro. Por fuera, su fachada es, como no, barroca, pero su campanario resulta que es románico. En la nave y arco de la fachada lucen unos maravillosos mosaicos. Dice la leyenda que un Papa soñó que la Virgen le ordenaba construir una Iglesia justo donde nevara, en pleno verano. Al día siguiente nevó en lo alto del monte Esquilino y allí que se construyo esta Basílica.

Son las 16:45 h. y tenemos que volver al hotel a recoger la maleta y cambiarnos de ropa que ya tenemos preparada en la mochila en el propio hotel. Vamos cargados con los dulces y otra mochila. Para volver al hotel desde aquí, cogemos la Via Gioberti, en el otro extremo de la plaza que nos lleva directamente hasta la Estación de Termini. Una vea aquí bajamos hasta el metro para coger la línea B, la azul en esta parada de Termini hasta la parada Policlinico. Desde aquí al hotel 5 minutos.

Llegamos y pedimos la maleta y la mochila. Nos cambiamos, vamos al lavabo a lavarnos y acabar de vaciar nuestro cuerpo y a eso de las 17:15 h. tras despedirnos del conserje y del hotel nos vamos de nuevo dirección al metro para hacer justo el recorrido al revés que antes. Es decir cogemos el metro en la parada Policlinico de la línea B, la azul hasta la parada de Termini.

A las 17:30 h. llegamos a la estación y solamente tenemos que buscar el anden desde el que sale el tren Leonardo da Vinci hasta Fiumicino. Como ya tenemos los billetes puesto que se nos olvidó validarlos cuando llegamos solamente hemos de validarlos ahora y ahorrarnos 22 €. El tren sale cada hora a las :32 y a las :52  y debemos de cogerlo en el anden 25.

Puntuales llegamos al anden y a las 17:35 h. validamos los billetes. El tren sale a las 17:52 h. y aun no ha llegado por lo que hemos de esperar casi 20 minutos. No hay todavía mucha gente pero poco a poco aumenta el número. Intentamos situarnos en un lugar que creemos que parará para poder subir pronto y buscar buenos asientos. Casi a la hora de salida llega el tren y después de dejar bajar a los pasajeros subimos y buscamos dos buenos asientos cerca del pasillo para poder colocar la maleta y echarle un vistazo. Nos esperan 31 minutos de trayecto hasta Fiumicino.

A la 17:55 h. más o menos, es decir casi 5 minutos después de llegar, empieza a moverse el tren. Nos vamos de Roma. Es de noche y no se ve mucho, pero si lo suficiente para ir viendo Roma desaparecer poco a poco. ¡¡¡ARRIVEDERCI ROMA!!!.

En nuestro compartimento viajamos junto a otra persona. Es para 6 personas pero solo vamos 3. Mejor, más anchos que vamos. Además estamos situados junto a una puerta por lo que luego podremos salir rápido. Vamos viendo poco a poco pisos cada vez más “cutrecillos” hasta que pasamos a ver almacenes y alguna fábrica. De pronto vemos o mejor dicho, intuimos campo y puntuales, sobre las 18:30 h. llegamos al AEROPUERTO DE FIUMICINO DE ROMA. Llegamos muy rápidamente a la terminal B donde se encuentran los mostradores de facturación de Iberia y Clickair. Cargados con la maleta, los abrigos, la mochila y los dulces parece que hayamos estado en Roma un mes, pero no, solamente hemos estado 3 días.

Una vez en el mostrador de facturación nos ponemos en la cola que poco a poco se va poblando de gente. Cuando nos toca pensamos que es como cuando vinimos, que nos pueden poner en la parte delantera del avión y ocupando tres asientos aunque seamos dos para ir mas anchos ya que nosotros lo hemos comprado con Iberia y no con Clickair, pero no es así y nos dicen que quedan pocos libres. Nos sitúan en la parte trasera del avión, en la fila 28, asientos A y
B. El problema que hemos tenido es que no podíamos reservar asiento al volar con Iberia y nos lo tienen que dar al facturar por lo que casi todo el pasaje ya tiene su asiento asignado de antemano.

Tenemos casi dos horas hasta que salga el avión. Aunque debemos estar en la puerta de embarque B5 a las 20:05 h. Ahora son las 19:10 h. más o menos. Tenemos que comer algo y creemos que en este aeropuerto no nos pasará como en el de Stansted de Londres, que una vez pasado el control de seguridad no había apenas ningún restaurante para comer salvo bocadillos de estos ya hechos hace un día y metidos en una nevera. En Roma y al tratarse de un aeropuerto importante tiene que haber dentro muchos sitios o por lo menos un McDonald’s que es nuestro principal objetivo. No hay viaje sin comer en uno de ellos.

Una vez pasado el control de seguridad sin problemas buscamos un mapa de la terminal para ver si hay algún McDonald’s y efectivamente pero está en la Terminal A. Allá que vamos. Por el camino vemos como el aeropuerto hace honor a la ciudad y es que hay tiendas de casi todas las marcas más importantes. Es uno de los aeropuertos donde más tiendas hemos visto y de mejor calidad. Como no, visitamos los lavabos de nuevo. Esta vez le toca a Bea.

Pronto llegamos a la Terminal A en la primera planta donde se sitúa el MCDONALD’S. Y es que no hay viaje sin comer un Big Mac como hemos comentado antes. Bea pide un “Menu Big Mac medio” y yo un “Menu Deluxe grande”. Todo por 15,30 €. Son exactamente las 19:25 h. según el ticket de compra. Nos sentamos tranquilamente a comer pues disponemos de media hora hasta que abran la puerta de embarque si es que va puntual.

A eso de las 20 h. nos vamos para la Terminal B y nuestra puerta de embarque pasando antes por el  WC que hay justo al lado del McDonald’s para que esta vez me toque a mi evacuar.

Tras el paseillo por los pasillos de las terminales llegamos a la puerta de embarque B5 donde ya hay mucha gente en los asientos de toda la zona esperando a que se abran las puertas. Nosotros nos sentamos a descansar un poquito. Bea de nuevo va al lavabo. Mea más que una vaca y es que estar embarazada es lo que tiene. Al poco de estar sentados la gente se empieza a poner en la cola sin saber cuando van a abrir el embarque. Para evitar que luego no tengamos sitio ni para poner los abrigos ni para que Bea esté incomoda con el avión lleno y nosotros buscando el asiento, me pongo en la cola. Solamente hay delante de mí unas 10 personas por lo que podremos subirnos al avión sin problemas. El embarque se empieza a hacer con algo de retraso, sobre las 20:30 h. casi media hora más tarde. Por lo menos sabemos que nos vamos a una hora prudencial. Media hora de retraso no es nada y si es como el vuelo de ida lo recuperamos en el aire.

Tras situarnos en nuestro asiento después de colocar la mochila y los dulces en el compartimiento que aun está medio vacío, nos sentamos a la espera de despegar. Bea está algo nerviosa por el embarazo y el vuelo, pero ¡¡tranqui que no pasará nada”.

A las 21:15 h. aproximadamente comienza a despegar el avión que finalmente lo hace sin problemas. Y es aquí donde surge lo más bonito del viaje. Junto a Bea se sienta una mujer mayor, de 83 años y que viaja con su hijo y su familia. Es toda una lección de vitalidad. La mujer es de Tarrasa y no creo que haga falta ponerle nombre ni saberlo. En una libretita ha ido apuntando todo lo que ha hecho para luego acordarse y poder contarlo a las amigas. Nosotros queremos ser así de mayores. Es un ejemplo para nosotros. Si se quiere se puede. Además su hijo debe estar feliz por ver como su madre puede compartir estos momentos con ellos. Nos cuenta que ha visto toda la ciudad y que han andado bastante. Que han comido en un convento donde las monjas hacen la comida, que han visto el Museo Vaticano porque habían avisado y no han hecho ni cola. Sobre todo Bea disfruta hablando con esta señora, viuda y que le hace el vuelo más ameno y le hace olvidar la presión de volar embarazada. Es sin duda lo más bonito del viaje. Nos alegramos que pueda haber gente así y nos miramos deseando que de mayores podamos hacer lo que esta señora está haciendo. ¡¡Viva la vitalidad!!.

Pronto se acerca el momento de aterrizar. Yo he ido compaginando las explicaciones de esta señora con los “Pasajes de la Historia” de Juan Antonio Cebrián. El gran Maestro. Aterrizamos sin mayores dificultades en el AEROPUERTO DEL PRAT DE BARCELONA sobre las 22:45 h. Algo hemos recuperado de tiempo en el aire. Ahora eso si, no se como explicar que la ida duró poco menos de una hora de vuelo y la vuelta una hora y media. Dijo el piloto que habíamos tenido viento de cola. Pues será eso.

En el aeropuerto nos están esperando los padres de Bea, Jose Luis y Nati, que nos saludan efusivamente cuando salimos a la calle para montarnos en el coche. Ellos nos llevan hasta Sant Andreu de la Barca y desde ahí nosotros nos vamos a casa a OLESA DE MONTSERRAT con nuestro coche que ya habíamos planeado dejar en Sant Andreu de la Barca y que vinieran a recogernos en el para poder irnos a casa lo más rápidamente posible ya que mañana hay que trabajar.

Ha sido un viaje muy bonito. Yo particularmente tenía muchas ganas de ver Roma. Bea ya la había visto. Hemos disfrutado de la ciudad, sus monumentos y su comida. El tiempo ha acompañado y es de los destinos más bonitos que hemos visto. Bea se ha comportado como una campeona y todos los miedos han quedado en nada. Muy recomendable y totalmente repetible. Se nos han quedado muchas cosas por ver. A mi aun me duele no haber visto la Capilla Sixtina, pero seguro que algún día la podré ver. Quien sabe si en el futuro, siendo unos abuelitos, nuestros hijos nos llevan a Roma.......

 

 
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© 2012 Antonio Javier Entrena Tejero
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