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jul 30 2008
TÚNEZ 25 agosto al 01 septiembre 2007 Imprimir E-Mail
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Escrito por Antonio Entrena   
miércoles, 30 de julio de 2008
El viaje veraniego de este año 2007 nos hemos ido a Túnez. Un fascinante país a caballo entre Marruecos y España..... Je, je, je...

TÚNEZ

Del 25 de agosto al 01 de septiembre de 2007

Antes de empezar a contar nuestro viaje por tierras tunecinas hay que contar como ha surgido y como se ha fraguado. Después del venturoso y viajero año 2006 decidimos este año no hacer ningún viaje de larga distancia ni de largo coste que llevábamos un pico y medio entre Perú y Nueva York. Así decidimos que Europa sería un buen destino y empezamos a mirar lo que mas nos apetecía que era visitar en una semana Viena – Praga – Budapest. Antes de nada tenía que organizarme las vacaciones en la oficina y como Bea no tenia problema pues su trabajo de maestra se lo permite la fecha era la última semana de julio para posteriormente las dos siguientes irnos pal poblao, pa Íllora. Pero afortunadamente surgió un problema y es que si Bea aprobaba las oposiciones tenia posibilidad de estar arreglando documentación hasta finales de julio por lo que a lo mejor no podíamos irnos e viaje. Digo afortunadamente porque al final ha aprobado las oposiciones y ya es funcionaria. ¡¡¡Ole sus ovarios!!! Su tiempo y esfuerzo le ha costado. Yo ya tenía los días pedidos en el trabajo pero menos mal que la última semana de agosto quedaba libre así que cambie la última semana de julio por la última de agosto, incluso era mas barato a finales de agosto que a finales de julio. Pero a lo que vamos, a como nos decidimos por Túnez y todo el proceso.

Tanto por buscar un viaje económico como por no ir muy lejos porque Bea creía que ya habíamos “tentado a la suerte” demasiadas veces el último año (por aquello de los aviones y cruzar el charco dos veces en 4 meses) el destino era cercano. Pero el problema vino cuando teníamos que acabar de cerrar el destino. Busque información en Viajes Arroyo i Vendrell de Sant Andreu de la Barca (con la que fuimos a Perú) para ir a Centroeuropa pero los precios eran muy altos y además a Bea le cambio el objetivo de su viaje, ahora lo que mas primaba era un destino con sol y playa. La verdad es que las opciones se redujeron de golpe a una ruta por las Islas Griegas si queríamos algo de cultura junto a playa y sol. Fuimos a la agencia y allí nos informaron de las posibilidades pero igualmente que a Centroeuropa los precios eran bastante elevados para lo que habíamos pensado así que le pedimos a Pepe (el dueño) que nos aconsejase. Y no tardó mucho porque uno de sus destinos favoritos y al que se escapa cada año si puede es Túnez. Nos empezó a comentar cosas de Túnez y se notaba que le gustaba ya que lo hacía interesante y además es un destino que une cultura o excursiones junto a sol y playa.

Después de decidirnos que Túnez sería un buen sitio al que ir y pasar nuestras vacaciones empezamos a mirar donde ir y que recorrido hacer. Entremedias se cruza Egipto como posibilidad ya que por 1.500 € una semana los dos. Pero el calor que hace en verano y que no se pisa la playa nos alejo de Egipto aunque no descartamos ir, es mas seguro que en un futuro si Dios quiere vamos.

Este viaje nació entre malentendidos ya que en principio no me enteré muy bien que es lo que Bea quería y yo pregunté en la agencia por 7 días de estancia en playa. Tan contento de mi propuesta llego a casa, se la expongo a Bea y me mira sorprendida como no explicándose como puedo ser tan ......, bueno es que yo......, creía que eran 7 días a la bartolilla. Pues no que era una mezcla de bartolilla y de cultura.

En la agencia nos empezaron a ofrecer que si Gammarth, Sousse, Djerba, Hammamet , etc... Nos aconsejaron que ir a Hammamet era la mejor opción porque las playas estaban bien y además era un sitio bastante turístico y bien equipado. Pero queríamos hacer una ruta Bea creía que lo mejor era que nosotros mismos nos fuéramos por nuestra cuenta y que en la agencia nos contrataran los hoteles y nosotros nos moviéramos por nuestra cuenta. Preparamos una ruta y se la llevamos a la agencia. Los precios de la ruta por nuestra cuenta era casi mas cara y la verdad es que en la agencia nos comentaron que si íbamos solos lo mejor es con una mayorista y que si íbamos en grupo podemos ir todos juntos que será mejor. Así pues nos convencemos y nos convencen de que lo mejor es coger de una mayorista un viaje ya organizado.

Tras consultar varias mayoristas, o mejor dicho dos, Iberojet y Travelplan nos decidimos por el Minicircuito Sahariano Confort + Estancia en Playa de Travelplan para empezarlo el 24 de agosto viernes por la noche hasta el día 1 de septiembre por la tarde. Empezábamos el circuito el sábado por la mañana. Estábamos el 25, 26 y 27 de julio de circuito y desde la noche del 27 que llegábamos al hotel Vincci Taj Sultán de Hammamet de 5 * hasta el día 1 de septiembre por la tarde a la bartolilla en la piscina y la playa descansando del ajetreo que sin duda sería el circuito y llegar a España descansados. Y ya está solo faltaba pagarlo y una semana antes ir a por la documentación y acabar de pagarlo. Pero..........., pero....... vaya con Travelplan. Son unos auténticos impresentables. Al volver de Íllora, y faltando una semana para irnos a Túnez vamos a la agencia a acabar de pagar el viaje y recoger la documentación. Pepe la imprime y la repasa antes de dármela y ...... ¡¡ohhhhh!! han cambiado las fechas del viaje. Si, si como suena, los de Travelplan sin consultar ni avisar lo han cambiado todo. Lo dicho, unos impresentables. El vuelo del viernes, el del día 24 lo cancelaron y nos metieron en uno el sábado por la noche que además salía mucho mas tarde, el viernes salía a las 22 h. y el sábado a las 00:55, (o sea ya en domingo), mantenían el mismo precio cuando nos recortaban una noche y lo que es peor, nos cambiaban el circuito y la estancia, es decir, empezábamos en el hotel y acabábamos el día 1 de septiembre (cumple de Bea) del circuito que nos llevaban directamente al aeropuerto para España. Lógicamente nos cabreamos bastante y Pepe remueve cielo y tierra para que se solucione. En principio lo de la rebaja del día de menos lo hacen sin problemas pero lo del cambio del orden del viaje dicen que no se puede que los vuelos que llegan los sábados empiezan el circuito los jueves cuando según la información que Travelplan ofrece en la revista de Túnez el domingo empieza un circuito. No entendemos nada y Pepe aun menos porque carece de lógica. Al final entran en razón y comprenden que si antes, llegando el viernes por la noche empezábamos el circuito el sábado por la mañana, ahora llegando el sábado por la noche podemos empezar el circuito el domingo por la mañana. No hay más problema.

Pagamos, nos da la documentación, la repasamos y está correcta. Esto pasa el jueves 23 de agosto cuando nos íbamos de viaje el 25 por la noche. Los nervios ya nos empezaban a machacar pero al final todo se pudo arreglar excepto que perdíamos un día de estancia.

 

Sábado 25 de agosto de 2007

Tras la odisea de la contratación del viaje llega el día en el que nos vamos para Túnez. Ya estamos avisados de que o nos gusta mucho o lo vamos a detestar siempre.

Como el vuelo sale a las 00:55 y tenemos que estar en el aeropuerto dos horas antes tenemos un día bastante tranquilito. La maleta ya la tenemos hecha desde ayer viernes y solamente nos falta acabar de guardar algunas cosillas. Llevamos una sola maleta para los dos aunque pesa lo suyo. Eso sí nos llevamos la famosa maleta que compramos en Perú para traernos los regalos para lo mismo, para traernos los regalos que vayamos a comprar en Túnez.

Nos acercan al AEROPUERTO DEL PRAT DE BARCELONA los padres de Bea y puntuales, a las 11 de la noche llegamos a la ventanilla de Travelplan donde nos indican que facturamos en la Terminal A y que viajamos con Khartago Airlines ya que es un vuelo charter. Hacia allá  que vamos y .... ¡¡Dios mío!! cuantísima gente hay ya. La cola es bastante larga y los que están facturando son más lentos que el caballo del malo. Después de un largo tiempo facturamos, enseñamos nuestros pasaportes y ya está, ya tenemos nuestros billetes. Viajamos con Khartago Airlines en el vuelo KAJ6495 en los asientos 11 F y E. Ya estamos listos para subir a la Terminal, pasar el control de seguridad e irnos para la puerta situada en la M5. Pero esto es España y solamente hay dos puertas de seguridad abiertas para los vuelos internacionales que salen esta noche. La cola es la leche y la impaciencia empieza a notarse ya que muchos dudamos que lleguemos a  nuestro vuelo. Nos pegamos casi 40 minutos para pasar el control de seguridad, ¡¡40 minutos!! Una autentica pasada. Conseguimos pasar el control pero nos espera otro, el de la policía nacional ya que vamos a abandonar España a un país que no es de la UE. Enseñamos los pasaportes y ya estamos en la puerta del vuelo. Uf, menos mal que hemos llegado a tiempo. Nosotros y los que han tardado 1 hora más que nosotros ya que el vuelo va retrasado una hora. Pues vamos a llegar a Monastir, que es el aeropuerto de llegada, a una hora bastante “intespectiva” y lo que es peor, mañana nos van a levantar a las 5 y poco de la mañana para empezar el circuito a las 6:30 de la mañana. Pero no pasa nada, que cuando estas de vacaciones todo se supera y con todo se puede.

El avión está bastante hecho polvo y en algún momento aquello tiembla más que los carrillos de un cornetero. En nuestra vida nos hemos montado en un avión tan sucio y tan descuidado. En el viaje nos dan de comer y nos damos cuenta que nos vamos a olvidar del castellano hasta volver porque ahora será el francés el idioma que mas oigamos. La comida es peor que la de Iberia pero a esas horas se puede comer uno algo. Nos hemos aprovisionado de unos 30 sudokus que sacamos y empezamos a hacer. Unos más fáciles y otros más difíciles y otros muy difíciles. Compartimos alguno de ellos con otro pasajero que también viaja a Túnez de turismo y que agradece.

A pesar de salir casi una hora mas tarde en el vuelo recupera algo de tiempo y llegamos a MONASTIR sobre las 3:15 de la madrugada ya del día 26 de agosto. Para mi es un momento importante ya que es la primera vez que piso África y para Bea casi que también porque estuvo en Ceuta pero ni se acuerda. Es un momento histórico en nuestras vidas porque pisamos otro continente juntos después del pasado año pisar América del Sur y del Norte. Esperamos la maleta y sin problemas aparece. De ahí nos vamos hasta un puestecillo que tienen los de Travelplan montado para que nos digan como nos llevan hasta el hotel, a que hotel nos llevan y a que hora nos recogen mañana, bueno mañana no sino dentro de tres horas.

Nos montamos en un bus que es algo más grande que un minibús, con unas 35 plazas más o menos. En el estamos todos  los que nos dirigimos al HOTEL EL-MOURADI PALACE DE MONASTIR de 4 * entre PORT EL KANTAOUI y Monastir. Como siempre, nos tocan unos niños que son unos auténticos tocapel.... y es que no hay nada mas insolente que unos niños haciéndose los graciosillos entre ellos para medir su gracia. Tras algo más de media hora llegamos al hotel y es tan de noche que apenas podemos apreciar nada de lo que vemos por el camino pero en ningún momento pasamos por la ciudad y si por la zona de los hoteles y una zona que esta llena de discotecas y bares.

El hotel esta bien, es un 4 estrellas que es España no llegaría a 3 pero muy bonito y ya con ganas de acostarnos o mas bien echarnos un ratito ya que en apenas dos horas nos recogen para empezar el circuito.

Ni siquiera abrimos la maleta ya que en las mochilas llevábamos ropa por si nos perdían la maleta y con esa empezaremos el circuito.

No hay tiempo para más así que la cama nos espera y aunque no logremos conciliar el sueño porque cuando empiece nos tendremos que levantar algo descansaremos.

Ya estamos en África, ya estamos en Túnez.

Muy güenas noches!!!!

 

Domingo 26 de agosto de 2007

¿Quien dijo que hay dolor? Después de ¿dormir? ¿que es eso? nos disponemos a adecentarnos lo suficiente. Ayer nos acostamos pasadas las 4:30 de la madrugada y nos tenemos que levantar bien temprano porque a las 6:30 am nos vamos camino de El Djem. No deshacemos la maleta. Ya llevamos una mochila con la ropa que nos vamos a poner para no tener que buscar ropa en la maleta y así poder descansar algo más, pero como anoche llegamos más tarde de la cuenta pues nada, hemos dormido 1 hora como máximo. Entre que llegamos al hotel, nos dan la habitación, llegamos a ella y nos metemos en la cama pues que son casi las 5 de la mañana y en algo menos de una hora suena el despertador ya que tenemos que ducharnos un poquito y desayunar. Lo dicho, una autentica locura.

Bea dice que no ha dormido nada y la pobre tiene una cara que mejor no dirigirle la palabra y yo algo he dormido, pero ni me he enterado. Notamos que nos falta descanso, pero todo sea por el turismo y el afán de ver y conocer otro país, Túnez.

La habitación está bien aunque casi que ni nos fijamos en ella pues no hemos estado más de 3 horas en ella. Nos cuesta levantarnos de la cama una barbaridad pero hacemos un esfuerzo titánico y como dos campeones pasadas las 6 de la mañana estamos duchados y dispuestos a bajar a desayunar. Bajamos la maleta, la dejamos en el hall del hotel y buscamos el desayuno.

El desayuno es un buffet libre que será lo habitual en todo el viaje. Hay verduras, pan, dulces típicos y mucha fruta. Además de las bebidas típicas de café, agua, leche e infusiones.

No es gran cosa y además tampoco tenemos mucho apetito así que mas por necesidad que por hambre tomamos algo para engañar al estomago. Creo que mas que desayunar descansamos pues media horita sentados tras no haber dormido nada se agradece.

Puntuales como un reloj salimos por la puerta del hotel a las 6:30 tras haber intentado sin éxito, pues abren el cambio a las 9 de la mañana, cambiar nuestros euros en dinares, la moneda de Túnez. El cambio está en torno a 1 € 1,70-1,75 dinares. El bus nos espera en la puerta. Metemos la maleta en el maletero y nos subimos. ¡¡Madre Mía, si Sadam Hussein esta vivo!! El chofer es clavaito a Sadam Hussein, pero clavaito. Vemos que somos de los mas madrugadores y es que es inhumano lo que hacen con los turistas. Nos sentamos en los dos asientos que hay justo en la salida de atrás porque creemos que son más anchos, pero nunca más alejados de la realidad. A Bea le vienen bien porque puede poner las piernas por encima de la barrera que hay delante para no caernos a la salida pero a mi no me caben muy bien las piernas que digamos. A esa hora de la mañana ya hace calor, así que no queremos ni imaginar lo que será a las 12 de la mañana. Vamos bastante ligeritos de ropa y es que casi nos estorba hasta el pellejo.  Con algo de lógico retraso salimos marcha a El Djem. Lógico decimos ya que viajan diversas familias con sus hijos que nada mas prepararlos tardan un buen rato y si contamos que apenas hemos tenido tiempo ni para dormir pues eso, lógico. Es curioso que viajan por lo menos 6 familias juntas con sus hijos, pero sin maridos, bien porque no los tienen o bien porque los han dejado en casa. ¿Será eso lo que nos espera al género masculino?.

El bus es algo viejecillo pero está bastante limpio y no es un problema. Va hasta los topes de gente y a partir de este momento todos los que en el estamos iremos juntos todo el circuito. El guía que Travelplan nos pone es nativo de Túnez, se llama Mohammed y por lo que vemos es bastante simpático y domina casi más que algunos de los que vamos el español. Mejor así.

Desde el hotel salimos con dirección hacia El Jem, o como aparece en las guías El Djem. En total unos 70 kms. de distancia en dirección Sur. Los hoteles “El Mouradi” son una cadena del presidente del país y se llaman como uno de sus hijos. Así todo queda en casa.

Aun siendo bastante temprano es muy de día y como dije antes hace mucho calor. Pasamos por Sousse o Susa y dejamos Port el Kantaoui y Monastir, donde está el aeropuerto a la izquierda pegado a la costa. La carretera es buena y hay muy poco tráfico. El paisaje es típicamente mediterráneo y yo diría que muy levantino y conforme nos acercamos al Sur mas andaluz. Es como si hiciéramos un viaje entre Granada e Íllora. Muchos olivos, casa blancas, pueblos como los andaluces, chumberas.... muy, muy parecido. Ya sabemos que no nos va a impresionar Túnez pues lo que podamos ver lo tenemos mas que visto en Andalucía, sobre todo yo. Toda esa zona según Mohammed, el guía, se dedica al olivo. Nos cuenta que es la 4ª productora mundial de aceite después de España, Italia y Grecia. El viaje se hace muy ameno ya que nos cuenta bastantes cosas de Túnez y de la forma de ser de los tunecinos. Son más abiertos de mente que muchos de los países árabes, eso está claro.

A las 8 de la mañana llegamos a EL JEM, y antes de llegar, Mohammed ya nos ha explicado algunas cosas como que fue una importante ciudad y que en ella se construyo en tiempos romanos uno de los anfiteatros romanos mas importantes y que aun esta casi entero en pie.

El calor azota demasiado para lo temprano que es, pero no queda otra. Nos protegemos convenientemente con cremitas antes de bajarnos del bus y empieza nuestra aventura por Túnez.

Ya nos habían advertido quienes habían estado en Túnez que son muy pesados los comerciantes así que íbamos vacunados. Oye  ni puñetero caso si es que no quieres nada. Tampoco es para tanto. Eso si todos y cada uno de ellos te ofrecen lo que tienen, pero basta decir que no y ya está. El problema es cuando preguntas precio y te ven interesado. Muchos niños vendiendo en la calle y es que en estos países la utilización infantil no esta muy perseguida. Nos llama la atención que saben presentarse en cualquier idioma según seas de un país u otro. Los españoles tenemos fama de no comprar mucho y lo poco que compramos muy regateado así que nos llaman “español bancarrota”. Será por algo....

El bus nos deja en un parking a unos 5 minutos andando del anfiteatro así que hemos de pasar por todos los puestecillos de comerciantes. No compramos nada y vemos por primera vez un dromedario. No son camellos ya que los que hay en Túnez tienen una sola joroba y esos son los dromedarios.

Llegamos hasta la entrada del ANFITEATRO ROMANO DE EL JEM. Tenemos la entrada incluida pero aun así hay que pagar una tasa para poder hacer fotos y es que será norma habitual el tener que pagar un derecho de fotografía y filmación. Vale un dinar. Como no tenemos un dinar suelto, Mohammed se ofrece a pagar lo de todos y cuando cambiemos los euros en dinares se lo devolvemos. Todo un detalle por su parte. Nos da la boleta del derecho a foto por si nos la piden dentro y nos disponemos a pasar dentro del Anfiteatro.

Es enorme y está bastante bien cuidado. No he estado en Roma, pero Bea si y dice que no es tan grande como el coliseo romano pero que esta mejor conservado. Sus paredes son de color amarillo y el sol que pega fuerte hace un efecto muy bonito en el.

Pasamos dentro, nos situamos en la zona donde da la sombra y Mohammed nos da una pequeña charla de lo que estamos viendo y nos dice que tenemos 40 minutos para ver el anfiteatro. Son las 8:20 de la mañana y a las 9 hemos quedado en el bus.

Nos quedamos bastante impresionados por las dimensiones y por lo bien cuidado que está. Nos cuenta Mohammed que esta restaurado en una buena parte, pero el resto no y es que la arena lo cubría hasta que trabajos arqueológicos la retiraran y dejaran al descubierto la maravilla romana. Nos adentramos en la arena del circo y desde ahí la visión es aun más imponente. Aprieta el calor y todo está lleno de guiris como nosotros cámaras en mano inmortalizando el momento.

Subimos hasta la tercera gradería y desde ahí la perspectiva es otra, parece que estamos muy arriba, y es que de alto mide bastante. Lo que si vemos es que está dotado de pocas medidas de seguridad y en algún momento tememos por algún temerario guiri que se asoma al abismo. La gente parece que son cabras montesas en vez de personas. Maleducados y temerarios, pero nosotros nos comportamos. Enfrente de esta parte que nos estamos ahora está la parte restaurada en la que incluso han hecho las gradas. Nos cuenta Mohammed que corre el rumor que Gladiator se grabó aquí pero que es falso. Pues nada, si el lo dice.

Bajamos de nuevo a la arena y de esta bajamos aun más a las catacumbas o a la zona donde estaban los esclavos antes de salir a la arena y las bestias que luego devoraban a estos pobres esclavos. La sensación de oscuridad y pensar que unos bichos muuu malos te iban a comer tenían que acongojar al más pintao. Ahora aun acongoja pues aquellos días aun más.

Puntuales salimos dirección al bus a la hora señalada. Pensamos derretirnos por el camino y es que la temperatura a esta hora de la mañana, las 9 ronda los 45 º. Compramos una botella de agua fresquita que será toda una acompañante durante el viaje pues bebemos más que comemos.

De nuevo nos montamos en el bus que ahora parece una bendición divina tan refrigerado y fresquito en su interior. Nuestro próximo destino es Matmata o Mazmata.

Para ello seguimos mas hacia el Sur adentrándonos en la región seca y árida del Sur. Desde El Jem hay unos 200 kms hasta Matmata y es por ello que cuanto antes nos vayamos antes llegaremos.

La carretera sigue igual de bien y seguimos viendo olivos aunque ya aparecen algunas palmeras. La carretera nos lleva a la costa de nuevo, esta vez pasamos cerca de SFAX, ciudad muy importante en Túnez pero que poco hay que ver en ella, según Mohammed es la ciudad industrial de Túnez. Y fe de ello dan las columnas de humo que salen de sus factorías y fábricas químicas.

Seguimos bajando hacia el Sur y ahora nos encontramos en las afueras de GABES, la ciudad que da nombre al Golfo de Gabes y que hemos venido rodeando por la carretera desde Sfax.

Paramos en un bar que hay en la carretera para tomar algo, estirar las patas y evacuar quien lo necesite. Nosotros compramos agua que falta hace. Lo hacemos en euros y nos devuelven el cambio en dinares, la primera vez que los vemos. Paramos una media hora nada más. El bar está repleto de hombres, ni una sola mujer y es que las tradiciones en Túnez son muy parecidas a las de la España profunda. En el fondo no somos tan diferentes. Afortunadamente en España las cosas han cambiado y en Túnez se ve que cuesta mucho más. La mentalidad islámica es muy potente para luchar contra ella.

Durante el camino hasta este lugar hemos visto como en las casas al lado de la carretera matan los corderos y los tienen colgados desangrándose justo al lado de la carretera y es que según Mohammed los tienen vivos, tú eliges cual quieres, lo matan allí delante de ti y te lo llevas. No hay mucho control sanitario. Lo dicho, como en Andalucía con las matanzas hasta hace bien poco.

Después de 30 minutitos en aquel bar de carretera y con agua fresquita y nuestros primeros dinares en el bolsillo nos vamos dirección a Matmata para la que quedan unos 50 kms. En esta zona, nos cuenta Mohammed empieza el Lago Salado de Chott El-DJerid y es que por aquí es donde tenia que enlazar con el mar para que se llenara de agua. Este lago salado llega desde aquí, casi en la costa mediterránea, hasta la frontera con Argelia, en la otra parte de Túnez. Además como la zona está cerca de la frontera con Libia, vemos gran cantidad de furgonetas con matriculas de Libia vendiendo gasolina a un precio irrisorio. No se si nos dice Mohammed que un bidón de 50 litros 1 € o algo así. Una autentica ganga y es que en Libia la gasolina es gratis y aprovechan para hacer negocio mientras las autoridades tunecinas y libias miran hacia otro lado. Les interesará. Nos dan ganas de llevarnos unos pocos, pero ¿donde los metemos?....

Conforme nos acercamos a Matmata el paisaje empieza a ser abrupto, ya dejamos la costa para ir en dirección al interior y hay algunas montañitas que hay que subir y bajar. El paisaje más que abrupto, lo que es, es igual al de la zona de Guadix, más bien lunar. Vamos dos gotas de agua. Además la gente también vive en cuevas. Es la zona de casas trogloditas de Túnez que tienen como atractivo turístico además de esta forma de vida con las casas excavadas en la montaña, el que en esa zona tan árida se grabaron muchas de las escenas de la saga de la Guerra de las Galaxias y ellos lo exhiben orgullosos.

Sobre las 13 h. llegamos a las afueras de Matmata a un mirador con el nombre de la ciudad como si de Hollywood se tratase, para contemplar eso que cuando pasas por Guadix dices que vaya paisaje más desesperante. Pero aun así aquello esta lleno de guiris muy emocionados. Aun no entendemos el porqué.

Nos bajamos del bus y el calor es horroroso. Nos ponemos bastante crema para protegernos del sol y subimos hasta el dichoso mirador.

No permanecemos mucho rato ahí y en 10 minutos estamos de nuevo en el bus que cada vez que nos montamos besamos por el fresquito que hay dentro.

Desde ahí hasta el pueblo tardamos unos 10 minutos. Y por fin llegamos a MATMATA a eso de las 13:20 más o menos.

Nos bajamos en la puerta de un restaurante que ya tiene contratado Travelplan para todos nosotros y entramos a comer. Lo venden como especial porque es en una cueva pero es más cutre que unas bragas de esparto. Entramos en una cueva y en ella hay unas mesas muy alargadas donde convenientemente nos sentamos. Empezamos a conocer a nuestros acompañantes y es que aunque llevamos muchas horas de bus juntos aun no habíamos hablado con nadie. Conocemos a dos parejas de Sabadell que se sientan junto a nosotros. Ellos después del circuito se van a Susa o Sousse a encerrarse en el hotel. Nosotros vamos a Hammamet a no entrar en el hotel.

Comemos un plato típico de Túnez de primero, un brick que son como unos crepes pero más duros y rellenos de huevo como si fuera tortilla y de perejil. Está muy rico. Y de segundo un plato también bastante típico tunecino, espaguetis. ¡¡Me queo frito!!. Como hay hambre nos lo comemos todo sin rechistar acompañando la comida con una cervecita que no entra en la comida (que si la tenemos pagada). Bea se pide agua como siempre.

Pero sin duda lo mejor es el postre. Como toda la repostería árabe es muy buena y sabrosa. Nos ponen una especie de triángulos de pasta con miel rellenos de almendra y dátiles (creo). Esta muy rica y es sin duda el descubrimiento del día.

Salimos fuera de la cueva un momentito para respirar aire natural y nos buscamos una buena sombra. Joer nos da una morriña que casi nos quedamos fritos.

A las 14:10 h. nos vamos a otra cueva que hay en el pueblo y que es un hotel, el  HOTEL SIDI DRISS y donde el atractivo es que en sus patios se rodaron algunas escenas de la Guerra de las Galaxias. ¡¡Frikis del  mundo aquí tenéis vuestro paraíso!! Hacemos algunas fotos para enseñarlas a quienes les guste la insufrible saga y nos vamos sin pena ni gloria.

Nos volvemos a montar en el bus y nos vamos de Matmata, ¡¡adiós Guadix!!.

Ahora ya giramos hacia el oeste y nos dirigimos hacia al desierto, hacia Douz. Unos kilómetros pasado Matmata paramos en uno de los lugares que todos los que hayan estado en Túnez han estado, la Cueva de Fátima, una señora bereber que abre su cueva de par en par para que la gente pare allí y la vea. Esto es lo oficial, pero la verdad es que es un atractivo turístico más. En las habitaciones hay gente haciendo su papel, unos tejen, otros cocinan. Esta apestada de turistas y lo mejor esta en su puerta ya que hay una jaima muy grande donde puedes tomarte un te a la menta. Con el calor que hace estamos para un te. Bea es mas atrevida y sube a la parte de arriba de la montaña donde esta excavada la casa y ve el patio redondo y grande en el que hemos estado hace nada de tiempo.

Antes de dar las 15 h. nos vamos de esta “famosa” cueva y unos 5 kms después llegamos a TAMEZRET, un pueblo bereber muy bonito y muy parecido a las fotos de Íllora de los años de comienzos del S.XX. Paramos en el BAR CHEZ BEN JENMA donde nos tomamos por primera vez un te a la menta. Subimos a su terraza ya que según la guía de bolsillo que llevamos, la Guía Trotamundos de Túnez, desde esa terraza hay unas estupendas vistas del pueblo, de la torre del pueblo y de la inmensidad del horizonte ya dibujando el desierto. Efectivamente la imagen es muy bonita afeada por una antena de telefonía móvil que sobresale de en medio del pueblo.

Son las 15:15 y estamos montándonos en el bus, ahora si con destino definitivo a Douz, la Puerta del Desierto.

El paisaje es muy árido y empezamos a ver como pequeñas dunas del desierto se van comiendo el territorio y como los lugareños luchan contra la desertización. ¿Como?, muy fácil según nos explica Mohammed, en lo alto de las dunas que se forman ponen ramas de las palmeras, lo que llamamos palmas, para que así esa duna no avance. A pesar de que la zona es árida y no invita a vivir allí, hay muchos pueblecitos hasta llegar a Douz. Además empezamos a ver muchos palmerales que a partir de ahora será la imagen más típica que nos encontremos. Antes de llegar Mohammed nos propone tres actividades por solamente 30 € los dos, a saber, un paseo en dromedario de 1 hora esa misma tarde, una cena típica bereber en Tozeur mañana a la noche y un paseo por un palmeral de Tozeur a la mañana siguiente. Lo vemos bien y las contratamos, de hecho todo el bus las contrata.

Tras 1 hora y media de camino llegamos a DOUZ, que es la última ciudad antes del desierto y por ello la llaman así, “La Puerta del Desierto”. Es una mezcla entre oasis y desierto. Nos explica Mohammed que un oasis es una zona con algún manantial y vegetación en medio del desierto. Pues eso es Douz, una mezcla de ambas. Sus habitantes son considerados nómadas aunque la modernidad hace que cada vez se muevan menos por las comodidades que van teniendo como agua y electricidad. Pasamos por la ciudad sin parar pues tampoco hay mucho atractivo turístico en ella y entre Douz y Zaafrane paramos en un lugar donde vemos cientos de dromedarios esperando a que alguien los monte,..... en el buen sentido de la palabra!!.

Son aproximadamente las 16:45 h. y entramos en un garito donde unos amables chicos nos esperan para ataviarnos con una chilaba blanca de rayas negras (parecemos presos) y un turbante hecho de un pañuelo de color verde clarito. Ahora sí, ahora ya parecemos bereberes o beduinos o lo que sea. Vamos a pasear en dromedario por el desierto. Tampoco es que estemos en el desierto puro y duro pues aun más que arena fina es tierra.

Cada dromedario tiene una montura situada detrás de la joroba para no hacerle daño. A mi me buscan uno bastante fuerte para poder aguantarme y a Bea uno más normalito. Cada guía tiene tres dromedarios que van enganchados entre si para ir juntitos menos el de Bea que solamente tiene dos y que va junto a una chica de Barcelona llamada Mireia.

Llega el momento de subirnos al dromedario y nos dan unas breves explicaciones de como hacerlo. No parece difícil aunque siempre hay reparo. Te sientas en la montura, te agarras firmemente a ella por delante y primero el dromedario hace un movimiento hacia atrás para ponerse de pie de las patas de delante, luego hacia adelante y cuando ya se pone derecho del todo un vaivén hacia atrás. Más o menos.

Los dos nos montamos sin problemas y empezamos la marcha. La verdad es que se mueve bastante y cuando pisa en terreno duro duele el culete un poquito por lo que estamos deseando que lleguemos pronto a la arena.

La imagen mas que idílica es guirilandia, pero ¿cuando sino nos vamos a pasear en dromedario por el desierto del Sahara?. El paseo es bonito y la caída del sol es perfecta para que no moleste mucho. Hace calor pero no pasamos de 35 grados lo cual es casi fresquito. Al fondo se ven mas grupos de guiris subidos en estos bichos haciendo la misma excursión. Nosotros vamos hasta allí.

Ya nos empezamos a adentrar en las dunas del desierto y eso lo notan nuestros traseros pues es más cómodo. Ahora si que es mas bonito. Si consigues ir a un lado y no tener a nadie a tu lado parece que vas solo paseando por el desierto y es realmente bonito. Hacemos muchísimas fotos que a pesar del movimiento que tenemos salen bastante bien.

Los dromedarios son muy “amables” y ninguno hace nada raro, están bastante acostumbrados a la gente. Se dejan tocar y acariciar. Tienen una cara bastante graciosa aunque los dientes los tienen bastante feos y no paran de rechinarlos.

Paramos en medio de una zona de dunas y nos hacen bajar para que paseemos por la arena del desierto o mejor dicho por la harina del desierto porque realmente es como harina. Nos dicen que si nos quitamos los zapatos notaremos una agradable sensación. Bea como lleva chanclas lo hace y comenta que sí que es como harina. Lo más curioso de todo es que ahí mismo llegan unos chicos en moto con dos cubos y se ponen a vendernos coca cola y agua. Ya nos había advertido Mohammed que ni se nos ocurriera comprar nada pues muchas están caducadas.

Nos hacemos fotos con los dromedarios, en las dunas con la inmensidad del desierto tras de nosotros y algunas más experimentales que por la luz que hay no salen muy bien.

Volvemos a montarnos en los dromedarios, que no camellos, pues en el desierto casi todo lo que hay son dromedarios que son los de una joroba, como hemos comentados antes. Hacemos el mismo camino para volver de nuevo al garito desde donde salimos y a eso de las 18 h. ya estamos bajados de los dromedarios y listos para montarnos en el bus camino del hotel.

El día ha sido agotador y apenas hemos dormido por lo que al llegar a nuestro hotel EL MOURADI DOUZ de 4 * nos dan las habitaciones y rápidamente subimos a refrescarnos un poquito. Como en todo el circuito las cenas y comidas están incluidas, no así las bebidas. Todas son de buffet libre.

A las 20 h. bajamos a cenar porque queremos descansar algo ya que mañana volvemos a darnos un buen madrugón, nos recogen en 4 x 4 para hacer el recorrido del día en este medio de transporte a las 5:30 de la mañana pues hemos de adentrarnos un poco por el desierto y algunas zonas de calor extremo y las hemos de visitar temprano.

Lo dicho, bajamos al comedor y en el buffet hay carne de pollo, de cordero, algo de ternera, arroz, pasta y verduras para ensaladas. En todos los hoteles hay lo mismo pero es que tampoco esperamos gran cosa. Con eso nos basta.

Comemos bien y sobre todo lo mejor es la variedad de fruta que hay y los postres.

Sobre las 22 h. nos acostamos ya el madrugón seguro que escuece.

Buenas noches.

 

Lunes 27 de agosto de 2007

Hoy es el 35 aniversario de bodas de mis padres. ¡¡Muchas felicidades!!.

A las 5 de la mañana suena el despertador. Le estamos tomando una manía importante, pero es lo que hay.

Bajamos la maleta al hall del hotel y nos vamos a desayunar al mismo comedor de la cena. Desayunamos lo que nos entra en el cuerpo a esa hora y es que a las 5:15 h. de la mañana el cuerpo aun no está preparado para comer.

En el día de hoy vamos a ir hasta la ciudad de Tozeur como destino final, la ciudad de los palmerales y los dátiles. Antes daremos una vuelta por el desierto, pasaremos por el Lago Salado de Chott El-DJerid, visitaremos los oasis de montaña de Tamerza y Chebika casi en la frontera con Argelia y luego nos iremos ya hasta Tozeur como destino final. Todo ello en 4 x 4 ya que el circuito lo cogimos con esta opción. Además el gobierno tunecino obliga a los turistas a que si hacen este recorrido con un touroperador lo hagan en este medio de transporte, de hecho no vemos ni un solo bus.

Mohemmed nos dice que hagamos grupos de 6 personas para montarnos en los 4 x 4. Entonces hablamos con las dos parejas de Sabadell y los 6 nos montamos en un 4 x 4. Las maletas se las lleva “Sadam Hussein” en el bus hasta un punto intermedio donde nos cambiaremos de los todoterrenos al bus para ir a Tozeur.

Nos toca un  chofer llamado Ahmed y antes de las 5:30 salimos dirección al desierto y pasar con los 4 x 4 por las dunas. Aun es de noche y no se ve nada. Pasamos por la puerta del garito de ayer de los dromedarios y seguimos recto metiéndonos de lleno en el desierto donde Ahmed empieza a conducir de forma temeraria para hacer más espectacular nuestro paso por las dunas. Es muy emocionante y espectacular, sientes como el coche se va de atrás y Ahmed va contravolanteando de un lado para otro y aquello que se mueve más que el rabo una lagartija cortado. Lastima que sea de noche y no podamos grabarlo en video porque no se ve nada. Tampoco hay fotos por el mismo motivo. Llegamos a ZAAFRANE, un pequeño pueblo del desierto y lo pasamos. Empieza a amanecer y vemos como nace la vida en este pueblo del desierto. Las gentes empiezan a aparecer por la calle para empezar a realizar las actividades que luego con el calor no podrán hacer. Los niños nos saludan al pasar.

Salimos de Zaafrane y pronto llegamos a NOUIEL donde hacemos una parada para que Mohammed nos explique como es la vida en un pueblo del desierto.  Las casas están abiertas y dejan ver que las comodidades son mínimas. Duermen en colchones en el suelo y con la misma ropa que están por el día. Algunos duermen en los portales de sus casas. Muchos ya van para la Mezquita a rezar y es que eso en un país árabe no se perdona. Seguimos sin ver a muchas mujeres y es que como musulmanes que son la mujer pinta más bien poco. Las construcciones son muy deficientes. Casas sin cimientos, con ladrillos sin revestir desde el suelo y con el tejado plano, total para lo que llueve. Los cables pasan de un lado de la calle a otro. La calle está sin asfaltar lógicamente y es que la arena lo cubre todo, el avance de las dunas es tremendo y la lucha es diaria contra la desertización. Nos dice Mohammed que los niños están obligados a ir a la escuela y que el gobierno tunecino está haciendo lo imposible para acondicionar esta zona del Sur de Túnez para el turismo para que estos pueblos nómadas se asienten y creen un tejido social y humano que frene el avance del desierto.

Ya es casi de día y salimos de la arena para coger una carretera con dirección a Kebili. Son las 6:15 de la mañana aproximadamente y ya circulamos por asfalto aunque con cuidado porque hay trozos cubiertos por la arena que se mete donde no debe.

Yo voy sentado junto a Ahmed en el 4 x 4 y Bea va detrás junto a las otras dos parejas. Ventajas de ser muy grande.

Bea y nuestros compis quieren dar conversación a Ahmed ya que creen que se va a dormir. Me chinchan para que yo le vigile pero es que no noto que tenga sueño. Le pregunto si va con sueño y dice que no. Pero es que apenas habla nada de español. ¡¡Que le voy a decir!!. En algún momento Bea ve como cierra los ojos y va bastante tensa, pero no tenemos ningún problema. Vamos todos los 4 x 4 uno detrás de otro y se respetan. Corren eso si y cuando adelantan...¡¡ufff!!..., pero gracias a Dios no pasa nada.

Pasamos por muchos palmerales y llegamos a KEBILI (está a 27 kms de Douz) que sin detenernos lo pasamos a las 6:30 de la mañana. Esta ciudad es la puerta de nuestro siguiente destino, el LAGO SALADO DE CHOTT EL-DJERID.

A las 7 de la mañana llegamos, en medio de una enorme recta que atraviesa este lago salado, a un chambao en el que venden de todo con curiosos carteles que dicen “mas barato que en el carrefour”, “mas barato que en el mercadona” intentando atraer a los turistas españoles para que compremos algo. Sin duda la reina de los souvenir es la Rosa del Desierto. Las hay de todos los tamaños. Es una formación rocosa que se ha producido a lo largo de los siglos y que tras cristalizar tiene forma de pétalos de rosa, de ahí su nombre. Se ve que ahora artificialmente las crean en cantidades industriales.

Este lago salado es conocido por sus espejismos y la verdad sea dicha así es. Llegamos justo cuando el sol está empezando a salir y en el horizonte se ven perfectamente. Es espectacular. Este lago salado está situado a tan solo 25 metros sobre el nivel del mar y en algunas zonas incluso por debajo. Nos cuenta Mohammed que hubo un ambicioso proyecto para llenarlo de agua abriendo un canal en la costa por Gabes para que entrara el agua y se llenara pero fue imposible ponerlo en practica.

Desde una punta a otra mide aproximadamente 300 kms. El lago esta compuesto de una capa de sal que es espesa y resistente aunque hay zonas que te puedes hundir. Debajo hay gran cantidad de agua y en algunos puntos esta sale a la superficie formando bonitas formaciones salinas que toman colores rojizos.

Nos hacemos muchas fotos y aprovechamos para montarnos en un montículo desde el que se ven los espejismos a lo lejos.

A las 7:30 de la mañana volvemos a subir a los vehículos para de nuevo enfilar la interminable recta que cruza el lago salado. Nos dirigimos a la zona montañosa junto a la frontera con Argelia para visitar los oasis de montaña de Chebika y Tamerza y sus famosas cascadas.

Desde el centro del lago salado tardamos una hora en llegar a Chebika. El camino es muy árido salpicado por miles y miles de palmeras en los palmerales de la comarca.

Sobre las 8:30 h. llegamos a CHEBIKA. Es un pueblecito muy pequeño que hace unos pocos años fue destruido casi en su totalidad por una riada. La gracia de este pueblo es que en una montaña que le rodea hay un oasis donde una cascada es el principal atractivo. Después de aparcar los coches y protegernos convenientemente del sol pues rondaremos los 50 º a lo largo de la mañana, Mohammed nos explica que hay dos caminos para ir hasta el oasis/cascada, uno fácil pero mas largo subiendo por el lado del mismo riachuelo y otro más difícil pero mas rápido subiendo por la montaña y que es más recto. Nosotros como somos más chulos que un ocho elegimos el difícil y empezamos la subida a la zona de la cascada. ¡¡Dios mío, hay mas gente que en la feria del Corpus de Graná!!. La subida se hace dura porque el calor te machaca y eso que estamos acostumbrados al calor. Hay cientos de no españoles que parece que les han dicho que van a la playa porque llevan sus bañadores y todo. Mohammed nos ha advertido que mejor no nos bañemos que podemos pillar la rarra. Subiendo hay muchísimos puestos que te intentan vender hasta su padre si hace falta. La frase es “español no dinero” y así te los quitas de encima. Así de sencillo. Mas que una agobio regateando es un agobio de que todos te ofrecen lo que venden, como es normal por otra parte. Conforme subimos y desde la altura vemos como el poblado destruido esta en ruinas y han hecho uno nuevo más abajo mejor protegido.

Las sombras se cotizan caras y hay pocas así que mejor subir de un tirón y allí habrá palmeras para protegerse. Se nota perfectamente por donde va la riera ya que las palmeras hacen un recorrido sinuoso por la orilla del riachuelo. Pero aun no hemos llegado a la cascada. Para ello tenemos que cruzar por una estrechísima pared que yo no se si voy a poder atravesar. Milagrosamente la atravieso y doy gracias a Dios por permitirme meter tanto la barriga para dentro. Bea como es una filfilla la pasa de frente casi. Ahora lo que nos encontramos es niños vendiendo pulseras con cara de lastima. Algunos pican y compran pero nosotros no compramos nada, total no nos hace falta.

Llegamos a lo alto de la montaña pero allí no hay nada. Eso si, unas vistas extraordinarias de toda la zona montañosa y no muy lejos el Lago Salado del cual venimos. Para llegar a la cascada hay que bajar la montaña que hemos subido pero por el lado contrario. Pues nada, bajar es mejor que subir. El calor aprieta bien. Para ir desde arriba de la montaña hasta la cascada hay un caminito que facilita el transito. Al girarnos mientras bajamos vemos una gran estatua de una cabra montesa en lo alto de la montaña que no habíamos visto antes. Se nota que está preparado para los turistas.

Parece que ya vemos la cascada. ¡¡¿¿Cascada??!! Pero si eso no llega ni a chorrillo. La jarta andar que nos hemos dao pa na. Entre la cantidad de gente que hay, algunos valientes bañándose en la piscinilla que forma la minicascada y entre la decepción del hilillo de agua hace que nos vayamos de allí por el camino fácil, recorrido que va junto al riachuelillo. Para salir hay un gran atasco y es que solo se puede circular durante un tramo que va por las piedras que quedan a la superficie del riachuelo y de uno en uno. Así que cuando alguien se para  a hacer una foto ya forma la “caravana”. Por lo menos da la sombra y hace mucho menos calor. Se nota que los españoles somos más educados y que el turismo no español se comporta de forma lamentable cuidando poco el entorno. Como sigan yendo turistas de esta calaña aquello dura dos telediarios.

Sudamos como pollos y vemos el agüilla pensando que ojalá pilláramos ahora una piscina, pero no la hay. Sí hay otra cascada por el camino un poco menos pequeña pero igual de ridícula. Salimos ya del cauce del riachuelo y caminamos ahora por un camino más amplio que aprovechamos para andar mas rápido buscando el pueblo. Hombre, la zona es bonita para pasear pero desilusiona que digan que vas a ver una cascada y no sea cierto. Lo que si es cierto es tampoco hay mucha agua así que a lo mejor en época lluviosa aquello es como el Niagara.

A las 10:20 salimos de Chebika en dirección a Tamerza, donde dicen que hay otro oasis y otra cascada. Ya nos esperamos cualquier cosa. Son 15 kms.

En la zona hay muchos militares y es que es zona fronteriza con Argelia y está bastante vigilada. En 25 minutos llegamos al OASIS DE TAMERZA. Esto otra feria. Decenas de puestos vendiendo cosas típicas de la zona incluyendo lagartos, escorpiones y demás bichejos de la zona.

Es mucho más accesible que el de Chebika y la sensación de estar en un cañón aunque sea pequeñito existe. Esta cascada es más grande aunque tiene poca agua. Según Mohammed es la más importante de la región y se le llama “La Gran Cascada”. Es época seca y es normal que no tenga mucha agua. Aun así el lugar es bonito.

Nos hacemos fotos con la “Gran” cascada detrás y también a la charca que forma donde decenas de ranas dan color al agua. Ahora son las  10 de la mañana y ya cogemos de nuevo los 4 x 4 para ir en busca del bus a medio camino entre Chebika y Tozeur que nos lleva definitivamente hasta Tozeur. Nos despedimos de Ahmed al que le damos una propinilla entre los 6 ocupantes de su 4 x 4 y nos tocamos sabiendo de que a pesar de como conduce estamos vivos.

Antes de entrar en la ciudad contemplamos miles y miles de palmeras en los que sin duda son los palmerales más importantes del mundo. La producción de dátiles es extraordinaria y es la principal base de la economía local.

Después de pasar junto al aeropuerto entramos en la ciudad de TOZEUR donde una gran Rosa del Desierto de unos 5 metros de alto nos da la bienvenida a la ciudad.

Desde el bus nos llama la atención la cantidad de morabitos (son edificaciones de planta cuadrada coronadas por una cúpula que dan sepultura a musulmanes piadosos considerados como “santos”) y es que según Mohammed es una ciudad muy mística y referencia tradicional en Túnez.

También nos llama la atención que las construcciones son todas de ladrillo amarillo, incluidas las mezquitas que hay varias.

Llegamos a eso de las 11:30 a las puertas del Museo Dar-Cherait. La entrada va incluida en el paquete y solamente hemos de pagar de nuevo el derecho de foto y filmación que en este caso es de 1,50 dinares. Es en este momento cuando caemos que no le dimos el dinar de ayer del derecho a foto de El Djem y se lo damos a Mohammed. Cumplidos.

Este museo es privado y en el se pueden ver el arte y las tradiciones populares de la historia de Túnez albergando escenas cotidianas representadas con figuras. Hay algunos patios muy bonitos con azulejería y muy parecidos a los que hay en Granada en las casas Mozárabes del Albaycín.

La visita la hacemos rápido pues es un tostón y estamos cansados. Eso si en la planta de arriba hay un panel con dos figuras dibujadas y con un hueco en la parte de la cabeza para que te pongas detrás, asomes la cabeza y hagas fotos. Así lo hacemos para el recuerdo saludando efusivamente una foto de nuestros queridos monarcas en una visita que hicieron a este museo y nos bajamos a la terraza de la cafetería donde nos tomamos una coca cola fresquita que falta nos hace. A las 13 h. nos vamos del museo camino del hotel, el SOFITEL TOZEUR PALM BEACH de 5 *. Es precioso y está hasta los topes. Llegamos justo a tiempo para comer en su comedor de nuevo buffet libre y de nuevo la misma comida que siempre.

Subimos a la habitación y nos planteamos que hacer. Hasta las 19 h. que nos vamos a la cena tradicional con espectáculo en directo tenemos libre. Bea como siempre plantea salir a ver la ciudad, pero yo estoy reventado y propongo que nos quedemos en la piscina del hotel, que esta muy bien, remojándonos y relajándonos. Menos mal que me hace caso. Yo me bajo ipso facto a la piscina y ella se queda un ratito en la cama descansando y luego bajará.

La piscina esta muy bien y es enorme. Además como la hora es muy intempestiva tengo la suerte de poder coger tumbonas, pongo las toallas y me tiro al agua.

Ahí están nuestros compis del 4 x 4, nos metemos en la piscina y apoyados en el filo conversamos tranquilamente. Bea baja a la hora o así y se mete rápidamente en el agua. Fuera hace muchísima calor y quema bastante el sol. Es un clima muy seco. Hace tiempo que no estamos tanto rato en el agua en una piscina, pero sin exagerar estamos hasta las 18 h. que subimos a ducharnos y ponernos guapos para ir a la cena espectáculo. ¡¡Ojú que relax!!. Nos hacía falta este descanso. Tenemos la piel más arrugá que la de Sara Montiel.

Hasta ahora las habitaciones de los hoteles estaban bien, sin grandes lujos y que en España serían de un 3 * como mucho, pero no nos podemos quejar.

Nos arreglamos y vamos en el bus hasta el lugar de la cena y es que ya son las 19 h. Esta es la 2ª actividad que por 30 € hemos contratado con Mohammed tras el paseo en dromedario de ayer. Vamos a un complejo a las afueras de Tozeur, al lado de un palmeral. La entrada es bastante sugerente y se llama algo así como de las “Mil y una noches”. En la puerta hay dos armarios empotraos por guardianes montados en sus caballos y vestidos con ropa típicamente árabe.

Al pasar por la puerta hay un largo pasillo flanqueado a un lado por forestación y al otro por bonitos edificios muy bien iluminados y que parecen castillos y de vez en cuando un grupo folclórico que toca diferentes instrumentos. Hay grandes fuegos en este pasillo y bonitos maceteros. Es un continuo ir y venir de gente. De pronto unos amables señores vestidos también típicamente nos ofrecen una bebida naranja muy rica a base de frutas para darnos la bienvenida.

Llegamos a una jaima donde entramos para ver como se hacen las cosas artesanales en Túnez. Hay una señora moliendo trigo, otra tejiendo y así varias mujeres que allí mismo y en vivo ofrecen a los turistas su sabiduría artesanal. Incluyendo a una “experta” que pone henna a todos los que lo quieran. Bea pregunta a Mohammed y este le dice que no es autentica, que la autentica solamente se pone en las bodas y que si cuando estemos por Túnez vemos una boda que les digamos que nos la pongan que lo harán. Esta que está poniendo la mujer es tinta y no autentica henna. Vaya, con la ilusión que Bea tiene de hacerse algo con henna....

Salimos de la jaima y vamos al final del complejo donde una gran explanada rodeada por unas exuberantes murallas se llena de pronto de guiris y empieza el espectáculo. Moro por allí y moro por aquí, ahora me monto en el caballo y ahora me bajo, ahora peleo con otro con una espada y ahora con una daga, ahora lanzo fuego por la boca y ahora salto con el caballo en una estampa más jerezana que tunecina. Todo muy típico. Es como cuando a los guiris en España los meten en una Cueva del Sacromonte. Toda una experiencia. Por cierto muy colorista y bonita. Pero sin duda lo mejor es cuando los caballos se hacen los muertos. Que animales más bonitos y especiales.

Después del espectáculo vamos camino al comedor porque aunque dicen que es en una jaima aquello tiene más pinta de comedor cerrado que jaima. Antes de llegar otro señor hace un espectáculo con la colaboración del publico asistente con animalillos como serpientes, escorpiones y demás lindezas asquerosas que para ver antes de cenar esta muy, pero que muy bien.

Las mesas son de 6, así que los que hemos estado todo el día juntos lo acabaremos también juntos. 

La vajilla es cerámica típica árabe, de la que venden en la Alcaicería de Graná. Nos ponen vino tinto de la zona más peleón que un poligonero, pero que para ser el único alcohol que hemos visto no entra muy mal. De primero nos ponen una especie de sopa con cus-cus y perejil, no esta muy mala. Entre tanto hay un escenario con músicos que no paran de tocar mientras comemos. De segundo volvemos a comer Brick, pero mucho mas bueno que el que comimos ayer en Matmata.

Y entonces empieza el espectáculo de verdad, los músicos tocan sin parar y de pronto salen unas bailarinas a animar el cotarro, que por cierto una es bastante guapa y otra le falta el pelo un calvo pa enseñar las ubres. Son muy machistas pero cuando se trata de que les enseñen algo ahí están los primeros. Entre actuación y actuación nos ponen de postre unos dulces muy buenos a base de miel, dátil y almendra.

Lo más curioso de la noche son unos señores que salen a hacer malabares con unas tinajas. Un tío llega a ponerse más de diez en lo alto de la cabeza y aun así sigue bailando. Vaya cuello que tiene que tener el tío.

Lo que menos me gusta de estas cosas es que parecen que estamos obligados a salir a bailar. Las bailarinas se acercan a la mesa para que los chicos salgamos a bailar, pero como Bea está tan animada y yo ya cumplí en Perú ahora le toca a ella. Y ella tan contenta, como no le gusta bailar....

Se pegan bailando un buen rato hasta que aquello para y ya es hora de irnos a descansar aunque hoy después de la tarde de piscina no estamos muy cansados.

Nos vamos hasta el hotel y no tardamos mucho en acostarnos pues aunque no estamos demasiado cansados Mohammed nos da la sorpresa de que mañana nos recoge a las 7 de la mañana.

A la piltra. Hasta mañana.

 

Martes 28 de agosto de 2007

El día de hoy es largo pues desde Tozeur y pasando por Kairouan nos vamos hasta nuestro destino final de Hammamet.

Pero antes el día esta muy completo pues hemos de ir a la 3ª actividad que habíamos contratado con Mohammed, un paseo en calesa por un palmeral de Tozeur.

Nos levantamos de nuevo prontito para ducharnos y preparar las cosas pues hemos de bajarlas al hall antes de desayunar. Hoy nos esperan bastantes kilómetros en la carretera así que hay que tener paciencia. En total unos 220 kms. pasando por Gafsa y por Kairouan donde pararemos y a la salida ya nos cambiaremos de bus al que vaya a Hamammet.

Desayunamos como cada día, la verdad es que hay poca variedad y no se lo curran mucho porque no meten nada continental en los desayunos. Salimos hacia EL PALMERAL a las 7 puntuales como un reloj y en 5 minutos hemos llegado. Nos repartimos en grupos de 4 personas para montarnos en las calesas tiradas por burros y coincidimos con otra pareja de Barcelona. No es que todos los que allí estábamos fuéramos de Barcelona sino que el viaje lo hacemos juntos dependiendo de donde hayamos salido en el avión porque había otros grupos que eran todos vascos y de Zaragoza y otro con gente de Alicante.

Huele muy fuerte a moñigas de burro y hay bastantes moscas. Lo tienen muy turístico pero poco cuidado. Esa calesa es como las que había por Íllora hasta hace pocos años y en las que en vez de pasear a gente iba cargada con cosas del campo. Son todas verdes y los burros bastante fuertes pues el nuestro tiraba de 5 el solito.

Nos vamos adentrando en el palmeral y la cosa va cogiendo buen color. Hay una inmensidad de palmeras y el recorrido esta plagado, ahora sí, de buenos olores, porque junto a las palmeras hay diferentes clases de flores para adornar el palmeral y darle un olor más característico. Durante el recorrido hay figuras de elefantes a tamaño real que impresionan bastante, lastima que no sean de verdad porque sería aun más espectacular.

Paramos y nos hacen bajar de las calesas y nos conducen unos 100 m. hacia en interior del palmeral. Ahí nos espera un simpático y animado señor que nos explica como se “fecundan” las palmeras para que den dátiles. Las palmeras dan unas semillas macho y otras hembra y o se mezclan por si solas o las tienen que mezclar o fecundar ellos para que puedan producir gran cantidad de dátiles. Lo que hacen es subirse a lo alto de la palmera para juntarlas y atarlas con ramas de la propia palmera y así se fecundan originando el dátil. Todo ello queda expuesto en la realidad por un chavalín que trepa a la palmera de una forma fuera de lo común y hace esta “fecundación” para que todos lo podamos ver. Pero aun mejor es como baja de la palmera, se cuelga de las ramas y va deslizándose por ellas hasta llegar al suelo. Y ojo, que la palmera medía por lo menos 20 metros. Cuando baja el aplauso es general y le caen unas buenas propinas. Si yo tuviera que fecundar las palmeras los dátiles habrían dejado de existir hace tiempo. ¡¡Enga ya homme!!.

El señor nos explica que hay varias clases de dátiles como barhi, medjool, zahidi o deglet noor entre otros, siendo los deglet noor los más apreciados, sobre todo en Europa. Son los marrones que están maduros. Nos da a probar algunos incluidos los verdes que parecen no estar buenos pero Bea que es la que los prueba dice que están deliciosos. También nos comenta el señor que una empresa de Alicante es propietaria de muchos de los palmerales de Túnez. Cosas de la globalización.

El único pero es que está todo bastante descuidado, la vegetación que rodea las palmeras es como de la selva y crece y crece, pero nos dice Mohammed que es normal, que la época de recogida es en octubre y que hasta pasado el verano no se arregla aquello.

En una hora lo hemos visto todo y ahora nos dejan otra hora para ver la MEDINA DE TOZEUR. Nos dan un pequeño mapa del centro de la ciudad y nos dan algunas indicaciones para que no nos perdamos. Nos dejan en la puerta del HOTEL OASIS en la Avenida Abou El-Kacem Ech-chabbi. Subimos por la calle principal del centro, por la Avenida Habib Bourguiba y pronto llegamos hasta la Place Ibn Chabbat donde esta el Mercado y enfrente una Mezquita.

Entramos al mercado a curiosear un poco y el olor es bastante fuerte. Cada puesto de carne tiene colgado en la puerta la cabeza y las patas del animal que venden. Así vemos cabezas cortadas de dromedarios, de vacas y de corderos. Ni rastro de los cerdos. Con lo buenos que están. Realmente la imagen es impactante. No son todo lo llamativos los puestos de fruta y verduras como esperábamos (por grandes) pero aun así Bea pica y entra en uno de especias. Compra azafrán muy barato pero lógicamente aquello de azafrán tiene el color. Pero bueno, por lo menos hemos comprado algo. Hay múltiples especias en esta tienda y huele deliciosamente.

Y en la puerta decenas de puestos vendiendo dátiles. Como no, acabamos acercándolos a un puesto donde un amable señor nos invita a probar todos los que queramos y a que compremos algunos kilos de dátiles. Después de un tira y afloja regateando el precio (en Túnez hay que regatear por eggs) compramos 3 cajitas de dátiles para nosotros y la familia. Todo por 9 dinares cuando en España pueden costar muchos euros.

Damos una vuelta alrededor de la Medina antes de volver a entrar en ella y comprobamos in situ que eso del ladrillo amarillo lo llevan en la sangre. Todo, absolutamente todo esta hecho con ladrillo amarillo. Curioseamos viendo a las mujeres tapadas hasta arriba y vestidas de negro. Dentro de la Medina vemos como el medio de vida de las gentes básicamente es el comercio. Hay calles llenas de cerámica, de telas, de cueros, de orfebrería. Ahora eso si, todos absolutamente todos intentan venderte algo.

Subimos hasta la Avenida Farhat Hached que parece más moderna que lo que hemos visto y entramos en una librería para comprar una libreta e ir haciendo anotaciones.

Volvemos hasta el mercado y desde ahí hasta la puerta del Hotel Oasis, donde nos esperamos una media hora en su hall tras haber evacuado en su WC que falta hace y esperando a que lleguen todos. Un buen descansillo. Nos impresionan las grandes jaulas con pajarillos que hay en dicho hall.

A las 10 h. nos vamos dirección Kairouan vía Gafsa, es decir, pasando por la ciudad de Gafsa, donde pararemos a comer a eso de las 12 de la mañana, bien tempranito. Nos vamos por la carretera P3.

Mohammed cuando coge el micrófono del bus es que no para el tío. Cosa que por otro lado agradecemos pues nos explica muchísimas cosas de Túnez, su política y su religión. Nos comenta que a pesar de ser un país árabe, no son tan “radicales” como en otros porque por ejemplo el divorcio está legalizado y la poligamia está prohibida. Nos dice que en el Sur son mas islámicos que en el norte y que en la parte que hemos estado estos días hemos notado que sí son bastante religiosos y se respeta bastante la Sharia (Ley Islámica). Más al norte de Kairouan la religión tiene menos peso y es que la ciudad de Kairuoan es la 4ª ciudad santa del Islam.

Por el camino paramos en un área de servicio donde nos refrescamos convenientemente con agua fresquita y un helado muy rico.

Puntuales llegamos a la ciudad de GAFSA donde tenemos reservado para comer en un buffet libre en un hotel. ¿Porque habremos llegado tan pronto? Hace años que no comemos a las 12 de la mañana. La ciudad no es gran cosa y parece bastante desordenada y algo sucia. El trafico es un autentico caos.

Pero al llegar al hotel entendemos porque hemos llegado tan temprano. ¡¡Dios Santo!! El comedor del hotel es tan grande como un campo de fútbol y el buffet no lo es mucho. Aun hay sitios libres y tras un tira y afloja con los “acomodadores” que dependiendo del país que eres te colocan en una zona un otra, nos sentamos y estamos dispuestos a ponernos la comida. Llegamos al buffet y ....¡pero si apenas hay nada!!.... vaya desastre. Entre la cola que tienes que hacer y lo poco que reponen aquello comemos bastante poco y mal porque la comida está fría y la poca caliente se acaba muy rápido. Poca previsión la que tienen en ese lugar. Como siempre la bebida está aparte pero la comida no es muy buena y escasea por la gran cantidad de gente que hay. Cuando aquello se llena, que se llena, parece una boda de mi pueblo. Tremendo.

Acabamos de comer y tras ir al lavabo nos sentamos un ratito en el hall del hotel a reposar la “comida” que hemos “degustado”. Casi nos quedamos dormidos y es que los sillones son bastante cómodos. Nos montamos en el bus dirección a Kairouan, nuestro próximo destino.

El paisaje ya ha cambiado de nuevo, ahora son los olivos los que toman el protagonismo en lugar de las palmeras. Prácticamente vamos dormidos todo el camino y nos despertamos a las afueras de la ciudad. A las 14:30 llegamos a KAIROUAN, que como hemos comentado antes es la 4ª ciudad santa del Islam, tras La Meca, Fez y Jerusalén, porque fue la primera gran ciudad musulmana del Magreb y que llegó a ser conocida por el nombre de la ciudad de las 300 mezquitas. Lo es porque dice una leyenda que un jefe musulmán llamado Ibn Nafie decidió erigir en el año 670 un templo en la seca llanura donde había visto brotar milagrosamente un manantial y a su alrededor surgió esta ciudad. Además otra leyenda aun más popular comenta que también lo es porque en un templo de la ciudad se guardan varios pelos del Profeta ya que fue el barbero de este quien tras rasurarle decidió conservar estos pelos que no se sabe muy bien acabaron en Kairouan. Todo ello nos los cuenta Mohammed, mientras recorremos las calles de la ciudad en el  bus. Nos comenta igualmente que son millones los peregrinos que visitan la ciudad y que existe la creencia entre los tunecinos de que visitando 4 veces esta ciudad se cumple con la obligación de la Ley Islámica de visitar una vez La Meca. Claro, así se ahorran  ir hasta Arabia Saudí. Esto no está muy bien visto por los musulmanes mas ortodoxos.

Nuestra próxima parada es en una fabrica de tapices y alfombras de Kairouan. Los tapices de esta ciudad son los más famosos del todo el Norte de África y de una excelente calidad. La fábrica está a las afueras y nos esperan ansiosos por intentar vendernos algo. Nos hacen pasar a una sala repleta de tapices en la que nos dan una charla de las distintas formas de hacer tapices, las distintas calidades e intentan vendernos sus productos. Mientras nos enseñan los tapices nos dan un te a la menta muy rico que agradecemos, el único inconveniente es la gente está fumando como cosacos allí dentro y es que se permite fumar, pero la educación brilla por su ausencia.

Nos comentan que los tapices los envían gratis a casa, pero cuando dicen los precios nos quedamos alucinados. Verdad que son muy elaborados, buenos y bonitos, pero algunos llegan a los 3.000 €. Pues como que en este momento no tenemos suelto. Lo único es que son bastante grandes y nadie les ha dicho a los tunecinos que los pisos en España son más bien pequeños y que o entramos nosotros o la alfombra. Creen que tenemos grandes casas, pero en la mayoría de casos no es así.

La nota curiosa es que solo invitan a las mujeres a que vean de cerca los tapices y solo se dirigen a ellas para intentar vender. Son buenos vendedores y conocen las técnicas de ventas como nadie. Aun así no se si vendieron alguno y es que con esos precios, no se, no se.... Con razón a los españoles no nos quieren mucho porque gastamos poco. Antes de nosotros estuvieron un grupo de italianos y otro de alemanes que más de la mitad compraron algo. Según nos comenta Mohammed hay gente que viene expresamente desde Italia, España o Alemania a comprarlos. Pues en Íllora hacen muy buenos tapices también y mas baratos.

Desde allí, siendo las 15:15 h. llegamos justo a un aparcamiento que hay al lado de un cementerio que a su vez está al lado de la Gran Mezquita en la Avenue Sadlia. Tenemos hasta las 16:30 h. que nos han citado donde nos dejan para hacer el cambio de bus al que nos lleve a nuestro hotel en Hammamet.

Cogemos nuestra guía de Túnez y nos lanzamos a la calle. No podemos entrar en ninguna Mezquita, pues solo se puede entrar en dos mezquitas de todo el país. Pues nada peor para ellos. Por ello lo más que podemos hacer es estar dando vueltas alrededor de LA GRAN MEZQUITA.

Nos vamos hasta esta Mezquita y comprobamos que es enorme. El minarete no es muy alto pero si muy espectacular ya que es grande. En una calle de un lateral de la Mezquita, la Rue Ibrahim Ibn el Aghlab, hay muchos puestos que venden la artesanía típica de la zona y que está hasta los topes de turistas. Nos advierte Mohammed que en esta ciudad son bastante religiosos y que nos portemos adecuadamente pues no debemos molestarles. También nos advierte que ni se nos ocurra hacer fotos a edificios públicos, ni a militares, ni a policías, ni incluso a la gente que pasea por la calle ya que nos puede caer un puro. Si queremos les hemos de pedir permiso y si ellos quieren fotografiarles y si nos piden dinero se lo damos. Nos parece bien porque la intimidad es importante y muy personal y privada.

En esta calle da la sombra por lo que el achicharrante calor que hace se nota menos. A esa hora y al sol nos puede dar un soponcio.

Decidimos dar una vuelta alrededor de la Gran Mezquita y para eso empezamos la ruta por la Rue Ibrahim Ibn el Aghlab, el zoco, la que está llena de puestos y apestada de gente. A un lado de la calle está la magnifica construcción de la Mezquita que data de finales del S. VII, siendo muy antigua y reconstruida varias veces, y al otro lado los puestos y casa pintadas con cal y con las ventanas y barandas de color azul. Giramos a la izquierda por la Rue Ali Bey donde hay mucha menos gente ya que no hay sombra y pocos son los que osan a pasear por ahí. Las casas son bonitas, muy blancas, como en Andalucía y lo original es la pintura azul de las ventanas, puertas, marcos y barandas. Todas las construcciones recuerdan mucho a todos los pueblos andaluces y no parece que estemos en Túnez. Desde el final de esta calle giramos a la derecha para ir al muro que rodea la Medina, dentro de donde estamos, porque hay un hueco que nos permite ver un hermoso arco que separa ambas partes de la ciudad. Seguimos rodeando la Mezquita y en esta calle hay una extraordinaria puerta, la de Lalla Rihana que fotografiamos porque es verdaderamente imponente. Ahí coincidimos con algunos compañeros del viaje. Ya por fin salimos a la Rue Sidi Abdelkader que es una gran explanada donde está la torre principal de la Mezquita y que impone por sus dimensiones más por el ancho que por lo alto. Nos hacemos algunas fotillos y los pies ya se nos van quedando pegados al suelo del calor que hace. Es tremendo que calor que estamos soportando. Pero como campeones que somos aguantamos bien.

Llegamos de nuevo a la Rue Ibrahim Ibn el Aghlab y es que ya hemos acabado de rodear la Gran Mezquita. Ahora curioseamos en los puestos y contemplamos el arte de vender de esta gente. Es asombroso como engatusan a los turistas.

Justo en la esquina de entrada a esta calle de los puestos hay una tienda enorme de souvenirs en la que hay una terraza que subimos a ver después de echar un vistazo a las cosas que en esa tienda venden. Decidimos no comprar nada ya que las compras las haremos en Hammamet. Una vez llegamos a la terraza las vistas del interior de la Mezquita son esplendidas y dejan ver aquello que no podemos ver al no dejarnos acceder. Se ve el patio principal, que ocupa prácticamente toda la Mezquita y los bonitos arcos que lo rodean. Nos hacemos algunas fotos con la Mezquita detrás y bajamos pues se nos ha hecho tarde. Justo en ese momento empiezan a llamar al rezo desde el minarete de la Mezquita. Ahí rezamos nosotros un Padrenuestro je, je, je...

Lastima que no hayamos tenido más tiempo para ver toda la Medina pero nos hemos tenido que conformar con ver solamente la Gran Mezquita y su alrededor. A las 16:30 estamos cambiando las maletas de autobús y nos cambiamos a otro que ya nos llevará hasta Hammamet y a nuestro hotel directamente. Se llena de gente rápidamente y nosotros nos situamos en primera fila y así poder ver mejor el paisaje por el que vamos a circular.

Nos esperan unos 90 kms. a través de la carretera P2 pasando por la ciudad de ENFIDA y cogiendo la Autopista A1 pocos kms. después de esta ciudad hasta Hammamet.

El chofer conduce de forma algo temeraria pero ya estamos acostumbrados. En algún momento tememos tener un accidente pero el tío lo supera con nota. El camino ya se va llenando de vergeles y miles de chumberas a ambos lados de la carretera. Llega un momento que alguien llama al chofer por móvil y de golpe va a 50 kms/h y es que hay un control policial de velocidad. Se pega así varios kms. y hasta los mosquitos nos saludan por la ventanilla al adelantarnos. Se hace por ello pesado el viaje hasta Hammamet. Tardamos bastante en llegar, pero al final ya vemos el mar y tras salir de la autopista empezamos a ver HAMMAMET (La Perla del Mediterráneo). Es una zona típicamente de costa mediterránea. Misma vegetación, mismo clima, mismas edificaciones. En definitiva muy parecido a la Costa española.

La zona a la que vamos no es el pueblo de Hammamet sino a la zona de hoteles, a unos 7 ú 8 kms. del pueblo, en la llamada YASMINE HAMMAMET. Ni siquiera entramos en la cuidad y en la rotonda de entrada cogemos la dirección de la derecha para buscar el mar y los hoteles. Vamos parando y descargando a las personas que van a cada hotel. Nuestro hotel es de los últimos y permanecemos un buen rato en el bus, así que pacientemente aguardamos nuestra parada.

Por fin llegamos a nuestro hotel, el HOTEL VINCCI TAJ SULTAN de 5 *.

El hotel a primera impresión y desde fuera parece bonito y grande. En la agencia de Sant Andreu de la Barca donde compramos el viaje, Agencia de Viajes Arroyo i Vendrell, su propietario José Arroyo nos aconsejo coger un buen hotel y por la diferencia de precio entre unos hoteles y otros nos decidimos por este porque mejor coger uno aparentemente de 5 * y muy bueno que uno de menos estrellas porque en España no dejarían de ser hoteles de 3 * como mucho por servicio, higiene, y calidad.

Para entrar al hotel pasas primero al recinto del hotel que esta vallado y protegido con un guardia de seguridad las 24 h. en la puerta. Antes de entrar a la derecha hay una pequeña tienda con souvenir, artículos de playa y algunas cosas más. Con las maletas en mano entramos al hall del hotel y es enorme. Muy bonito y tranquilo. A la izquierda de la entrada está la recepción de la que sale un botones para coger nuestra maleta y otro chico nos conduce a un bar que hay justo a la derecha de la entrada ubicándonos en los cómodos asientos del bar para que rellenemos la ficha del hotel. Mientras rellenamos estos papelitos nos ofrecen un cocktail de bienvenida que esta muy rico. Pero aquí empezamos a notar que hotel de 5 * nada de nada. Nos tienen en ese bar casi 1 hora sin asignarnos ni habitación ni nada y todo por esperar al responsable de Travelplan en la zona para que nos intente vender las excursiones que ofrecen para los próximos días. Lo mejor no es que ofrezca, es que directamente te trata como si ya las has comprado e intenta engatusar. Ya íbamos avisados de que hiciéramos las excusiones por nuestra cuenta que aunque salgan igual de precio se aprovechan más. El chico se llama Anis, como la bebida. Nos dice que mañana a primera hora es la excursión a Cartago, Sidi bou Said y Túnez capital y que le vayamos dando los nombres y el dinero. 130 dinares los dos para esta excursión.

Nosotros no nos apuntamos y esperamos deseosos que Anis se vaya para que nos den ya la habitación para poder dejar las cosas y ducharnos para ir a cenar.

Mientras esta apuntando a los que van de excursión nos van asignando las habitaciones. Nos dan la habitación 2210. Llegar hasta ella no es rápido pues está en otra ala del hotel.

El hotel es como una herradura con la parte abierta mirando hacia el mar y donde está la gigantesca piscina. Nosotros tenemos que salir a la parte exterior para por el pasillo de la derecha ir hasta el fondo y en la segunda planta la última habitación. Como para una urgencia. Al llegar y antes de abrirla ya sabemos que no vamos a tenerla con vistas a la piscina o el mar y nos resignamos. Decidimos que luego intentaremos que nos la cambien. Entramos y la habitación se ve un poco descuidada y no corresponde con un hotel de 5 *. Todo es un poco viejo y se notan demasiado los remiendos que van haciendo. Seguro que lo hacen con toda la mejor intención pero eso no es calidad ni formalismo. A pesar de todo estamos ahí y no podemos hacer más.

Pero peor es cuando llegamos hasta la cama, o mejor dicho, las camas. Resulta que en vez de una cama hay dos. Eso si que es inaceptable. Queremos una habitación con cama matrimonial como hemos contratado.

Así pues antes de deshacer nada bajamos a recepción a pedir un cambio de habitación y nos dicen que el hotel está lleno y que no podemos cambiarnos. Ahora que, ¿les pegamos? ¿ponemos una queja? ¿montamos un pollo? Nada de lo que hagamos servirá para nada, ni siquiera para que ellos mejoren. Nos dicen que intentaran arreglarlo poniendo unas sabanas grandes cubriendo las dos camas haciéndolas una sola pero claro eso es solamente a efectos de sabanas porque aunque reducido bastante, el hueco entre las dos camas algo se va a notar.

Volvemos a la habitación resignados y pensando que es lo que hay, que lo mejor es asimilarlo e intentar pasarlo lo mejor posible.

Deshacemos la maleta y las mochilas y nos preparamos para bajar a cenar. Abren la cena a las 7 de la tarde y cierran a las 22 h. Bajamos a cenar con la incertidumbre de saber que nos va a deparar la cena. Tenemos contratada media pensión, así que nos entra el desayuno y una comida al día, o bien la cena o bien el almuerzo. Ese día lógicamente aprovechamos la cena. La bebida tampoco entra en el paquete y hay que pagarla a parte. El comedor está a la derecha conforme se entra al hotel, la segunda puerta después del bar donde nos han dado las habitaciones y la charla el de Travelplan.

El comedor es muy grande y al entrar a la derecha hay dos aparadores con comida, el primero con las verduras y para las ensaladas y el segundo con las carnes, pescados o guisados. Después hay un tío haciendo tortillas en una plancha y al lado otro haciendo pasta. Más al fondo otro aparador con los platos especiales del día. Y a la izquierda al entrar tenemos las mesas y justo en medio la mesa con los postres. ¡¡Ah!! Y afuera, en el pasillo por el que vamos a nuestra habitación hay un tío haciendo pizzas en un horno. El comedor tiene una puerta que da a este pasillo y la gente sale fuera a guardar su turno para coger pizzas.

Como en la mayoría de comedores de hotel, hay un responsable que te ubica en una mesa que haya libre y pregunta el nº de habitación para controlar si tienes media o pensión completa.  Hay poca cola, así que nos colocan cerca de la puerta de las pizzas y pedimos la bebida. Nos levantamos primero uno y luego otro para ponernos la comida. Hay bastantes cosas. Desde toda clase de ingredientes y salsas para ensaladas y verduras, hasta ternera, cordero, pastas, tortillas, y varios guisados mas elaborados y carnes a la parrilla. Ahora, el tema está en que cada día vayan variando las comidas para que no se hagan pesadas. Ya veremos....

Y la segunda en la frente. ¿5 estrellas?. Se supone que en un hotel 5 * entre comensal y comensal cambian los manteles de las mesas y más si están sucios. Pues no, aquí no los cambian aunque estén como las chorreras de un jamón. Una cosa es que su cultura y su forma de ser sea por naturaleza poco curiosa (sin animo peyorativo) y otra es que la roña la hagan parte de tu vida por ellos ser así. Pero como vamos comprendiendo la forma de ser de los tunecinos al final no queda otra que resignarse. El servicio es muy lamentable y en España hasta en un hostalillo el servicio es infinitamente mejor que en un hotel de 5 * de Túnez. Eso al turismo español ha de darle tranquilidad. El servicio y la calidad no se compran, eso hay que tenerlo y eso diferencia a España de Túnez. Será mas barato, pero no creo que mucha gente repita. Te hace valorar más España como destino turístico.

Como es la primera vez comemos muy a destiempo porque cuando uno viene de servirse va el otro. Y es que corremos el riesgo de perder la mesa como les ha sucedido a unos, que se han ido juntos a ponerse comida y cuando han vuelto, el “ir”responsable los ha colocado en una mesa que el mismo había dado a otros. Los pobres no saben ni por donde les vienen.

Nos levantamos a por pizzas que aunque simples siempre se agradecen. Cogemos el postre (sobre todo helado) y pagamos la bebida tras acabar. Dejamos algo de propinilla (aunque no se la merezcan) y nos vamos después de haber constatado que aquello de 5 * tiene la calificación, porque el servicio, la atención y la calidad ni de 3 *.

Para acabar la noche, decidimos dar una vuelta por la zona del hotel, o más bien por toda la zona de hoteles y algo más. Aquello es un complejo turístico lleno de hoteles. Como si de Benidorm se tratase. Mucha cara bonita de los hoteles pero lo dicho antes. Nuestro hotel está de los últimos así que tenemos por delante un buen paseo.

Llegamos a una rotonda desde donde parte la avenida principal de Yasmine Hammamet, la Avenue 7 du-Novembre y justo al comienzo hay un locutorio donde entramos a llamar a casa a decir que todo va bien y que estamos muy bien. Mientras esperamos miramos algunos productos comestibles como galletas para comprarlos y tener algo para picar en la habitación, pero cuando los cogemos vemos que están todos los paquetes de galletas caducados. Sí, caducados y allí a la venta. Comparado con esto, Perú es mil veces mejor en cuanto a servicio y dentro de sus posibilidades a calidad. Aquí en Túnez es como si quisieran engañar a los turistas y quisieran aprovecharse de nosotros. O los alemanes o italianos o franceses, que son el turismo mayoritario, son poco exigentes, o los españoles lo somos mucho. No lo sabemos bien.

Nos paseamos toda la avenida principal hasta llegar a la zona del puerto deportivo marítimo de Yasmine Hammamet hasta LA MARINA, la zona de “ocio” de la costa de Hammamet. Estos paseos por zona costera por las noches son de lo mejor del día. La Marina es el complejo del puerto deportivo y que está lleno de restaurantes y algunas tiendas de souvenirs y de ropa.

Una vez allí, aquello no parece un país árabe, es igualito que cualquier complejo de cualquier zona costera. Está lleno de franceses e italianos. Pocos españoles. Damos un paseito por sus jardines repletos de jóvenes árabes y entramos en una tienda de Lacoste que nos sorprende que haya. Nada interesante.

Pasamos por la zona de los restaurantes que está a reventar y es como cualquier zona de restaurantes de la costa. Mucho marisco y mucho turista. En un chiringuito de golosinas y demás “guarreridas” compramos unas garrapiñadas que están muy ricas y nos acompañaran el resto de la noche.

De camino al hotel por la paralela al Paseo Marítimo, la Avenue des Nations Unides, pasamos por el CARTHAGO LAND un parque de atracciones temático dedicado a la historia cartaginesa, fenicia y romana de Túnez y que esta lleno de atracciones y de niños. Hay que pasar por caja para entrar y nosotros decidimos entrar a ver que se cuece en la anexa MEDINA MEDITERRANEA (www.medina-mediterranea.com), una copia de la Medina de Hammamet pero en esta zona de costa.

Es un centro de ocio y comercial con tiendas y restaurantes. Se compone de varias zonas, ambientadas cada una en diferentes lugares del mediterráneo.  Nada mas entrar hay un tío con dos cachorros de leones y multitud de gente haciéndose fotos con ellos. En el resto del recinto hay muchísima gente y a pesar de ello decidimos entrar a olismear. Nos lo recorremos entero. Pasamos por una callecita que está repleta de tiendas de las que Bea toma buena nota, así que tendremos que venir otro día. Nos damos una vuelta también por la zona de los restaurantes a ver si encontramos algo interesante para otra visita pero no nos llama la atención ninguno. Mientras tomamos el camino de la salida pasamos por un pequeño escenario donde están cantando canciones típicas árabes y donde se agolpan los turistas tunecinos bailando y cantando.

Tras un buen rato salimos a la calle. Estamos bastante cansados y nos vamos al hotel a descansar. Y es que son las 12 de la noche aproximadamente. Llegamos de nuevo a la rotonda donde comenzaba la avenida y volvemos hasta nuestro hotel.

Antes de subir a la habitación, nos hace especial ilusión pisar la arena de la playa, así que como el hotel tiene acceso directo a la playa, cruzamos la piscina y llegamos hasta la playa. Apenas se ve nada y la arena esta muy fresquita. La sensación de pisar la arena de la playa es muy agradable y con esa sensación nos damos la vuelta, nos lavamos los pies el llegar a “tierra firme” y subimos a la habitación.

Al llegar, vemos como ya han “arreglado” lo de las dos camas poniendo unas sabanas grandes que unen las dos camas y cansados nos disponemos a dormir. Mañana ya hemos hablado que iremos a Hammamet pueblo.

Muy buenas noches.

 

Miércoles 29 de agosto de 2007

No madrugamos mucho, a las 8 suena el despertador. Hemos dormido de un tirón y es que estamos bastante cansados del circuito. Ahora toca tener actividad pero mucho más relajada.

Nos duchamos y ya vestiditos de limpio y oliendo a flores, je, je, je... bajamos a ver que nos depara el desayuno ya que lo vamos a tener que disfrutar o soportar durante 4 mañanas.

Hay mucha menos gente por la mañana que por la noche la cena y eso se agradece. La disposición es la misma que para la cena, solamente que donde suele estar la comida guisada hay leche, cereales, cola cao, yogurt.... También hay huevos cocidos, salchichas, ensaladas, verduras, frutas de muchas clases, y pastas y algunos dulces aunque tampoco muchos. Lo mejor es que donde ayer preparaban la pasta y las tortillas hoy hay un cocinero haciendo tortitas. Se nota porque es el sitio más demandado del comedor. Parece que el desayuno no es lujoso (aun nos acordamos del desayuno del Hotel Las Américas de Lima en Perú de la primera noche de nuestro viaje de novios que fue espectacular) pero se puede disfrutar y aprovechar. El punto negativo, los zumos. Con la cantidad de frutas que allí hay y los zumos que podrían hacer naturales, los hacen de esos de sobre, de polvos y no están muy buenos. Menos mal que hay agua fresquita. En estas cosas se nota que el hotel no es de 5 * ni por asomo. ¡¡Ah!! quien quiera zumo natural de naranja que pague 3 dinares por vaso de zumo. Son más listos que el hambre.

Antes de abandonar el hotel vamos hasta recepción a cambiar euros por dinares. Cambiamos 100 € y nos dan 171,50 dinares.

Como pensamos ayer, hoy es el día de visitar Hammamet pueblo o ciudad y es que la zona de los hoteles, Yasmine Hammamet, está a unos 8 kms. de la ciudad. Esta se encuentra más al norte.

Salimos a la puerta del hotel y son aproximadamente las 9:15 h. Tenemos que buscar un taxi para que nos lleve hasta Hammamet. Pensamos ir en autobús pero por ser la primera vez preferimos ir en taxi. Además queremos preguntarle la posibilidad de que mañana nos lleve a Cartago, Túnez y Sidi Bou Said. José Arroyo, de la agencia de viajes, nos comentó que es mejor y nosotros creemos que también lo es.

Por suerte en la puerta hay un taxista joven y con pinta de ser un “listillo” y pensamos que ese es el nuestro para el “trapicheo” de mañana. Le decimos que queremos ir a Hammamet y este nos invita a subir al coche. En Túnez, los taxis son de color crema muy claritos, con la licencia arriba. Sabemos que cuando viajamos al extranjero hemos de anotar siempre el número de licencia del taxi por si hay algún problema y eso hacemos. El coche por dentro esta un poquillo tuneado, pero esta gente cuida los coches al extremo. Quizá demasiado porque están demasiado recargados por dentro, con muchos adornos y lo más curioso, una alfombra o tapete cubriendo el salpicadero, será por el sol. Las personas que tienen que ver con el turismo o que se relacionan con los turistas chapurrean varios idiomas, italiano, francés, ingles y algo de español. Ellos hablan francés pero nosotros no sabemos mucho de francés aunque llevamos un diccionario de francés-español que nos ayuda bastante sobre todo en comercios y con taxistas. Con este nos entendemos pronto y empieza con lo típico cuando ven a un español, a hablar de fútbol. El trayecto hasta Hammamet no se hace por la costa sino por una carretera interior que pasa por varias urbanizaciones tras dejar la zona de Yasmine Hammamet y que se adentra en el pueblo que está repleto de casas blancas de dos plantas y muchos comercios a ambos lados de la carretera. Hace bastante calor y el taxista no pone el aire acondicionado y tenemos que bajar las ventanillas. Pronto de nuevo empezamos a ver construcciones de mejor calidad y es que nos estamos acercando a la zona de playa de nuevo y a la medina que es donde le hemos dicho que nos deje. En las puertas de la Medina, donde nace la Avenida du President Habib Bourguiba, la calle principal de Hammamet. Nos bajamos, nos dice que son 8 dinares y entonces le preguntamos si mañana nos puede llevar de turismo a Túnez capital, Cartago y Sidi Bou Said. Nos dice que el no puede (temas de licencia) pero nos da una tarjeta de un amigo suyo que encantado nos llevará. Nos pide 150 dinares cuando la excursión con Travelplan costaba 130 dinares los dos. Le decimos que ni hablar, que si lo quiere hacer que le damos 120 dinares. Acepta tras varias discusiones y cerramos el trato. Llama a su amigo, Mohammed (que novedad) nos apunta su nombre y su teléfono en una tarjeta y nos la da. Mañana hemos quedado a las 8 en la puerta del hotel. Pagamos algo menos que la excursión, y vamos por nuestra cuenta, paramos donde queremos, estamos el rato que queremos y es mucho mejor. Totalmente recomendable así. Antes de continuar un inciso sobre el nombre de Mohammed. Este es el nombre del profeta, de Mahoma y según la tradición árabe, al menos un hijo en la familia ha de llamarse así cuando no más. Normalmente es el mayor pero puede ser cualquiera. Esto nos lo contó otro Mohammed, el guía del minicircuito.

Nos encontramos junto a la puerta de LA MEDINA  de Hammamet y son las 9:45 h. Aunque es temprano hace bastante calor. La Medina está rodeada por una muralla que pertenece a un fuerte español de hace algunos siglos y que ahora sirve de cobijo a la Medina, el zoco y la gran Mezquita de Hammamet. Se puede subir a lo alto de la fortificación y vamos hasta el acceso pero hay que pagar una entrada de 8 dinares cada uno y preferimos no subir así que decidimos entrar en la Medina y dar vueltas por sus calles y su magnifico zoco y por el exterior de su Mezquita. Sin rumbo fijo vagamos por sus callejuelas. Es típicamente una Medina árabe. Calles estrechas llenas de tiendas y pesados comerciantes que quieren que les compres algo e insistentemente insisten en que entres a su tienda. Solo viven para ello, que entres, luego dentro ya te intentaran convencer de que compres algo. Hay calles que se dedican al cuero,  otras al metal, otras al textil, otras solo tienen galerías de arte. Todo está como muy estructurado por áreas. Hasta que de golpe y en medio de estrechísimas calles aparece la Gran Mezquita, que tampoco es tan grande, pero comparada con lo que la rodea es inmensa.

Empezamos a notar como es un pueblo de costa ya que las casas son blancas, pintadas con cal y los bordes de las puertas y ventanas están pintadas de color azul como las propias puertas y ventanas. Es muy bonito y muy parecido a los pueblos de la costa andaluza como Mojacar o Mijas.

Pero sin duda lo más llamativo es un hombre que con un gran sombrero lleno de flores donde predominan los agradablemente olorosos jazmines, la flor del país. De hecho la zona de los hoteles se llama Yasmine Hammamet y Yasmine significa Jazmín porque es la flor de Túnez. Pues eso el tío con un sombrero mas grande que una paellera que se dedica a que todos los turistas que pasan a su lado se lo pongan y se hagan una foto y previo pago de algunos dinares este regala una flor de jazmín a cada uno de los turistas que se paran con él. El señor va vestido completamente de blanco y es que es la vestimenta típica de Hammamet. Nosotros picamos en todo eso.

Salimos de la Medina y del recinto amurallado para ver el mar. Es precioso. Todo, a nuestras espaldas la muralla y las casas blancas y al frente el mar, azul y verde a partes iguales divisando todo el golfo de Hammamet. Nos llama la atención unos barcos piratas a unos 200 metros de la orilla y que hacen fuegos como si estuvieran manteniendo luchas entre ellos. Se trata de unas excursiones programadas donde suben a la gente a unos enormes barcos piratas y hacen un espectáculo a bordo con cañonazos, humo y abordajes. Muy curioso.

Dan ganas de irse a la playa a bañarse, pero no nos hemos traído los bañadores. En la playa hay poca gente. Algunos turistas y familias árabes. Se nota que son árabes porque las mujeres van vestidas y con velo y así se bañan. Con lo coñazo que es bañarse con ropa. Ellas se lo pierden.

Justo entre el mar y la muralla de la Medina hay un paseo que decidimos explorar. Es realmente precioso. Pasada la Medina y la muralla se abre el pueblo con una hermosa plaza. El paseo sigue y en el hay azules banquitos mirando al mar, muchas flores, y algunas parejas románticas haciendo manitas. No llegamos al final del paseo porque decidimos tomarnos un te con piñones en el bar de la esquina de la Medina junto al mar y con unas vistas maravillosas. Su  nombre es Café Sidi Bou Hdid. Antes, explicar que Sidi Bou es como para los cristianos San. Así San Rogelio bendito (patrón de Íllora) si fuera musulmán sería Sidi Bou Rogelio, pero no creo que lo fuera porque fue mártir de ellos en Córdoba mientras predicaba el cristianismo. ¡¡Viva San Rogelio bendito!!  ¡¡Vivaaa!!.

Antes de sentarnos le pedimos a un amable camarero que si nos puede poner en primera fila y es que la terraza da al mar y las mesas se hallan mirando a este siendo verdaderamente precioso y agradable el lugar. Es de esos momentos que gusta pararse y contemplar rato y más rato. Este agradable camarero nos sitúa en una pequeña mesa en primera fila y las vistas del mar son excepcionales. Nos pedimos un Te au pinyons (te con piñones) cada uno y es de las cosas que mas nos sorprenden por lo bueno que está. ¡¡Que cosa mas rica joer!!. Ahora, eso sí, quema más que los palos de un churrero y con el calor que hace ya tenemos la excusa perfecta para permanecer allí sentados un buen rato. Son las 11 de la mañana.

Tras más de una hora allí sentados contemplando las increíbles vistas y degustando el exquisito te con piñones nos ponemos en marcha de nuevo pensando que podemos volver a comer a este lugar más tarde si no encontramos otro sitio. De nuevo nos vamos al paseo entre las murallas y el mar y llegamos al final donde nos sorprende un cementerio musulmán. Es igual que uno normal solo que no hay cruces y que las tumbas están encaradas a la Meca. Somos bastante respetuosos y seguimos nuestra marcha. Toda esta zona de la Medina es como un pequeño cabo y que si lo hacemos entero volveremos a la plaza donde nos ha dejado esta mañana el taxi. Es una vuelta casi completa. Antes de acabar de dar la vuelta y a las espaldas de la Medina nos encontramos con la tumba del ex-presidente italiano Bettino Craxi que está repleta de flores y recuerdos de sus paisanos italianos que visitan la tumba. Es curioso.

Salimos de nuevo a la plaza donde se encuentra la puerta principal de la Medina y ahora nuestro objetivo se centra en un recorrido hacia el interior de la ciudad por la Avenue de la Republique donde se encuentra la oficina de turismo de Hammamet y donde pretendemos entrar para ver si nos hemos perdido algo o si hay alguna otra cosa que ver en la ciudad. También informarnos de como ir hasta Nabeul para el viernes ir de compras a su famoso mercado de cerámicas.

Según la guía turística que estamos utilizando, en esta avenida se encuentran algunos de los restaurantes recomendados para comer como el Restaurante de la Poste, Chez le Chef. En la paralela Avenue du President Habib Boruguiba está el mas famoso aún Pomo d’Oro. El primero tiene una terracita que da a la plaza de la Medina y que puede ser interesante pero la comida que vemos no nos hace gracia. Seguimos mas para arriba y pronto nos encontramos con la oficina de turismo. No se para que entramos porque tienen más mala follá que un chanero trabajando en la Rober. No nos ayudan mucho y casi que nos tratan despectivamente. Salimos rápidamente y seguimos más para arriba hasta llegar a las puertas de la oficina de correos y del Banco BIAT uno de los más importantes de Túnez y que por defecto profesional miro de reojo a ver que se cuece. Enfrente está la estación de autobuses.

A partir de esta zona hay muchas tiendas de todo tipo. Entramos en algunas sobre todo buscando unas raquetas de playa pero al final no vemos ninguna. Bea como de costumbre, para en algunas zapaterías y tiendas de ropa para ver como es la moda tunecina. Pues bastante cutre, como va a ser.

Pasamos por un supermercado y aprovechamos para comprar agua que ya estamos fritos y decidimos bajar de nuevo para el Fuerte, comeremos en el Café Sidi Bou Hdid. Estuvimos muy bien y ahora volveremos. Son alrededor de las 14:30 h.

Llegamos y todas las mesas de la primera fila están ocupadas pero no es problema pues queremos una más adentro y es que el sol da de lleno en estas mesas y comer al sol es un coñazo. Como le dejamos una buena propinilla al amable camarero de antes, cuando nos ve nos saluda y nos invita a sentarnos en una buena mesa. Así pues consejo: si se quiere que a uno lo traten bien nada mejor como dejar alguna propinilla.

Nos pedimos la carta de bocadillos y es que solamente hay bocatas y elegimos. Dos de pollo muy ricos y agua fresquita. De postre un te a la menta para probarlo. Sin duda gana el de piñones aunque esté está bastante bueno también.

Mientras comemos la playa de delante del Café se va llenando sobre todo de turistas y es que las mujeres se ponen en bikini y todo...... que arriesgadas!!.

Tenemos mapas de la zona e información de los buses que van hasta Yasmine Hammamet, así que en la Avenue du President Habib Bourguiba cogemos el bus que lleva hasta nuestra zona. Para quien crea que es peligroso, ni mucho menos. Es gente nativa de Hammamet y algún turista y ni un solo problema, ni ninguna mirada rara. Todo lo contrario, gente amable y atenta que no duda en ofrecerte el asiento y todo. Corroboramos que el bus es seguro, bueno y barato. Lo de bonito lo vamos a dejar. Tarda una media hora más o menos. Quien quiera ir más rápido tendrá que ir en taxi. Pero el bus vale 1 dinar cada uno y el taxi 8 dinares los dos. Y ya no es por el precio, sino que es más autentico y te metes dentro de su día a día. Muchos son trabajadores de los hoteles.

Llegamos al hotel y ya tenemos pensado que hacer. Nos vamos a la playita a tirarnos en una tumbona y disfrutar del mar que desde que hemos estado en Hammamet tenemos antojo de playa. Sobre todo Bea.

Vamos a la habitación a ponernos los bañadores y al llegar vemos que la cama está adornada y con algunos pétalos de rosas y tenemos una cestita de frutas. Claro, nos han visto jóvenes y han pensado que estamos de viaje de novios. O no... ¿les habremos dicho que estamos de viaje de novios por si tenían algún detalle? No sabemos, no recordamos nada. Ya podían habernos cambiado de habitación a otra mejor. Eso si que es un detalle.

Son las 18 h. aproximadamente y es buena hora para irse a la playita. Ya tenemos ganas de un poquillo de bartolilla. Las toallas te las dan ellos, pero tenemos que pagar una fianza hoy y nos dan un papelito para que vayamos cambiando las toallas cada día. Solo nos dan una al día a cada uno. El último día nos devolverán la fianza cuando devolvamos las últimas toallas.

Cruzamos todo el patio y toda la enorme piscina del hotel que tiene muy buena pinta y que a mi me llama mas la atención que la playa, pero.... donde manda patrón (Bea), no manda marinero (yo mismo).

El camino desde el hotel hasta la playa es de unos 100 metros. Hay que bajar unas escaleras para llegar a la zona de la piscina que es muy grande, en forma casi ovalada con una enorme fuente al fondo. Delante de la piscina, justo entre la bajada de las escaleras hay un chiringuito que es el bar de la piscina y alrededor de la piscina está el césped con muchas tumbonas y sombrillas para protegerse del sol. Como decimos la piscina acaba en una fuente enorme y detrás de la fuente esta el Snack-bar. Donde se puede comer si uno quiere. De este snack-bar salen dos caminos que llevan hasta la playa. En unos 20 metros se llega a la arena. Justo a la derecha hay un campito de arena para jugar al voley-playa o al fútbol playa y a la izquierda algo más retirado una cancha de baloncesto que además tiene dos porterías de fútbol sala y donde el terreno es de cemento. Entre esta segunda pista deportiva y la arena de la playa esta el bar de la playa, adornado con enormes telas, una jaima y un estilo muy chill-out. Hasta aquí todo perfecto, pero....... ¡¡Dios mío!! La arena de la playa está bastante sucia. Otro de los motivos porque el hotel no debería ser de 5 *. Lógicamente no es culpa del hotel la suciedad, es de los guarros de los turistas que tienen poco cuidado, pero el hotel bien podría limpiar la arena. Hay muchísimas colillas, papeles e incluso carboncillos de haber hecho algunas fogatas. Pero lo peor es el agua del mar. Bastante sucia, bien porque el mar la arrastra hasta allí y bien por el descuido de las autoridades de Hammamet por no limpiar el agua. Esta muy sucia y lo que prometía ser una tarde agradable se convierte en una pesadilla porque todo es asqueroso. Y lo peor, sí, sí, hay algo peor, en la arena dentro del agua hay mucho alquitrán y cuando salimos de meter los pies estos salen con más manchas que si hubiéramos estado quitando chapapote descalzos.

Toda una desilusión. Una playa o el mar pueden estar sucios en cualquier parte del mundo, pero el mantenimiento o la limpieza brillan por su ausencia. La roña es muy amiga de Túnez. Eso es así.

Mas cabreados que una novia plantada en el altar nos buscamos unas tumbonas y decidimos que por lo menos tomaremos algo el sol y que para refrescarse iremos a las duchas y de camino a ver si nos quitamos el asqueroso alquitrán que invade nuestros pies. Venden las playas como paradisíacas pero no es así en este caso. Hay poca gente y es que la suciedad no es amiga de los turistas aunque buena parte de la culpa de que este sucia es de estos. La gente tiene poco cuidado con las cosas y en defensa de los que somos españoles decir que somos los mas civilizados de los allí presentes. Sobre todo son los italianos, franceses y serbios, rusos o no se que países del este los que son auténticos cerdos.

No aguantamos mucho en las tumbonas porque nuestra cara de asco va en aumento y necesitamos quitarnos el alquitrán. Así que decidimos ir a las duchas a frotar y frotar nuestros pies y quitar en la medida de nuestro frotamiento el alquitrán. Conseguimos reducirlo casi al completo y el resto ya se irá. No queda mas remedio.

Estaremos mejor en la piscina. Después de las duchas buscamos unas tumbonas en la piscina y es que es difícil. Están cotizadas, pero tenemos suerte y encontramos unas justo en primera fila. Ponemos nuestras toallas y nos metemos en el agua. Esta calentorra pero nos parece gloria bendita comparada con la playa. Otros turistas españoles nos han comentado que ayer el agua de la playa estaba limpia. Daremos un margen de confianza a la playa. Mañana volveremos a ver que tal.

Pasamos bastante rato en la piscina, hasta que el sol casi que se va. Quedamos pocos en la piscina. Menos mal que nos hemos llevado unos sudokus para pasar el rato porque sino se hace larga la estancia.

Nos vamos a la habitación a ducharnos y arreglarnos para la cena y a las 21:30 estamos bajando a cenar. Nada que comentar. Igual que ayer. Lo mejor las pizzas aunque hay que hacer un rato de cola, ¿porque no ponen a más gente haciendo pizzas si es lo más demandado? Van con bastante calma.

Cuando acabamos de cenar damos un pequeño paseo por los alrededores del hotel y pronto nos vamos a dormir. Mañana nos vamos de excursión a ver las ruinas de Cartago, el pueblo de Sidi Bou Said y la capital del país, Túnez.

 

Jueves 30 de agosto de 2007

¡¡¡Buenos días!!! hoy es un gran día. Nos vamos de turismo histórico a visitar uno de los lugares más importantes de la civilización mediterránea. Nuestro querido Juan Antonio Cebrián lo tendremos en mente todo el día. Nos vamos a las ruinas de Cartago. Donde nació la civilización cartaginesa. La de Aníbal y Amilcar Barca, la que solo cubriéndola con sal pudieron los romanos vencer y olvidar.

Ya habíamos quedado que no íbamos a ir con la excursión programada de Travelplan y nos buscamos la vida para contactar con un taxi turístico para que por el mismo precio nos hiciera el la excursión, con la ventaja de poder ir a nuestro ritmo y detenernos en aquellos lugares que más nos gustaban y pasar más de largo de aquello que no nos llamaban mucho la atención.  El chofer se llama Mohammed y puntual, a las 9 de la mañana ya está en la puerta del hotel.

Hemos madrugado algo más de la cuenta para poder desayunar algo tranquilos y preparar la mochila. A Bea se le ocurre echar los bañadores por si vemos alguna playa bonita y bañarnos. Pasamos por recepción a cambiar 50 € en dinares (85,70 dinares), el cambio sigue en 1,715.

A las 9:05 estábamos saliendo del hotel y montándonos en el Taxi turístico de Mohammed, un Volkswagen Passat 1.9 TDI, color crema y bastante limpio. Eso si, como todos los coches del país con un tapete cubriendo el salpicadero. Supongo que será para que el poderoso sol que pega no destroce el coche.

Mohammed apenas habla español, así que va a ser divertido entendernos con él. Sacamos nuestro diccionario de francés y poco a poco vamos entrando en conversación.

En pocos minutos salimos a la autopista de peaje A-1, camino a la capital de Túnez, aunque nos desviaremos a la derecha para ir a las Ruinas de Cartago, Sidi Bou Said y dejando para el final la capital Túnez. El trayecto es rodeando toda la comarca del Cap Bon, el cabo donde está Hammamet y Nabeul y que es la puntita del Noreste de Túnez y que aparentemente es una zona calcada al levante español. Con miles de naranjos que cuando digan a oler a azahar aquello será gloria.

Por el camino, el paisaje es también bastante parecido al de Andalucía. Si no fuera porque el conductor es Mohammed y los letreros están en árabe diría que estábamos en Graná camino de algún lugar.

Pronto llegamos a las afueras de Túnez. Cogemos dirección hacia LA GOULETTE. Este es el puerto marítimo de la ciudad y una ciudad en si misma. Es donde llegan todos los cruceros que pasan por Túnez. Es realmente impresionante, ya que para ir desde la ciudad hasta La Goulette, hay que hacerlo a través de la Avenue Habib Bourguiba que va sobre una enorme laguna, la Laguna del Behira. Es muy espectacular.

Tras llegar de nuevo a “tierra firme” en pocos kilómetros vemos una gran cantidad de casas de alto standing. Estamos en CARTAGO. Sí, Cartago se ha convertido en la zona residencial de la capital de Túnez. En ella están las principales embajadas y la Casa Presidencial. Muy vigilada por cierto como no puede ser de otra manera.

El día está nublado y amenaza algo de lluvia aunque al final se abre el día y hace mucho sol. Son las 10:20 h. y ya estamos a las puertas del Anfiteatro Romano. Antes de entrar a pasar por taquilla. Compramos un billete turístico por 7 dinares cada uno con derecho a visitar: el Anfiteatro Romano, la Villa Romana, el Teatro Romano, el Museo Paleocristiano, el Museo de Cartago, el Tophet de Salambo (el lugar de culto púnico más antiguo de la ciudad), las Termas de Antonino y por último el Quartier Magon (el antiguo barrio residencial púnico junto al mar). Como se ve poco cartaginés o púnico y casi todo romano. Y es que lo de sal que causó su efecto. Además de esta entrada general hay que pagar para algunos lugares 1 dinar por el derecho de foto o filmación.

Como decía la primera visita es en el Anfiteatro Romano. Es pequeño y está rodeado de pinos en un bonito enclave. Esta restaurado en gran parte quedando muy pocos vestigios de algo original. Hay apenas dos alturas de gradas. Lo que más nos llama la atención es que en el foso central de la arena del anfiteatro hay una pequeña capilla que dicen que fue el primer lugar de culto cristiano de Cartago. Rezamos por aquellos primeros valientes cristianos y salimos del anfiteatro. Creo que hemos llegado a la mejor hora porque hemos estado haciendo la visita completamente solos y ahora que nos vamos empieza a llegar la marabunta guiri.

Ahora Mohammed, que realmente es quien nos guía, nos dice que vamos a ir hasta la Catedral de San Luis, también llamada El Acropolium. Es una catedral de estilo bizantino de color amarillo y muy imponente pues mide casi 70 metros de altura. Esta bastante bien conservada y es que después de ser abandonada y casi destruida, en los años 60 del S. XX fue restaurada.

Nos alegramos de haber contratado los servicios de Mohammed porque se ve experimentado en este tema y nos lleva por delante de las excursiones de las mayoristas. Y lo mejor, los dos muy cómodos en el coche, con aire acondicionado, sin prisas y con un trato amable.

Después de subir hasta lo alto de la zona donde está la catedral bajamos pasando en medio de estas grandes casas que antes mencionamos. Pasamos por varias embajadas buscando a ver si vemos la española, pero no hay suerte. La zona es de un lujo total. Los “millonetis” de Túnez viven ahí mismo.

Ahora llegamos a uno de los lugares mas visitados de Cartago, el Teatro Romano. Aunque lo de romano es un decir porque pocas de las piedras que forman el magnifico teatro tiene más de 100 años. Esta restaurado y preparado para conciertos. De hecho el escenario está montado y preparado con luces y toda la parte de delante del escenario está llena de sillas. Hacemos algunas fotillos para el recuerdo y lo mejor son las vistas.

Si que nos llama la atención que todo está poco cuidado. Hay muchos restos de columnas o frisos por el suelo. No se, da sensación un poco de abandono.

Bajamos unos metros en el coche y llegamos a la Villa Romana. De nuevo estamos en Cartago y todo lo que vemos es romano y de nuevo no hay nadie. Estamos solos. Pues mejor. Ya son las 11:15 h.

Las ruinas de este lugar son muy parecidas a las de Ampuries aunque creo que mejor conservadas. Hay algunos mosaicos muy bonitos y bien conservados, suponemos que restaurados. Se me asemeja más a Itálica que a Ampuries aunque comparte con las ruinas catalanas su contacto con el mar.

Damos una vuelta completa por el recorrido intentando recordar aquellos tiempos y tener a Juan Antonio Cebrián en mente con sus pasajes de la historia sobre cartagineses y las guerras púnicas, pero todo lo romano estorba. Cuando dicen que los españoles fuimos una plaga de genocidas en América Latina, ¿que no fueron los romanos por Europa y el Norte de África?.

Corroborando lo del poco cuidado que tienen de estas ruinas, detrás de unas ruinas de unas casas, hay unas puertas que dan acceso a unos pasillos donde hay miles de mosaicos medio restaurados y otros por restaurar y donde cualquiera que precie el vicio de saquear arte antiguo encuentra su paraíso. Les queda mucho por llegar a un nivel turístico aceptable y aunque sus esfuerzos son considerables no es de recibo este descuido.

En lo alto de la villa, dominando el bonito, aunque nublado, paisaje de toda la bahía de Túnez hay una enorme Mezquita que lleva el nombre del Presidente de Túnez y que mandó construir él. Es de un bonito color andalusí, el verde y el blanco. Entera de mármol blanco, con un minarete muy alto y una cúpula central también impresionante.

Después de hacernos algunas fotos chorras con las diversas estatuas que pueblan el poblado (valga la redundancia) y comprobar que los romanos tenían un cuerpo mas esbelto que el mío, no así el de Bea, nos vamos más abajo aun, cerca del mar, muy cerca del mar.

Llegamos a las Termas de Antonino y se nota que son la estrella turística de la zona porque igual que en los demás lugares no había casi nadie, en este lugar no cabe un alfiler. Como no, este lugar data de época romana y son las termas más importantes del mundo después de las de Caracalla y las de Diocleciano. Están bastante ruinosas y solo se conserva la parte inferior y los sótanos. Su ubicación junto al mar le da un sabor especial y una belleza extraordinaria. Aun se conservan (sin saber muy bien como) las calles que te llevan hasta las termas rodeadas de un jardín no muy bien conservado repleto de figuras púnicas y romanas. En este jardín hay una capilla cristiana del S.VII y una necrópolis púnica, siendo este de los pocos vestigios púnicos de todo Cartago.

Bajando por las termas hasta su parte central se ha levantado una enorme columna, tal como era y que sostenía junto a otras el techo abovedado de las termas. Mide unos 15 metros de altura y da muestra de lo imponentes que eran estas termas. Delante de dicha columna hay un mapa de como eran las termas y la verdad es que debían de impresionar.

Justo al lado de las termas en el litoral, se encuentra el Palacio Presidencial del Presidente de Túnez. Nos ha llamado la atención la gran cantidad de militares con metralletas que hay en un lateral de las termas y es que dan pared con pared con el Palacio. El Palacio ni que decir tiene que es un autentico bunker, pero lo poco que se deja ver da muestras de su lujo. El recinto con acceso directo al mar es enooooooorme.

Son las 12 del mediodía y el calor empieza a ser insoportable. Salimos del recinto de las termas y nos dirigimos al taxi para que Mohammed nos lleve a nuestro próximo destino, Sidi Bou Said. Antes y justo a las puertas del recinto de las termas hay una galería de arte con unas interesantes y coloristas esculturas que Bea no pasa por alto.

Dejamos sin visitar el Museo Paleocristiano, el Museo de Cartago, el Tophet y el Quartier Magon. Y es que lo bueno de ir por tu cuenta es que vas allá donde te apetece. Y ya nos apetece ir a Sidi Bou Said.

El trayecto a Sidi Bou Said es corto y ahora si que vemos mejor el Palacio Presidencial pues pasamos por su puerta.

En apenas 15 minutos llegamos a las puertas de SIDI BOU SAID.  El blanco y el azul lo empiezan a inundar todo. Mohammed nos deja en la parte baja del pueblo, donde está el parking y quedamos con él en este mismo sitio a las 14:15 h. Estamos en la Place du 7-Novembre. En 3 horas nos dará tiempo a verlo todo. Incluso Bea empieza a pensar en ir a las playas de Sidi Bou Said a darse un bañito.

Este pueblo es muy turístico y a la vez bohemio. La gente le tiene un especial apego, como si fuera Ibiza. Da caché de turista el decir que has ido o que te gusta Sidi Bou Said. La verdad es que es muy bonito, pero es demasiado turístico. Las calles son muy empinadas y es que lo mejor está en lo alto de la colina. Cada vez que subimos más para arriba entre miles de turistas y cientos de tiendas se parece más al Albaycin pero con las ventanas de color azul. Es clavaito. Las calles, las casas, la cal de las casas. Pero falla en la esencia, en eso que hay enfrente del Albaycin, ese monumento que se llama Alhambra. Pues eso le falta todo para ser como el Albaycin. Y le sobra gente.

No nos dice nada nuevo Sidi Bou Said. Pero nosotros a lo nuestro. Siempre es agradable ir a sitios bonitos como este y pasear y perderse por sus calles. Eso si lo hacemos bien. Nos recorremos prácticamente todo el pueblo. Pasamos por el famosísimo Café des Nattes. Es un bar típicamente moro situado al final de la cuesta que sube hasta el pueblo. En la zona más turística. Entramos a verlo y es bonito. Nos decimos que luego iremos a tomarnos un te a la menta o con piñones. Ya veremos.

La subida y paseo por las calles está lleno de rosales, higueras, eucaliptos y diversas flores que hacen fresco el paseo a pesar del calor reinante. Llegamos a lo más alto, al faro de Sidi Bou Said que se sitúa justo al lado del cementerio marino. En ese lugar si que estamos solos. Con la cantidad de gente que hay en el pueblo y solo nosotros hemos llegado hasta aquí. Y es que el daño que hacen las guías turísticas es irreparable. Todos están en las tiendas y en el Café des Nattes. Lamentable. Con las impresionantes vistas del Golfo de Túnez que desde aquí arriba hay. Vemos incluso, afinando el zoom de la cámara de fotos, el interior de los preciosos jardines del Palacio Presidencial.

Bajamos al centro del pueblo, a la puerta del Café des Nattes y nos planteamos que hacer. Recorremos algunos restaurantes buscando algo de hambre para comer y a ver si nos sugestiona la carta del restaurante, pero no es así y cambiamos de planes. Desde el faro hemos visto que debajo del pueblo hay una playa y se ven algunos restaurantes. Así que decidimos bajar a la playa y comer en alguno de estos restaurantes del puerto marítimo. Son las 12:50 h.

Bajamos por un camino de cabras una altura de unos 150 metros desde el pueblo hasta el mar. Sidi Bou Said esta como dijimos antes en lo alto de una colina. Ya nos duelen las piernas de bajar escalones, pero la playa se ve cada vez más cerca. Bea ya está que no puede más y casi le falta correr de las ganas que tiene de bañarse.

Casi al llegar abajo del todo, nos ponemos los bañadores. A mi me hace una gracia enorme bañarme así que no soy que digamos un animador de la idea.

Llegamos abajo del todo y la palabra cutre al lado de los restaurantes, del puerto marítimo y la playa es poco. ¡¡Dios mío de mi vida!! ¡¡Que asco!!

Empezamos a andar por la acera que bordea la playa buscando algún sitio para poder bañarnos pero la playa tiene más mierda (con perdón) que un vertedero. A pesar de todo y después de la larga caminata que nos hemos pegado cualquier cosa nos parece bien. Al lado del HOTEL AMILCAR que está abajo del pueblo y pegado al mar hay unos aparcamientos y parece que hay más gente por lo que pensamos que ese es el sitio menos sucio. El hotel tiene playa privada pero hay que saltar una valla y no es plan de que nos echen el guante.

En esta playa hay unas 15 personas y dentro del agua también hay gente bañándose. Todos autóctonos, todos tunecinos acostumbrados a la mierda de la playa. Deben de tener una costra que les haga impenetrable la suciedad. A pesar de ello intentamos meternos en el agua. Es asqueroso y salimos escopetados del agua. La verdad es que la situación no es agradable pues ni hemos encontrado ningún restaurante ni nos hemos bañado. Estamos más serios que un cura en un entierro. Pero las cosas hay que tomárselas con filosofía y como de eso nos sobra, pues decidimos volver al pueblo. Nos volvemos a cambiar y nos quitamos los bañadores. Y aquí viene la disputa. ¿Volvemos por donde hemos venido y vamos a un restaurante del pueblo o subimos por la carretera que va desde la playa hasta el pueblo sin saber cuanto tardaremos ni donde llegaremos? Al final tiramos por la carretera que era la opción que yo defendía y la verdad es que a la pobre Bea casi le da un patatús. Lo pasa bastante mal. La situación no es agradable. Estamos a 45 grados. En medio de la nada. Sin comer. Y más cansados que un conejo después de foll.., perdón, después de procrear.

Bea está cabreada y con toda la razón, pero tampoco es mi intención pasar por este calvario. Llegamos al principio del pueblo, casi donde hemos dejado el coche. En la guía vemos que hay un restaurante donde podemos comer, el L’Azur, en la Avenida Bourguiba. Esta Avenida está llena de casas y la más curiosa es la que hay justo al lado del restaurante ya que tiene que ser de algún ministro o alguien importante porque hay guardias armados en la puerta y un coche oficial espera a alguien.

Sabemos que ya no vamos a tener tiempo de tomar nada en el Café des Nattes, pero siempre es bueno dejar cosas por hacer. Es el consuelo que nos queda.

En el RESTAURANTE L’AZUR comemos una ensalada y pollo. Todo por 12,10 dinares. Son las 14:45 y ya  llegamos tarde a nuestro encuentro con Mohammed. Ya se nos está pasando el cabreo y tras pedir disculpas a Mohammed por el retraso, este jura en árabe lo que seguramente es un insulto a nosotros.

Nuestro próximo destino es la capital del país que se llama como el país, TÚNEZ.

A las 15:30 estamos aparcando en Túnez. La ciudad no parece muy atrasada y se nota que Túnez es un país mucho mas avanzado que la mayoría de países árabes del Norte de África. Y lo más sorprendente, el tráfico no es un caos. Es más bien fluido. Mohammed nos deja en la Place du 7-Novembre donde un enorme obelisco coronado por un reloj nos da la bienvenida al centro de Túnez. Hemos quedado aquí con Mohammed para volver al hotel en Yasmine Hammamet a las 17 h. Esperamos ser esta vez mas puntuales.

De esta plaza sigue la Avenue Habib Bourguiba hasta la Place de L’Independance donde se encuentra la Catedral cristiana de Túnez y de ahí nace la Avenue de France hasta la Place de la Victoire donde se encuentra la Puerta de Francia, también llamada Bab el Bhar (puerta del mar), un precioso arco que da acceso a la Medina y que conmemora el regreso de Bourguiba a Túnez. Toda esta zona es la ciudad colonial y los edificios son bonitos.

En plena Av. Habib Bourghiba se encuentra el CAFÉ PARIS donde decidimos tomarnos un te a la menta en su terraza exterior para recuperar fuerzas.

La Avenida es amplia, con jardines en el centro y grandes aceras repletas de gente en un bullicio importante. También vemos el tranvía de Túnez, de color amarillo y lo mejor, que ya da un poco la sombra.

Llegamos a la Catedral en la Place de L’Independance y entramos para orar un poco y para visitar y comprobar que es una belleza tanto exterior como interior. Necesitamos esta paz después de la mañana que llevamos.

De ahí a la Puerta de Francia para adentrarnos en la Medina. Se nota el cambio de un tipo de ciudad a otra. Esto ya es el caos ordenado de una medina árabe. Esta Medina es patrimonio de la humanidad como bien reza una placa en la coqueta Plaza de la Victoria tras la Puerta de Francia. La Medina invita a perderse por sus calles y zocos. Esperamos que no nos den mucho la paliza con lo del regateo. Tenemos claro que no vamos a comprar nada y eso facilita las cosas. Por la Rue Jama ez Zitouna llegamos a la Gran Mezquita. No podemos entrar ya que solo se permiten las visitas de 8 a 12 de la mañana. En todo Túnez solo se pueden visitar dos Mezquitas por no musulmanes y esta es una de de ellas. Los muros que la rodean son espectaculares. Uno se imagina más amplitud pero esta todo tan recogido y cercano que impresiona. Un chico nos invita a subir a una terraza para poder divisar mejor la Gran Mezquita y para poder sacar la típica foto de la terraza con los arcos coloristas que todos sacan en Túnez, pero preferimos ver más que fotografiar. La Medina es una ciudad diferente a Túnez, es en si misma un ente vivo donde sus zocos son la parte esencial. Hay varios y cada uno tiene su propia vida. Uno es dedicado a los perfumes, el Zoco El-Attarine donde el olor es embriagador. Otro es el dedicado a las telas, el Zoco El-Koumach donde el color de las telas es alucinante. Junto a este se encuentra el Zoco El-Lefta, dedicado a las alfombras y mantas que solo verlo da calor. También pasamos por el Zoco El-Berka donde se vendían esclavos, el Zoco El-Trouk o zoco de los turcos, el Zoco Ech-Chauwachiya que es el de artesanía, el Zoco El-Blaghia que es el del calzado y huele a piel un montón. Hay más pero es imposible poder anotar cuales son.

Después del paseo por los sentidos que es pasear por los zocos y tras haber esquivado a los correosos vendedores decidimos ir a visitar el Palacio Gubernamental en la Place du Gouvernement. Lujo a raudales y fotos del presidente en cualquier sitio. Una democracia un poco rara la tunecina. Pedimos permiso para hacer fotos a unos guardias que vigilan la zona y nos dan permiso.

Caminamos por la Rue de la Kasba, y salimos muy cerca de nuevo de la Plaza de la Victoria. Son las 16:30 h. y estamos bastante cansados.

Pasamos de nuevo por la Catedral y cogemos la acera de la sombra de la Avenue Habib Bourguiba. Solamente giramos a la Rue du Caire y la posterior Rue Kemal Ataturk para ver algunas de las tiendas de ropa más modernas. De hecho entramos en una tienda de Benetton.

Llegamos puntuales al lugar donde habíamos quedado con Mohammed, al lado de la oficina de turismo en la Place du 7-Novembre y después de saludar a Mohammed nos montamos en el taxi dirección a Yasmine Hammamet. Son las 17:10 h. y hemos dado lo que se dice un buen peón, pero hemos aprovechado el día bastante bien.

Salir de la capital no es mucho problema pues el tráfico no es denso. Además nos da más bien igual porque con el aire acondicionado vamos la mar de bien.

Charlamos un poco con Mohammed sobre su familia, el país y otras cosas. Nos intenta vender que mañana le llamemos para que nos lleva a Nabeul, pero hemos decidido que iremos en el bus de línea desde Hammamet hasta Nabeul.

La vuelta es rápida y en apenas una hora llegamos al hotel. Pagamos a Mohammed 130 dinares, los 120 acordados y 10 de propinilla. Nos da varias tarjetas con la esperanza de que le llevemos nuevos clientes y nos despedimos de él. ¡¡Adiós Mohammed y gracias!!. Ya estamos de nuevo en YASMINE HAMMAMET.

Estamos deseando ponernos el bañador y tirarnos en las tumbonas de la piscina y remojo va y remojo viene entre sudoku y sudoku. Sin duda necesitamos este relax. Además aun queda sol por lo que Bea aprovecha para ponerse cual lagarto al sol. Ya no nos queda más que esperar a la hora de la cena.

Cenamos como cada día sin ninguna novedad y esta noche decidimos explorar la noche en el propio hotel. Después de cenar pasamos a la sala donde hacen espectáculos y animación. Somos pocos y se nota la gente que ha ido a Túnez a relajarse y a no visitar nada pues ya tienen sus sitios reservados de noches anteriores y además los conocen los animadores.

Antes de que empiecen a bailar nos vamos al bar donde me pido un cubatilla para probarlo más que otra cosa. ¿Una nota? Pues un 6. Los del Sefri un 10. Je, je, je...

Mientras estamos en el bar, sentados más agustico que toas las cosas un chico empieza a tocar el piano haciendo aun más agradable la noche. Para mí una noche así en un hotel es perfecta. Se que Bea es más de batalla y para ella si no hay baile no es perfecta, pero no nos sentimos los pies y es lo que el cuerpo pide esa noche.

A eso de la medianoche nos vamos a dormir, pensando que mañana será otro día ajetreado porque iremos al mercado de cerámica a la vecina ciudad de Nabeul, centro artesanal del país.

Buenas y merecidas noches....

 

 

Viernes 31 de agosto de 2007

Como cada mañana tras levantarnos, nos duchamos y bajamos a desayunar. Sin novedad en este aspecto. Tan solo que dormimos un poquito más.

Después de desayunar miramos como ir en bus hasta Nabeul y tras averiguarlo preguntamos en recepción si mañana nos dejan más rato la habitación o hay una habitación de cortesía ya que un hotel de 5 * así debería hacerlo. Tenemos que dejar la habitación a las 12 del mediodía y no nos recogen hasta las 18:30 h.

Cambiamos 20 € por 34,26 dinares. El cambio ha bajado, hoy está en 1,713.

Cogemos el bus en la Avenida principal de Yasmine Hammamet, cerca del hotel. Creo que el bus es el nº 115 y el precio es de 1,20 dinares cada uno. Lo cogemos a las 11 de la mañana. Según el ticket la parada donde lo cogemos es la de Hammamet Sud hasta Nabeul.

El trayecto es lento porque en apenas 35 kms. de distancia tardamos 1 hora. Aunque pensándolo fríamente, desde Íllora hasta Granada hay 30 kms. y el bus tarda casi 1 hora. Si es que somos primos hermanos.

A las 11 h. de la mañana estamos en NABEUL. La ciudad de la cerámica y la artesanía. Hoy viernes es el zoco de la ciudad, aunque yo creo que están cada día. Desde la estación del bus hasta la zona de las tiendas andamos unos 5 minutos por la Avenue Habib Thameur. Pasamos por uno de los monumentos típicos de la zona, una escultura de un naranjo.

Toda la zona de tiendas está en la continuación de esta Avenida, la Avenue Farhat Hached y sus calles adyacentes. Las tiendas resultan ser los propios talleres de alfarería. Es bastante grande y ocupa unos cientos de metros repletos de puestos con cerámica típica de Túnez. Ya habíamos decidido que vamos a hacer todas las compras y regalos aquí. Así que hoy es el día del regateo. Tampoco es tan coñazo. Sabes que ellos empiezan a pedir el cielo por algo, pues tú pides el infierno. Si ves que aun quieren vender es que no has apretado demasiado. Ya sabes para otra tienda que tienes que apretar más aun. Si por el contrario ves que se dan la vuelta es que has apretado demasiado. La verdad es que apretamos bastante e hicimos muchas y baratas compras. Lo único que nos ha faltado es para Jose, el hermano de Bea, una pipa para fumar chicha. Pero no hemos encontrado ninguna que nos haya convencido.

Es toda una experiencia. Hemos comprado fuentes, cuencos, platos, ceniceros y Bea alguna pulsera y anillo. En total habremos comprado unas 15 piezas. Te las envuelven muy bien en papel de periódico y así no hay problemas de golpes ni roturas. Además de toda la cerámica también hemos comprado te y menta para poder disfrutarlo nosotros cuando lleguemos a casa.

José Arroyo, de la Agencia de Viajes de Sant Andreu de la Barca, nos había recomendado comer en el RESTURANTE L’OLIVIER. Curiosamente este restaurante es recomendado en la guía trotamundos que llevamos. Así que cargados de compras y con más calor que un churrero allá que vamos. El restaurante está en la Avenue Hédi Chaker. Cuando entramos por la puerta casi nos abrazamos del gusto de sitio. Es como un oasis en medio del desierto. Apenas hay gente. Hace un fresquito espectacular. El camarero nos coloca en una mesa y nos deja la carta. Todo tiene muy buena pinta. Nosotros pedimos una ensalada L’Olivier (que es como marinera y verde con gambas, pulpo, mejillones, zanahoria, tomate, lechuga, maíz y aceitunas negras), 1 medaillo filet requefort, 1 entrecote grille, 1 soda (refresco) y 2 safia/garci (agua). Todo buenísimo y tan solo por 40,90 dinares. Son las 14:20 y estamos como una chota.

Ahora toca el turno de ir a tomarnos un buen té. Según la guía trotamundos en el CAFÉ ERRACHIDA, en la Avenue Habib Thameur hay excelentes dulces y un ambiente perfecto. Y así es, es un lugar decorado al estilo de la zona y con las mesas bajitas rodeadas de cojines. Nos aposentamos en una esquina bastante grande para nosotros dos solos y nos endiñamos un te a la menta muy rico y unos dulces tunecinos igualmente ricos.

Ya apenas quedan fuerzas para volver al hotel cargados de compras, pero el trayecto en bus es cómodo. Hace calor, pero después del día de compras estamos cansados.

Llegamos a YASMINE HAMMAMET, al hotel,  a eso de las 17 h. y mas rápido que un rayo estamos en nuestras tumbonas de cada día tomando el solecito y remojándonos.

Esta noche hemos pensado cenar pronto para poder ir a la Medina Mediterránea, ese espacio que es más un centro comercial que otra cosa, pero que vamos a explorar a fondo. A las 20 h. estamos duchados y bajando a cenar. Ninguna novedad en el frente durante la cena.

Salimos a dar un paseo mientras llegamos a la Medina Mediterránea. Vamos hasta La Marina y una vez allí entramos en un supermercado a comprar dátiles y dulces típicos de Túnez para llevarnos a casa. El aspecto del súper es como un Lidl o cosa a sí pero fuera se acumula la basura y huele fatal. Nos vamos rápido en busca de nuestro objetivo de la noche y llegamos a la Medina Mediterránea.

Como ya habíamos estado el otro día, en la noche de hoy solamente queremos ir a la calle donde están todas las tiendas de artesanía. Nos detenemos en una que nos llama la atención, es la boutique nº 24, se llama NEGRAT y venden lámparas y objetos de arte entre otras cosas hechas por Bechir Annabi, el amable chico que nos atiende. Bea se compra unos pendientes y un anillo y también compramos unos jabones de jazmín para regalar y unos platitos muy cucos para poner los jabones. Le damos al chico de la tienda el dinero y nos da el cambio. Un chico súper amable. Nos vamos contentos porque el trato ha sido muy bueno. Además los jabones en otras tiendas son algo más baratos pero el trato nos ha convencido. Vamos a otra tienda a comprar unos imanes para el frigorífico para regalar y nos damos cuenta de que nos ha dado mal el cambio. ¡¡¡Con razón ha sido tan amable!!!. Vamos a la tienda y le cambia la cara al chico. Eso sí, nos devuelve bien el cambio. Nos quería estafar el tío. Hay que tener cuidado con los cambios cuando se viaja al extranjero porque en países de este tipo intentaran engañarte. Menos mal que nos dimos cuenta a tiempo y que le pillamos con gente en la tienda.

Otra vez cargados de bolsas, pero así es la vida del turista. Mañana ya nos vamos para casita y somos bastante cumplidos con la familia y amigos. Llegamos al hotel cansadísimos, así que no tardamos mucho en caer rendidos.

Hasta mañana!!

 

Sábado 1 de septiembre de 2007

Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseo Bea, cumpleaños feliz.......¡¡¡FELICIDADES BEA!!! Hoy es el cumple de Bea. Ya tiene 28. ...... y que cumplas muchos mássssss.....

Es nuestro último día en Túnez y tenemos previsto hacer playing, piscining y barbacoing. Antes hacemos la maleta y guardamos los regalos en la bolsa de viaje que compramos en Perú para lo mismo, para guardar los regalos. Esa bolsa es muy frágil con todas las cerámicas pero la llevaremos como equipaje de mano en el avión.

Bajamos a desayunar. Es nuestro último desayuno y en todos estos días no hemos visto ningún cambio. Todos los días lo mismo. Durante el desayuno vemos al encargado del hotel. Se llama Fernando y es español. Le pedimos que nos dejen una habitación de cortesía para poder ducharnos al menos antes de irnos al aeropuerto, pero dice que el hotel está lleno y que nos dejaran utilizar los vestuarios. Menos da una piedra. Cambiamos por última vez 30 € por 51,48 dinares (cambio a 1,716).

Después de desayunar y de acabar de preparar la maleta, la bajamos junto a la bolsa de viaje peruana con los regalos a dejarla en consigna. Recogemos por último día las toallas y nos vamos a la playa. Nos han dicho que ya está mas limpia. Y si no, Bea tiene pensado ir a la ducha y remojarnos allí. Pero lo de la tumbona en la playa es innegociable.

Cogemos unas buenas tumbonas y nos relajamos. Ella al sol y yo a buen cobijo de la sombra que da la sombrilla. No hay mucha gente en la playa. Hoy el agua no esta tan sucia pero deja bastante que desear. Es uno de los fracasos del viaje. La playa.

Después de un rato en la playa y tras no poder disfrutarla decidimos irnos a la piscina, pues allí por lo menos nos podemos bañar. Tenemos que hacer hora hasta las 5 de la tarde que empezamos a prepararnos para cuando vengan a recogernos para irnos al aeropuerto de Monastir.

Relajados y refrescados el tiempo pasa lentamente. Tenemos que pensar en movernos para comer. Hemos decidido que vamos a comer en el SNACK-BAR que hay justo detrás de la piscina. Se está muy a gusto en este sitio. Bajo una carpa, sobre el césped, fresquitos, con el mar a un lado y la piscina a otro. Vamos todo en lujazo. Bea se pide chuletillas de cordero acompañadas de algo de ensalada y patatas fritas, yo me pido una pizza vegetal y para compartir nos pedimos unos calamares. Para beber como no, agua. La verdad es que comemos muy bien.

Poco a poco va llegando la hora de irnos, pero después de comer nos refrescamos por última vez y es que tenemos que dar tiempo a los bañadores a que se sequen para poder guardarlos en la mochila. Antes de ir a los vestuarios intentamos de nuevo lo de la habitación de cortesía y sorprendentemente nos dicen que hay una pero para toda la gente que hoy nos vamos. Una locura. Somos unas 30 personas. Algunas directamente desisten de ir a la habitación y otras se empeñan. En toda la estancia en el hotel hemos estado acompañados por algunas familias que han compartido también el circuito con nosotros. Todas catalanas. Y muchos niños, muy pesados algunos y otros muy buenos. Pues todas estas familias quieren pasar por la habitación. Así que nosotros decidimos ir al vestuario que será más rápido.

Sobre las 17 h. empezamos a ducharnos y en media hora estamos arreglados y con todo hecho, esperando que lleguen a recogernos a las 18:30 h. Acabamos de dejar en consigna las toallas y nos devuelven la fianza que habíamos dejado. ¿Que hacemos? Pues vamos a celebrar a nuestra manera el cumple de Bea. Nos vamos a tomar un te con menta que hacen en el bar moruno del hotel. Nos sentamos tranquilitos en el espacioso y bonito hall del hotel y allí brindamos y nos hacemos algunas fotillos juntos para que quede en el recuerdo nuestro paso por ese hotel el día del cumple de Bea. Los regalos los dejamos para la vuelta a España.

Algo retrasado llega el bus que nos llevará al aeropuerto de Monastir, pero nos aseguran que llegaremos a tiempo. Tenemos que estar el aeropuerto a las 20 h. y tardaremos una hora más o menos. El vuelo sale a las 22 h.

¡¡Adiós hotel, adiós....!!

Ya hay gente en el bus, pero muy poca, y es que ahora hacemos el recorrido inverso al que hicimos cuando llegamos a Yasmine Hammamet y vamos recogiendo a los que dejamos el otro día por los diferentes hoteles hasta salir de Hammamet con dirección a Monastir. El camino ahora lo recorremos de día y observamos lo que ya hemos constatado anteriormente, que esta costa es muy parecida a la costa del levante español.  Vamos por la autopista A-1 hasta SUSA (SOUSSE). Pasamos por esta ciudad que no nos da muy buena impresión por lo que vemos. A unos 10 minutos de pasar por Susa llegamos al AEROPUERTO DE MONASTIR.

Como perros viejos en esto de los aviones decidimos ir rapidito hasta los mostradores de facturación para que nos den los asientos o bien en la primera fila o bien en las salidas de emergencia para ir mas cómodos. Llegamos los primeros al mostrador de facturación del vuelo y ohhhhhhh..... ¡¡el vuelo está retrasado!!.... que novedad......

Poco a poco la gente va llegando y se empieza a liar una buena ya que no dan información de porqué ni a que hora saldrá. Y lo que es peor, como está retrasado hasta las 23:45 h. no podemos facturar aun. El cabreo empieza a ser monumental. Pero aun aumenta más cuando nos dicen que no nos podemos pasar ni un kilo de los 20 de límite por maleta. Casi todo el mundo lleva una maleta y que además en el equipaje de mano no nos podemos pasar de los 10 kilos y las maletas deben cumplir con las medidas reglamentarias. No está mal si no fuera porque el encargado de facturación nos ha obligado a todos a esto porque le hemos cabreado cuando los cabreados somos nosotros.

Se nos presenta un problema y es que llevamos todos los regalos de cerámica en la bolsa de viaje peruana y según el chico no cumple las medidas y no va a caber en la cabina. Eso es mentira, ya hemos viajado con ella y si que cabe. Se muestra inflexible. Ante ello nos vemos obligados a meter en la mochila todos los regalos que podemos y el resto cambiar ropa de la maleta grande por unos pocos regalos con el riesgo de que se rompan pues tratan las maletas demasiado mal y si ven que hay regalos las revientan y las roban. Además de tener que facturar también la bolsa de viaje peruana con la ropa que hemos sacado y las cosas de la mochila pero sin candado ni nada con lo golosa que es en un aeropuerto. Tenemos de límite 40 kilos y llevamos 36 kilos entre la maleta y la bolsa de viaje peruana. En la mano llevamos la mochila con regalos y las cámaras de foto y video y que pesa un quintal.

Después de un rato esperando empiezan a facturar. Son casi las 21 h. Facturamos los primeros y de hecho elegimos los asientos 1A y 1B. El vuelo es el KAJ6494 de Khartago Airlanes, la puerta de embarque es la nº 10 y la hora que nos dan de embarque es a las 23:10 h.

Teníamos pensado llegar sobre las 12 de la noche a casa y de ahí irnos a la Fiesta Mayor de Sant Andreu de la Barca con los amigos. Pero el retraso nos va a obligar a replantearnos nuestra intención.

Pasamos el control de seguridad pues no hay mucho que ver ni lugares donde comer en la terminal. Suponemos que habrá más dentro. Pero suponemos mal, aunque hay algunos restaurantes con comida, es más mala que la carne de “pezcuezo”. Además salen un montón de vuelos de este aeropuerto y está abarrotado de gente con todos los restaurantes llenos y no tienen la previsión de ir reponiendo tanto la comida como la bebida. Antes de comer damos unas pocas vueltas y decidimos comer cuanto antes porque vemos que se puede acabar lo que hay. Comemos un bocata muy malo pero que algo hay que echar al cuerpo. Después nos anuncian que por el retraso tenemos derecho a un bocadillo por lo que igualmente lo cogemos pero ya apenas queda nada.

A Enma no le hemos comprado nada aun por lo que en una tienda del aeropuerto le compramos un muñeco de un dromedario muy bonito de tela. Seguro que le gusta.

Mientras esperamos me pongo a escuchar mis “Pasajes de la Historia”. Gracias Juan Antonio, eres el mejor. Veo que comparto afición con un compañero de viaje y juntos ensalzamos y alabamos al gran Cebri que nos tiene contentos y felices como unas lombrices.

Cada vez quedamos menos personas en el aeropuerto y es que todos los vuelos van saliendo menos el nuestro. Además en la pantalla de información han cambiado la hora de salida a las 0:30. Nos están tomando el pelo pero ¿que podemos hacer? Ese es el riesgo de los vuelos charter.

Como un rayo de luz entre una tormenta vemos aparecer el vuelo en una de las puertas de embarque de la terminal. Por fin anuncian que podemos embarcar. Son casi las 12 de la noche. Menos mal que mañana es domingo y el lunes yo tengo fiesta. Bea si que trabaja el lunes pero ya se habrá recuperado.

Nos montamos en el avión los primeros y nos sentamos en nuestros flamantes primeros asientos del avión. Vamos tan anchos que cuando la gente entra al avión nos da vergüenza mirarlos a la cara, pero amigos.... ¡¡es lo que hay!!.

Sobre las 12:30 de la madrugada dejamos Túnez. Ha sido una bonita experiencia. No nos ha dicho nada nuevo el país, pero suponemos que si vas por tu cuenta lo pasaras mejor que en circuito.

Durante el vuelo no perdemos de vista todo lo que los y las azafatos/as hacen. Es curiosísimo. Nos dan de comer, pero nosotros rechazamos la comida y es que ni un 5 % del avión coge la comida. Es muy tarde y la gente tiene ganas de dormir algo y no de comer.

Llegamos a España, al AEROPUERTO DEL PRAT DE BARCELONA alrededor de las 2:30 de la madrugada. Ahora tenemos que esperar a coger las maletas y rezar para que estén las dos y que no estén rotas. El Señor es piadoso y nos las devuelven después de media hora esperándolas, sanas y salvas. ¡¡Ufffff!!.

Los padres de Bea nos esperan fuera de la terminal y después de la jornada que llevamos no tenemos ganas de Fiesta Mayor. Así que nos vamos para casita a descansar, a OLESA DE MONTSERRAT.  Mañana será otro día.

Ha sido una experiencia bonita, sobre todo porque ves y conoces lugares en los que algo encuentras. Túnez ha sido una de cal y otra de arena. Otro viaje, otra experiencia compartida por Bea y por mí. Felices de haber regresado decimos hasta la próxima, hasta nuestro próximo viaje.

DEULLLL!!!!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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© 2012 Antonio Javier Entrena Tejero
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