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En esta ocasión y con sorpresa pues no sabia donde ibamos, fuimos hasta la capital alemana, hasta Berlín. Una ciudad fascinante que va sorprendiendo a cada paso que das tan llena de historia y cultura como pocas en Europa.
BERLÍN
31 octubre de 2007 al 04 noviembre de 2007
Durante el año 2007 en la empresa donde trabajo han realizado unas campañas para los empleados donde por cumplir unos objetivos determinados regalaban unos cheques regalo del Corte Ingles. Bea y yo ya habíamos hablado de que si conseguía ganar el regalo nos íbamos de viaje pero que esta vez lo organizaría ella y mantendría en secreto el destino hasta el momento de la partida.
Y así ha sido. Bea eficazmente y no sin esfuerzo ha organizado este viaje y me ha ocultado el destino hasta tal punto que dudaba hasta el momento de la llegada al aeropuerto de varias ciudades. Por diversos motivos pensaba que el destino sería Edimburgo, Berlín o Florencia. Pero no se porque, el destino se empeñaba que fuera Berlín. Varias revistas de viajes del mes de octubre hacían especiales de la capital alemana, Carlos Herrera hizo su programa desde Berlín y parecía que era la favorita. Bea lo organizó y mantuvo bien en secreto pero con la inestimable ayuda de “toquisqui” ya que lo sabían todos menos yo y nadie me dijo nada, ni siquiera una pista. Yo igualmente como tengo grabados los programas de “Planeta finito” de La Sexta me vi los de los tres destinos que creía, siendo Berlín una pasada y creando en mi una gran expectativa. Enhorabuena Bea porque no solo has acertado sino que además lo has organizado muy bien.
Los días señalados eran del 31 de octubre hasta el 4 de noviembre ya que después de mucho tiempo por fin podía cogerme un puente y disfrutar de un viajecillo.
Este es el relato del magnifico viaje con destino Berlín.
Miércoles 31 de octubre de 2007
Ambos trabajamos este día. Yo acababa a las 15 h. como siempre y Bea a las 17 h. El vuelo salía a las 19:45 h. y debíamos estar dos horas antes en el aeropuerto. El primer problema surge con la logística de como irnos hasta el aeropuerto. Valoramos distintas posibilidades para no dejar los dos coches en Sant Andreu de la Barca pero al final no quedó mas remedio. Primero decidimos que yo me iba de la oficina sobre las 14 h., acababa de prepararlo todo, comer y a las 15:30 h. pasaba el padre de Bea para recogerme por casa en Olesa de Montserrat hasta Sant Andreu y a las 17 h. estar en Martorell recogiendo a Bea en su trabajo para irnos directamente al aeropuerto ya que a las 17:45 h. debíamos de estar allí. Pero ese día fue de perros en la oficina y acabé pasadas las 15:30 y aun debía comer, acabar de cerrar la maleta con cosas de última hora, recoger la casa, recoger la ropa que había en el tendedero, recoger el fregadero del día anterior y preparar dos bocadillos para cuando llegáramos al destino porque serían las 23 h. Así pues ya no había mas remedio, debíamos dejar los dos coches en Sant Andreu de la Barca.
Comí como los pavos, mientras hacia los bocadillos, hice todo lo que había que hacer y sobre las 16:30 h. salí hacia Sant Andreu de la Barca desde casa cargado cual emigrante se va a buscar fortuna a otro país. Llegue a casa de Bea y allí mismo estaban esperando sus padres que se subieron en el coche y fuimos al cole de Bea a Martorell. Ella ya estaba esperando y más rápido que decirlo se montó en el coche y partimos hacia el aeropuerto.
Dos días antes había estado en la agencia del Corte Ingles de Martorell, que es donde compramos el viaje, a por toda la documentación no sin problemas porque la tarjeta regalo no funcionaba y tuve que ir al Corte Ingles de Cornella a que me dieran otra y volver a Martorell. Me entregaron la documentación avisados de que no debía saber donde íbamos y así fue. Viajábamos con Politours y los horarios de los aviones eran perfectos pues aprovechábamos al máximo el puente. Desde el miércoles 31 con la salida del vuelo desde Barcelona a las 19:45 h. hasta la tarde del domingo 4 de noviembre a las 16:30 que teníamos el vuelo de vuelta. Todo nos ha costado 983,20 €.
A las 17:45 h. llegamos puntuales al AEROPUERTO DEL PRAT DE BARCELONA y tras despedirnos de los padres de Bea nos fuimos directos a la oficina de Politours a recoger los folletos que nos sirven para viajar. A partir de ahí Bea jugo conmigo para que no supiera donde iba hasta el final. Pasamos por todos los puestos de facturación de la terminal B y no paraba en ninguno. Ella seguía andando. De pronto llegamos al final y dice: “vaya, nos lo habremos pasado”. Joder que nervios...... Volvemos sobre nuestros pasos y vamos pasando destinos hasta que en una ventanilla de Spanair se para y el destino es....... ¡¡¡Copenhague!!! ¿¿¿Copenhague??? ¡¡me queo frito!!. No es que no me guste pero ¿que hay allí para estar 4 días?. Creo que es verdad porque nos quedamos en la cola unos minutos......pero su sonrisa de pícara la delata y me dice que no, que no es a Copenhague... ¡¡Ufff menos mal!! Pero.... ¿donde será?. Seguimos viendo posibles destinos en las pantallitas de facturación hasta que de golpe..... se para...... en....... ¡¡¡Air Berlin!!! con destino...............BERLÍNNNN!!!! Yujuuuuuu....... ¡¡Joer que ganas!!, que ilusión......¡¡¡Biennnnn!!! ¡¡¡Nos vamos a Berlín!!!.
Nos atiende una amable señorita para facturar. Llevamos una maleta hasta los topes y dos mochilas medio llenas. Facturamos solamente la maleta que pesa nada más y nada menos que 23 kilos. Vamos, una pasada. Nos dan los billetes en el vuelo AB8793 de Air Berlin y la hora de embarque será a las 19:15 en la puerta 34. Llegaremos sobre las 22:15 h.
Como tenemos tiempo decidimos pasar el control rápido y dar una vuelta por las tiendas ya que Bea tiene claro que quiere comprarse la colonia de DKNY, la que tiene forma de manzana que tanto le gustó en Nueva York. Como estamos bastante estresados porque solo hemos hecho que correr todo el día, nos sentamos al lado de la puerta de embarque y Bea aprovecha para sacar toda la documentación y empezar a explicarme donde esta el hotel, que podemos ver y hacer y un poco lo mas importante de Berlín. Joer que ilusión. Otro viaje con Bea!!!! Nos encanta viajar.
Puntuales como alemanes que son empieza el embarque a la hora prevista aunque entre que entramos en el avión, nos situamos y despegamos nos queda un largo paseo por las pistas del Prat. El avión es un Airbus y es nuevo. Para ser una compañía de bajo coste el avión y el servicio son excelentes. Además es muy amplio. Ni siquiera me dan las piernas con el asiento de delante. Despegamos algo pasadas las 20 h., ya es de noche y no se ve nada pero ver aunque sea las luces de Barcelona desde el aire impresiona. El avión va hasta los topes.
Como he comentado la compañía es buena por lo que vemos y en el avión hay pantallitas que nos sitúan siempre donde estamos, a que altura vamos, a que velocidad y cuando queda para el destino. Aprovechamos para ver las revistas y guías de Berlín que llevamos para ponernos un poco al día de donde vamos. Nos dan de comer un pequeño bocadillo y un refresco, aunque yo pido agua y ¡¡plafff!! es con gas. Debemos acostumbrarnos a que cuando pidamos agua hacerlo sin gas. El bocata es pequeño y regular pero mejor es eso que nada, yo me lo pido de jamón de york y Bea de queso. El vuelo tiene una duración de 2:30 h. y sobrevolamos Marsella, Mónaco, Turín, Basilea, Ginebra, Frankfurt y ya parece que estamos empezando a bajar para Berlín. Durante todo el tiempo ha estado despejado pero al llegar a las cercanías de Berlín hay una fina capa de nubes que traspasamos sin más y ya se ve la ciudad. Ya es verdad, ya estamos allí. Empezamos las maniobras de aterrizaje en el AEROPUERTO DE BERLÍN–TEGEL y vemos la ciudad por las ventanillas. Vemos la torre de televisión, la columna de la Victoria y una enorme ciudad a nuestros pies. El aterrizaje fue sin problemas y rápidamente llegamos a la terminal. Llegamos a las 22:30 aproximadamente y lo más curioso es que al bajarnos hay un bus para llevarnos hasta la terminal que está situada a 30 metros. ¡¡Estos alemanes!!. Hace un poco de frío y sabemos que es el tiempo que nos espera. Esperamos las maletas que no tardan mucho en salir y buscamos un taxi en la puerta de la terminal para ir hasta el hotel. Bea había mirado para ir al hotel varias posibilidades y al hotel se tardaba relativamente poco porque el aeropuerto de Tegel esta muy cerca de Berlín y el taxi nos va a costar de 12 a 15 €. Los taxis en Berlín son color crema y cogemos uno en la puerta del aeropuerto que conduce una mujer. No habla español, apenas ingles y nosotros ni papa de alemán, pero señalar con un dedo un papel con la dirección del hotel es un lenguaje internacional.
No salimos del aeropuerto y ya estamos en Berlín. ¡¡Por finnnn!! ¡¡¡Si, si, si... estamos en Berlín!!! Es de noche y apenas vemos nada pero nos llama la atención la cantidad de árboles y de hojas por el suelo. Tiene que ser precioso de día. Cruzamos un río, vemos un gran palacio y en dos minutos llegamos al hotel. El precio del taxi 12,50 € pero le damos 13 €.
El hotel es el HOTEL ARTIM CHARLOTTENBURG de 3 * en Kaiser-Friedrichstrasse, nº 53, en el barrio de Charlottenburg y justo al lado de la estación del S-Bahn de Charlottenburg.
El hotel es eso, un 3 estrellas de Alemania. Pequeño, cómodo, limpio, recién reformado (por aquello del mundial de fútbol del 2006). Huele a nuevo. La habitación que nos dan es la 210 subimos en ascensor y entramos a la minihabitación. Es superpequeña. Pero ya nos vale. Tiene dos camas y lo que más nos llama la atención es que no tiene colcha, ni edredón, tiene dos nórdicos muy recogiditos y sin sabanas los nórdicos. Claro, no estamos acostumbrados, somos más de mantas y eso de los nórdicos no lo dominamos bien. No es que no tengan sabanas es que son asínnnn. La habitación da a la calle del hotel y esta limpia y con eso ya nos basta. No tenemos pensado jugar al fútbol en la habitación. El cuarto de baño también es pequeño pero no esta nada mal.
Así que tras colocar la ropa en el armario ya estamos de puente y situados. Son las 23:15 h. y nos disponemos a comernos los bocatas que llevábamos desde España. Comemos y hacemos un poco de planning para el día siguiente. Me habían dicho que había unos guías turísticos gratis que hacían un tour por lo imprescindible de Berlín. Son www.newberlintours.com. Bea no esta muy convencida pero es una opción para empezar a conocer la ciudad y su historia y además es gratis.
Pero bueno es momento de descansar. Mañana nos espera un día muy largo y cansado y debemos descansar todo lo que podamos. Tenemos pensado levantarnos a eso de las 8:30 pues tenemos que ducharnos, desayunar y salir andando hacia nuestro primer destino, Zoologischer Garten que es donde nos recogen a las 10:30 h. los de New Berlin Tours para llevarnos a la Puerta de Brandenburgo para desde allí empezar el tour gratuito.
¡¡ Buenas berlinesas noches!!
Jueves 01 de noviembre de 2007
Tras la pertinente ducha, nos disponemos a bajar a desayunar ya que hay que coger fuerzas. Como siempre valoramos mucho en los hoteles que visitamos el desayuno. ¿Que nos esperaría en Alemania?. El comedor para el desayuno se encuentra en una planta sótano por debajo de la planta baja y es estrechito pero largo. A primera vista no vemos dulces por lo que pensamos que el desayuno va a ser muy bueno. Y así es. Un muy buen desayuno es lo que nos esperaba cada día si teníamos la oportunidad de comer lo que esa mañana. Había comida fresca (tomate, pepino, ...), quesos, embutidos, salchichas, pequeñas hamburguesas muy ricas, bacon, huevos revueltos y cocidos, diferentes clases de pan con su tostadora por si alguien lo quiere calentar, zumos, leche, cereales, mermeladas, yogures de diferentes sabores, café...... La verdad un muy buen surtido de desayuno que nos dara fuerzas hasta mediodía.
Casi lo probamos todo para poder así los días siguientes elegir lo que mas nos gustara sin dar rodeos.
En el hotel casi todos los turistas eran de Italia o Alemanes. Tan solo había un matrimonio mayor de España junto a nosotros y que vimos en el mismo avión.
Después de ponernos a gusto con el desayuno subimos a la habitación a acabar de preparar la mochila y de abrigarnos convenientemente porque hace frío. Unos 7 grados aproximadamente.
Tenemos algo más de media hora para llegar hasta Zoologischer Garten para que nos llevaran hasta la Puerta de Brandenburgo y empezar el tour gratuito. Pero al salir del hotel Bea me planteo que no le gustaría hacer el tour sino descubrir la ciudad por ella misma. A mi sí que me hacia gracia. Entonces decidimos echarlo a suertes y gano yo. Así que nos vamos de tourrrrr.
El hotel esta casi en la esquina de Kaiser Friedrichstrasse con Kantstrasse y al final de esta calle está Zoologischer Garten. Así que no tememos perdernos y la llegada será rápida.
La mañana es fría y está nublado aunque no se ve con ganas de llover. Además en la tele han puesto nubes y sol para hoy. Con nuestros abrigos emprendemos la marcha. Ya estamos por fin pisando las calles de Berlín. Cogemos Kantstrasse. Ahora, después de toda la preparación de Bea le tocaba a la ciudad darnos la bienvenida y cautivarnos. La primera impresión es de una ciudad ordenada, limpia, espaciosa, verde y tranquila. Para ser las 9:45 h. de la mañana, ser laborable y pasear por una calle eminentemente comercial no hay mucho ajetreo. Parece que vamos solos. Lo que mas nos llama la atención es la gran cantidad de gente que se mueve en bicicleta. No solo tienen un carril en el asfalto en muchas calles sino que además en la acera es mayor el espacio al carril bici que a los peatones.
En el mapa que cogimos en la recepción del hotel no parecía que estaba lejos el destino pero en la práctica tardamos algo más de 20 minutos. Entre la distancia, que era larga, y nuestras continuas paradas para ver y observar cuanto se presentaba ante nuestros ojos la ida se hace larga.
Parece que estamos paseando por una ciudad española un domingo por la mañana. Apenas hay gente. Nosotros vamos mirándolo todo y lo que mas nos llama la atención es la cantidad de establecimientos de comida de turcos o árabes, esta de los kebah. Se nota que la comunidad turca de Berlín es muy importante.
Por el camino pasamos por Savigny Platz. Una hermosa plaza con los árboles de un naranja precioso y el verde césped plagado de las hojas caídas de estos árboles. Como en Nueva York los nombres de las calles están en unas placas en las farolas de las esquinas de las calles y no como en España en la pared. En dicha placita vemos que hay una parada de tren y observamos también gran cantidad de restaurantes y sitios para comer que sin duda conoceremos otro día.
El tema de los medios de transporte es el siguiente. Hay metro, señalizado con la letra U, tren de cercanías con la letra S, autobuses urbanos y tranvías, estos últimos solamente en la parte oriental. Así en cada parada de tren pone U-Bahn si es de metro y S-Bahn si es de tren de cercanías. Cada uno de estos medios tiene su propia red de paradas y líneas, de la S-Bahn hay 17 líneas y de la U-Bahn 12 líneas. De los buses las líneas 100 y 200 son las mejores porque te pasean por todo el centro y pasas cerca de todos los edificios y lugares más importantes de la ciudad. Hay tres zonas: La zona A es la zona centro, la zona B es la que circula hasta los límites de la capital y la zona C que traspasa los límites de Berlín hasta unos diez, quince e incluso treinta kilómetros donde podremos ver bosques y lagos entre las casas.
Otra de las cosas más características de los trenes de la S-Bahn es que circulan en la mayoría del recorrido por encima de la calle por viaductos lo que facilita la visión de la ciudad cuando te desplazas de un lugar a otro. Dada la duplicidad de trenes (U y S) no hay que esperar mucho tiempo entre un tren y otro y si quieres cambiar de la U a la S o viceversa es bastante fácil y rápido. Además acorde con la mentalidad de los alemanes no hay tornos ni barreras que impidan entrar a los andenes sin ticket. Si en España en los metros no hubiera barreras ¿quien pagaría el billete?. Los precios son caros, un viaje 2,10 €, pero lo mejor es la tarjeta Tageskarte que por 6,10 € por persona puedes montarte las veces que quieras en trasporte publico durante un día para moverte por las zonas AB y por 6,30 € también por la zona C. Existe una Berlin WellcomeCard (22 €) pero solo merece la pena si vas a visitar varios museos porque tiene descuentos. Una cosa importante a comentar, no hay tornos o barreras de entrada a los andenes pero lo primero que debes hacer es picar el ticket antes del primer viaje (ya no se debe de picar mas veces durante el día) porque como te pillen si no lo has picado aunque lo tengas la multa puede ser de hasta 600 €.
Comentado lo del trasporte público seguimos por donde íbamos en Savigny Platz. Seguimos nuestra marcha por Kantstrasse y pasamos por un teatro donde en cartelera hay un musical de vampiros y donde comprobamos un error en la numeración romana de su fachada.
Ya estamos llegando a nuestro destino y de golpe nos encontramos con la KAISER-WILHELM-GEDÄCHTNISKIRCHE, la famosa iglesia que las bombas aliadas destruyeran en 1.943 y que dejaron tal como quedó y construyeron al lado otra Iglesia a la que los berlineses llaman el pintalabios y la polvera por la forma de esta nueva Iglesia. Joer que ilusión, hemos visto algo importante de Berlín y es sobrecogedor por como está tras los bombardeos de la II Guerra Mundial. Lo que aquello tuvo que ser.
En la puerta del Dunkin Donuts que hay justo en la plaza de la estación de Zoologischer Garten estaba una chica de New Berlin Tours con su gorro color rojo que los caracteriza para llevarnos hasta la Puerta de Brandenburgo. Estuvimos esperando justo el tiempo que nos dimos cuenta que la gente en Berlín vive muy a lo neoyorkino. Beben y comen por la calle y hay multitud de cafeterías que sirven el café para llevar.
En el grupo que allí nos recogen somos unas 15 personas de las que 10 por lo menos somos españoles. Pensamos que nos llevarían hasta la Puerta de Brandenburgo en algún autobús o algo así pero nada mas lejos de la realidad, la chica nos conduce hasta el metro, nos indica como comprar los tickets y hace de guía para ir todos juntos en metro hasta el destino. Vamos, para eso no hace falta que vaya nadie porque creo que la gente tonta no es. Compramos nuestra primera Tageskarte cada uno por 6,10 €, la picamos y pasamos al anden. Vamos a coger la línea S-9 dirección al aeropuerto de Schönefeld hasta la parada Friedrichstrasse y ahí trasbordo a la línea S-2 dirección Blankenfelde hasta la parada de Unter den Linden. En total 5 paradas. En la parada de Friedrichstrasse se agregan al grupo otras 20 personas que habían quedado en otro lugar de la ciudad con otro guía para que los llevara hasta la Puerta de Brandenburgo.
El metro esta limpio pero parece viejo. Además huele como en Nueva York, a comida por todo el metro. Son bastante parecidas en los hábitos las dos ciudades.
Ya estamos en la parte oriental y por fin ya salimos del metro en el comienzo de la Avenida Unter den Linden y lo primero que se ve es la imponente PUERTA DE BRANDENBURGO y al lado izquierdo justo al salir del metro, el Hotel Adlon. El más maravilloso hotel de Berlín por donde han pasado grandes estrellas y personajes. Salimos embobados porque la Puerta de Brandenburgo ocupa toda nuestra visión y la verdad es que solo estar allí y pensar todo lo que ha visto y vivido es realmente especial. Pensábamos que estaba mas separada de los edificios pero los edificios están pegados a la Puerta y no queda mucho espacio. Para pasar al lado Occidental solamente hay que atravesarla, todo un lujazo.
Empezamos nuestro maratón de fotos y el día acompaña porque hay luz, no mucha pero algo y no molesta el sol.
En la puerta del Starbucks Coffe que hay enfrente del Hotel Adlon esta el punto de partida del tour gratuito. A Bea no le convence mucho y siente que estamos perdiendo el tiempo, porque ese tiempo lo podemos dedicar a descubrir la ciudad por nuestra cuenta. No le faltaba razón así que le planteo la posibilidad de marcharnos en ese momento por nuestra cuenta. Pero ella no quiere y aguantamos allí.
Sobre las 11:15 h. los que hacemos el tour en español nos separamos del resto de idiomas y nos quedamos con Jorge, un amable chico bilbaino que empieza a explicarnos que eso de los tours gratuitos es una apuesta de la empresa que lo que quiere es que después del tour la gente valore económicamente la visita. Así que aunque gratis, nada más por fatiga algo había que dejarle al chico. Nos empezó a contar la historia de la ciudad de Berlín. En su grupo éramos más de 60 personas lo que provoca que llame a otra chica española para que partamos el grupo en 2 y así ir más cómodos. Nosotros nos quedamos con Jorge y emprendemos nuestra marcha. Primero nos explica cosas de la Puerta de Brandenburgo. Mientras nosotros seguimos discutiendo la posibilidad de irnos por nuestra cuenta. Atravesamos la Puerta y ante nuestros ojos y a la izquierda se presenta imponente el REICHSTAG, sede del Bundestag alemán (Parlamento). Es enorme y bonito y se nota su reciente reforma para albergar el Parlamento alemán desde 1999. La cúpula que diseñó Norman Foster se ve solamente un poquito pero seguramente desde otra posición la podremos observar mejor. Mientras contemplamos y fotografiamos el Reichstag, nuestro guía Jorge, nos cuenta la historia del edificio y los avatares que ha sufrido. Parece mentira que aun siga en pie. Nos comenta que hace algunos siglos lo construyeron a las afueras de la ciudad porque no lo consideraban importante y que funcionó hasta el III Reich de Hitler donde este le quitó su utilidad al ser él quien mandaba sin más ayuda que el mismo. ¡¡Que tio más malo!! Un incidente en el Reichstag le sirvió a Hitler para cargar contra sus enemigos y empezar a establecer el miedo y el odio como sus ejes políticos principales.
Nosotros mientras tanto seguimos erre que erre en nuestra discusión de irnos por nuestra cuenta o no. Ella ya por cabezonería no cede y yo me siento incomodo. Pensándolo fríamente es lógico que no quiera ir con ningún tour ya que ella ha preparado el viaje con ilusión y llego yo y le cambio los planes. Eso no puede ser, por eso mi insistencia para dejar el grupo e irnos a conocer Berlín por nuestra cuenta. Ahora nos vamos en dirección opuesta al Reichstag por la Ebertstrasse hacia el MONUMENTO AL HOLOCAUSTO, que Jorge llama a los judíos asesinados. Fue allí donde tras aceptar mis ruegos, Bea decide que nos separamos del grupo. Creo que no lo ha decidido antes por la vergüenza de decirle al guía que nos vamos, pero de vergüenza nada porque no hacemos nada malo. Me acero a Jorge y le comento que nos separamos del grupo para descubrir por nuestra cuenta la ciudad y que no es por ningún motivo contra él sino porque es lo que nos apetece. A partir de ahí a Bea le cambia la cara y por fin sonrie. Ufff que alivio!!!.
El Monumento a los Judíos Asesinados es ciertamente fiel reflejo de la tristeza que representa. Según oímos antes de la separación de Jorge hay unas 2 mil y pico piedras en forma de tumbas de diferentes tamaños todas alineadas quedando calles cuadriculadas entre ellas. Perderse por entre estas “tumbas” da una sensación de aprisionamiento y de estrechez que hacen que quieras salir de allí rápido. En total son 2.711 bloques rectangulares de hormigón de diferente altura sobre un terreno ondulado y que evoca un enorme cementerio.
Nos paramos un momento allí para organizarnos. Nuestra guía de cabecera, la que utilizamos era la GUÍA DE BERLÍN DE LONELY PLANET. Es perfecta y nos bastará para conocer la ciudad. Pretendemos hacer las rutas que vienen en la guía y empezamos por la primera, la más importante que es la guía del centro histórico de Berlín, llamada Berlín Imprescindible, de una longitud de 12 km. Y una duración de 5-6 horas sin museos. Son las 12:15 de la mañana y ya vamos tarde. Nos espera Berlín y una buena caminata.
Lo primero que hacemos es volver sobre nuestros pasos por la Ebertstrasse para dirigirnos al BUNDESTAG que es lo mismo que el Reichstag e intentar subir a la cúpula de Norman Foster por si no hay mucha cola. Llegamos rápido bordeando el gran Parque de Tiergarten que esta precioso con sus colores otoñales y es que Berlín en Otoño esta muy bonita. Por el camino observamos y seguimos las dos líneas de adoquines que hay por toda la ciudad y que marcan por donde iba el muro de Berlín. Muy buena idea para saber que parte era occidental y cual oriental. Una vez al lado del Reichstag vamos hasta la entrada principal. Hay una gran cola pero no parece que sea excesiva. Ya llevamos tiempo perdido así que decidimos no perder más tiempo allí y aprovechar el día ya que a las 16:30 ya es más de noche que un cerrojo. Inmortalizamos el edificio y yo como politólogo aguanto la envidia de los que allí trabajan y discuten.
Nos sentamos un momento en el césped a contemplar el paisaje y de nuevo emprendemos nuestra marcha en este caso para cruzar el Río Spree y llegar de nuevo a Unter del Linden pero por detrás del Bundestag. Por el camino tenemos nuestra primera visión de la Torre de Televisión que desde allí está a unos 3 kms.
El paseo hasta llegar de nuevo a Unter den Linden, ya en territorio oriental, es muy bonito. Grandes espacios verdes, el río, la gran estación de Hauptbahnhof y grandes cochazos saliendo de las oficinas del bundestag. Enfrente de este edificio hay otro con una escultura de Chillida y es que Berlín esta llena de esculturas y parques. En cada calle un parque y en cada parque una escultura. Tendríamos que aprender en España.
Al llegar al río y detrás del Reichstag la imagen moderna de la ciudad es alucinante. Gran cantidad de edificios modernos construidos tras la reunificación para albergar las oficinas gubernamentales inundan el paisaje.
Ya en la Avenida UNTER DEN LINDEN (Paseo de los Tilos) vemos el magnifico, cuadrado y frío edificio de la embajada rusa. Buscamos el Café Einstein que dice la guía está enfrente de dicha embajada pero al final pasamos por la puerta y decidimos dejar el café para mas tarde en el Café de la Opera que según la misma guía está mas adelante.
La Avenida es enorme con gran cantidad de edificios y un paseo central agradable. Cuando llegamos a la altura de Friedrichstrasse giramos a la derecha para bajarla ya que el Café de la opera aun está lejos. Entramos en una de las calles más comerciales de la ciudad. Pronto llegamos a la altura de las GALERÍAS LAFAYETTE que como en Paris son espectaculares al igual que los precios de sus artículos. Berlín es una ciudad muy cara en ropa y no nos extraña que cuando los alemanes vienen a España arrasen con la ropa. Por cierto muchos Zaras en la ciudad y algún Mango.
Justo por debajo de las Galerias Lafayette está el QUARTIER 206 y debajo el QUARTIER 205, que son otros enormes Centros Comerciales. Enfrente del Quartier 205 y enfrente de la parada de la U-6 de Französischestrasse hay otro CAFÉ EINSTEIN donde entramos para tomarnos algo calentito y picar algo dulce. El sitio es bastante cómodo. Yo me pido un chocolate calentito y Bea un capuccino. Para comer un croissant. Todo por 6 €.
Tras relajarnos convenientemente y reponer algo de energías seguimos nuestra marcha por Französischestrasse buscando la GENDARMENMARKT. Una preciosidad de plaza sobre todo en la parte que da a la Französischestrasse. Una imagen típicamente otoñal con los árboles de hojas naranjas, el suelo repleto de hojas, niños jugando con estas.... vamos toda una maravilla para alguien como yo que odia el verano y ama el otoño e invierno.
En la parte amplia de la Plaza se encentran la FRANZÖSISCHER DOM (la Catedral francesa y la DEUTSCHER DOM (la alemana), una a cada lado y en medio un extraordinario edificio, el KONZERTHAUS, donde hay enormes conciertos de la orquesta de Berlín. Es uno de los mas importantes de Berlín.
Cruzamos Französischestrasse hasta coger Markgrafenstrasse y giramos a la derecha para encontarnos con BEBELPLATZ donde por el camino que hemos recorrido nos sorprenden las instalaciones que hay por la calle. Son tuberías que no sabemos que llevan y que en vez de por debajo van por encima de la calle. Aun no sabemos que son y porque están por la superficie.
Llegamos a BebelPlatz y la acribillamos a fotos. En ella están la Altek Königliche Bibliothek (la biblioteca), la Sankt-Hedwigs-Kathedrale (la Catedral de San Hedwig) y el Staatsoper Unter Den Linden (la Opera). Cruzando la Unter del Linden está la UNIVERSIDAD DE HUMBOLDT. En ella estudiaron gente como Einstein entre otros. En esa plaza los nazis quemaron gran cantidad de libros que no les eran de su agrado. En ella había gran cantidad de gente y como no, de españoles.
Desde la plaza se ve hacia el oeste la Puerta de Brandenburgo. Y hacia el este la Torre de la Televisión y la Isla de los Museos.
Y por fin hemos encontrado la Opera y su Café. Es precioso y la imagen de la placita que allí hay nos cautiva. En ella hay una gran cantidad de hojas que Bea aprovecha para jugar y hacerse una foto lanzándolas al aire.
Al pasar a la ISLA DE LOS MUSEOS lo primero que nos llama la atención es la enorme BERLINER DOM, es decir, la Catedral de Berlín. En una bonita imagen aparece en primer termino la Catedral, en segundo y en pequeñito la Iglesia mas antigua de Berlín y justo detrás de esta la Torre de Televisión.
Ya estamos dentro de la Isla de los Museos, en Lust Garten, pero no visitamos ninguno porque como siempre preferimos ver la ciudad y dejar los museos para otras visitas o si llueve o si nos queda tiempo. La catedral es enorme y nos encontramos que en la plaza de la Catedral hay una exposición de esculturas de Botero. Un lugar muy cultural, con el Museo de Arte Contemporáneo a un lado de la Catedral y al otro lado de la acera las obras del Palacio de la Republica que en unos años estará acabado.
Salimos de la Isla pero antes se nos regala una imagen muy romántica del río y la Catedral.
A esta hora ya tenemos hambre y pensamos en subir a la Torre de Televisión a comer en su restaurante giratorio pero al final no hace falta. Justo al cruzar el puente del que sales de la Isla para entrar en la Marx-Engels Platz por la Karl-Liebknechtstrasse vemos un gran complejo, el DOM AQUAREÉ donde hay tiendas, restaurantes, cafeterias y un hotel. En ella vemos la Ampelmann Galerie Shop (una tienda de Ampelmann), una de las insignias de la ciudad y que es uno de nuestros objetivos en Berlín. Los Amplemann son los muñequitos que hay en los semáforos y que eran los que había en Berlín Oriental. Los creó una psicóloga para educar a los niños en cuestiones viales y les tomaron tanto cariño los berlineses que de la antigua RDA es de lo poco que ha quedado.
Justo detrás de esta tienda y en el mismo Dom Aquareé hay unas galerías comerciales que es donde comemos en una pizzería italiana y es que ya son las 3 de la tarde. Como siempre la primera comida cuando vamos al extranjero es italiana y cada uno nos comimos una pizza que la verdad no estaba muy buena que digamos. Por primera vez pruebo la cerveza alemana en ½ litro. Fue lo mejor de la comida. Todo nos salio por unos 27 €. La mía según la carta llevaba algo de rúcula, pero joer, cuando la trajeron aquello solo era rúcula. Estaba algo mala de sabor la verdad. Por eso mismo nos dijimos que ni un italiano mas, solamente alemanes que pa eso estábamos en Alemania.
Sobre las 16:20 salimos del restaurante y nos dirigíamos hacia Nikolaiviertel (Barrio de Nicolás). Cruzamos la Karl-Liebknechtstrasse, que es la continuación de la Unter den Linden ya pasada la Isla de los Museos, y nos adentramos en el MARX-ENGELS FORUM. Enorme plaza que más que una plaza es un parque y que rinde homenaje a Karl Marx y su amiguete Engels.
En sus banquitos nos hacemos algunas fotos y tras la visita a la escultura de estos dos personajes que dan nombre a la plaza nos vamos en dirección al barrio de Nicolás, NIKOLAIVIERTEL.
Cruzamos justo por la acera del Ayuntamiento de Berlín (Rotes Rathaus) por la Rathausestrasse y adentrándonos en dicho barrio de Nicolás. Un bonito barrio medieval con casitas pequeñas y calles adoquinadas y estrechas con un especial encanto. En el hay una Iglesia y diversos comercios.
Salimos de estas callecitas justo por un lateral del Ayuntamiento de Berlín. Este edificio es de ladrillo rojo y es muy grande. En lo alto ondea la bandera de la ciudad con el oso como emblema. La Torre de la Televisión parece que sale del techo del Ayuntamiento.
Por fin llegamos a los pies de la FERNSEHTURM, la famosa Torre de Televisión. Es altísima, mas de 300 metros pero ya es de noche, apenas se ve y no subimos. Desde abajo se da uno cuenta de lo espectaculares que deben ser las vistas desde allá arriba. Justo a los pies de la Torre está la Iglesia mas antigua de Berlín, la MARIENKIRCHE.
Detrás de la Torre se encuentra otra de las plazas más míticas de la ciudad, la ALEXANDERPLATZ. Una plaza eminentemente con carácter de país comunista. Es cuadrada, simple, fría, con edificios cuadriculados y con el tranvía circulando por el medio de la plaza. De no ser por el gran centro comercial, las Galerías Kaufhof, que allí hay y por las lucecitas de los negocios de los locales, esperas que en cualquier momento venga la Stasi a pedirte la documentación.
En esta plaza se encuentra un famoso reloj mundial que marca las diferentes horas de todo el mundo con una maqueta del sistema solar justo encima.
En el centro comercial de la plaza vemos un escaparate con unos playmobil tamaño de humano y la verdad es que es muy bonito y nos recuerda cuando jugabamos con ellos hace ya algunos años.
Desde la Alexander Platz y siguiendo las indicaciones de la ruta de la guía de Lonely Planet , caminamos por Münzstrasse hasta la judería de Berlín, el SCHEUNENVIERTEL. Gran cantidad de tiendas inundan las aceras de esta calle. Nos llamó la atención la de “THE PAUL FRANK STORE” (Münzstrasse, 14) con su mono como emblema y es que en Nueva York en Mulberry Street, 195 está la delegación de esa ciudad. Bea compro en NY una camiseta por muy buen precio pero se ve que se ha hecho famosa la marca y los precios eran desorbitados. Una autentica pasada. Giramos a la izquierda por Neue Schönhauserstrasse donde seguimos viendo tiendas de moda y aprovechamos la noche para hacer algunas fotos artisticas con el modo nocturno y la camara apoyada en lo alto de un coche y nos salió algo interesante.. Volvemos a girar a la izquierda por Rosenthalerstrasse y nos detenemos y entramos en una calle oscura, con un restaurante en la esquina bastante tetrico. En ese lugar se encuentra un patio donde lo alternativo y contracultural es evidente. Parece un edificio okupado, lleno de pintadas anarquistas y de lugares un poco tétricos. En este patio se encuentra el Museo del Schindler berlinés, el Museum Blindenwerkstatt Otto Weidt, un buen samaritano que hizo lo que Schindler pero en Berlín y sin película.
Salimos de nuevo a la calle y un poco mas abajo está el HACKESCHE HÖFE un edificio restaurado con 8 patios entrelazados llenos de tiendas, restaurantes y cafes. Buscábamos la AMPELMANN GALERIE SHOP y allí estaba. Dentro de uno de los 8 patios (los Hof) que conforman esta galería. Entramos en la tienda y hacemos algunas compras para la sobrinilla Enma y los hermanos. Un peluche y unas camisetas con la intención de volver otro día para comprarnos algo para nosotros por si no encontramos nada en otro sitio.
Desde este lugar y bajando por Rosenthalerstrasse vamos hasta la parada Hackescher Markt de la línea S-9. Pasamos al lado de un mercado donde había desde comida fresca hasta ropa de la que venden los hippies pero que ya estaban recogiendo. La estación de Hackescher Markt es por fuera muy bonita con los bajos ocupados por restaurantes y coctelerías con su happy hour y todo. Aquello parecía Pedro Antonio de Alarcón en sus mejores tiempos.
Cogemos la línea S-9 dirección Spandau ya que Bea quiere llegar de nuevo hasta la Puerta de Brandenburgo para ir desde allí andando hasta el hotel (ojo al dato) cruzando el Parque de Tiergarten. Creo que no lo ha pensado muy bien porque son las 6 de la tarde y el recorrido que ella pretende es de unos 6 o 7 kilómetros. Después de la jartá andar que llevamos otra paliza así acabará conmigo para el resto del puente. Pero todo sea por el amor y la concordia. Hacemos trasbordo en la parada de Friedrichstrasse a la línea S-1 dirección Wannsee hasta la de Unter den Linden.
De nuevo nos encontramos ante la PUERTA DE BRANDENBURGO, esta vez de noche e iluminada. La verdad es que la estampa es preciosa y solo puedes hacer que recordar lo que no muchos años en el siglo pasado ocurrió allí. Hay mucha menos gente que por la mañana y hace mucho más frío. Probamos a hacer algunas fotos en modo nocturno y la verdad es que conseguimos unos buenos resultados. Estamos un ratito allí para contemplar ese monumento tan especial de Berlín.
Al pasar por debajo, en la otra parte de la Puerta de Brandenburgo hay una exposición con un muro de plástico y con muchos colorines que son sin duda lo más llamativo de la zona por los colores que tiene.
Desde ahí y ya en la Strasse des 17 Juni (la continuación de la Unter den Linden pero en la parte occidental) y empezando a cruzar el enorme PARQUE DE TIERGARTEN cogimos dirección hacía Charlottenburg con la primera parada en la Columna de la Victoria justo en el centro de Tiergarten. Pero aunque se vea cerca, la verdad es que es una buena caminata. Vamos prácticamente solos por la Avenida, tan solo adelantados por los múltiples ciclistas que incluso a esas horas quedan por la ciudad. Como hemos comentado antes, por la acera que caminamos en la misma Avenida Unter den Linden el espacio dedicado a los ciclistas es casi el mismo que a los peatones. Eso es apostar por el transporte en bicicleta. Pero claro es, que Berlín es mas llana que una pista de aterrizaje y así es muy fácil circular, ya me gustaría a mi ver a esos intrépidos ciclistas subir la cuesta Alhacaba de Graná.
A la altura de la enorme rotonda donde se encuentra la COLUMNA DE LA VICTORIA ya en la Altonaerstrasse esperamos al BUS 100 ya que no nos quedan pies que arrastrar. Como hemos comentado antes, los buses 100 y 200 (que son de 2 plantas) te pasean por todo lo que hay que ver en Berlín, así que cuando uno se siente cansado la mejor opción es esperar a uno de estos buses y subirse. Ambos tienen su destino final en Zoologischer Garten y tienen diferentes recorridos. Nosotros con eso de la tarjeta de un día decidimos montarnos en el 100 que tras rodear a la columna de la Victoria coge la Höfjageralleestrasse, aun dentro del Tiergarten. Después se adentra en la Stülerstrasse y por la continuación de esta calle, la Budapesterstrasse hasta la parada en WITTENBERGPLATZ. Allí al lado de la Iglesia KAISER-WILHELM-GEDÄCHTNISKIRCHE, nos bajamos para atravesar la famosa calle comercial de KURFÜRSTENDAMMSTRASSE, más conocida como la KudamStrasse.
Vemos el imponente Europa Center y la gran cantidad de comercios que allí se encuentran. Estamos sin duda en la zona más comercial de la ciudad. Cruzamos a la Kudam a través de la Iglesia antes mencioanada y contemplamos las ruinas de lo que sin duda ha sido la peor contienda de la historia de la Humanidad. También comprobamos que el pintalabios y la polvera están bien cerrados y nos adentramos ya en la vorágine comercial y de compras. He de decir que no tenemos intención de comprar nada, tan solo de mirar para otra ocasión si tenemos tiempo. Para coger fuerzas nos compramos un donut en el Dunkin Donuts que hay al comienzo de la calle y empezamos a caminar.
El objetivo es ir andando hasta el hotel ya que después de todo no estaba muy lejos aunque si retiradillo. Tiendas de todas las marcas más conocidas del mundo incluidas Zara y Mango para orgullo patrio, pero tras nuestra entrada en algunas de ellas y comprobar que todo es mucho más caro que en España no nos detenemos.
Giramos en Bleibtreustrasse hacia Savignyplatz. Esa calle es realmente preciosa y las calles que la rodean también. Hay gran cantidad de restaurantes y todos tienen muy buena pinta, entre ellos un español llamado Don quijote.
En la parada de tren de Savigny Platz de la línea S-9 nos montamos en dirección Spandau hasta la siguiente parada que es la del hotel, la parada de Charlottenbrug. No podemos más. Retenemos en nuestra retina y memoria aquella calle para volver otro día a cenar.
Llegamos al hotel y estamos realmente hechos polvo, reventados y decidimos probar por primera vez las famosas Currywurst, salchichas Bratwurst (las blancas) con una salsa de ketchup y curry en polvo. Justo debajo del hotel hay un puesto de currywurst y ¿para que movernos mas?. Bajamos, nos compramos una cada uno y unas patatas fritas, todo por 4 €. Esto si que es barato. Nos lo comemos al lado del puesto con un poco de frío eso si, pero muy a gusto. Estan bastante buenas.
Sobre las 22 h. estamos ya preparados para acostarnos. Antes decidimos que mañana haremos la ruta de Kreuzberg de la guía de Lonely Planet para visitar parte del muro que aun queda en pie en el sur del barrio de Friedrichshain y el barrio turco de Kreuzberg. Para ir hasta el muro debemos de ir en metro así que decidimos que lo vamos a coger en Postdamer Platz y así aprovechamos para ver este lugar tan moderno de la ciudad de Berlín.
Ha sido un día agotador y ahora palpitan más nuestros pies que nuestros corazones.
¡¡¡Muy buenas noches y saludos cordiales!!!
Viernes 02 de noviembre de 2007
Esta mañana toca madrugón, pero es que cuando estas de viaje has de aprovechar al máximo los días que luego vuelves a casa y no has visto mucho. Eso de quedarse en el hotel o despertarse tarde no va con nosotros cuando estamos de turismo.
A las 8 de la mañana suena el despertador de Bea. Tenemos que ducharnos y ponernos buenas ropas de abrigo ya que el día se presenta fresquito. Además en las noticias alemanas del tiempo pone posibilidad de lluvia.
Poco después de las 8:30 estamos desayunando. Como dijimos el día pasado, el desayuno es bueno y lo aprovechamos. Damos buena cuenta de el y nos cargamos convenientemente las pilas para unas horas.
El día de hoy nos va a llevar a uno de los lugares que cuando vas a Berlín es de visita obligada, al Muro. Por fin vamos a verlo y tocarlo. Decidimos hacer la ruta de KREUZBERG de la guía Lonely Planet de 6 km y con una duración de unas 3 horas pero con algunos cambios. Por ejemplo, vamos a empezar el día en Postdamer Platz y posteriormente iremos hasta la Mühlenstrasse junto al Rio Spree en el sur del barrio de Friedrichshain y luego iremos hasta Oranienstrasse para hacer la ruta pero al revés. Empezaremos por el final de la ruta e iremos hacia el principio.
Para llegar hasta la Postdamer Platz cogemos el tren de al lado del hotel en la parada Charlottenbrug de la S-9 donde compramos de nuevo dos Tageskarte por 6,10 € cada uno y que nos permitirán montarnos en todos los transportes públicos de la ciudad en las zonas A y B durante el día de hoy. Cogemos la línea S-9 dirección aeropuerto de Shönefeld hasta la parada de FriedrichStrasse y ahí cogemos la línea S-1 dirección Wannsee hasta la parada de Postdamer Platz.
A eso de las 10:20 llegamos a POSTDAMER PLATZ. Al encontrarse en ella el semáforo más antiguo de Europa esperas ver una plaza vieja o vetusta al menos, pero nada más lejos de la realidad. Esta magnifica plaza si se caracteriza por algo es por su modernismo y como han sabido concretar toda la apuesta modernista de la arquitectura berlinesa.
La mañana es gélida y amenaza lluvia pero aun no cae ni una gota. Decidimos dar una vuelta por la zona. Al salir del metro nos encontramos con una pista de snowboard justo delante del semáforo que antes mencionaba con la nieve medio derretida porque parece que esta noche ha llovido algo. Pronto tenemos ante nosotros el Hotel Ritz-Carlton de Berlín. Delante y por toda la plaza se encuentran las entradas a la estación tan características con su “Bahnhof Postdamer Platz”.
Nos encaminamos hacia el Sony Center por la Neue Postdamerstrasse. Los edificios son muy modernos y altos, estando el rascacielos de ladrillo Kollhoff-Haus justo al principio de esta calle enfrente del Hotel Ritz-Carlton. En verdad hay muchos edificios que recuerdan a Nueva York además del estilo de vida por la calle.
En el Sony Center contemplamos la magnifica cúpula y la tienda de Lego que nos deja alucinados con las construcciones de estas fichas que allí hay. Anda que no habrán tardado en hacerlas.
Damos una vuelta completa a la zona caminando por la Eich-hornstrasse hasta la Gneist-Gasse. Todo en el complejo del DAIMLERCITY. Por el camino pasamos junto al escenario del Festival Internacional de Cine de Berlín en la Marlene Dietrich Platz. Junto a ella ya están empezando la decoración navideña y es que en esta zona la Navidad se debe de vivir intensamente.
Pasamos por una zona repleta de arquitectura moderna firmada entre otros por el español Rafael Moneo diseñador del elegante Grand Hyatt. Tambien esta el edificio DaimlerChrysler.
De ahí nos dirigimos hasta la parte de atrás de la DaimlerCity donde hay unos enormes columpios, justo enfrente del Postdamer Platz Arkaden (Centro Comercial). Tras las magnificas vistas de los edificios modernistas que decoran esta zona de la ciudad nos disponemos a pasar un ratillo columpiándonos haciendo de niños. La verdad es que nos lo pasamos bastante bien aunque los columpios están un poco mojadillos.
Volvemos a ir hasta la Postdamer Platz para coger de nuevo el metro ya que nos vamos para el muro en la parte Este. Son las 11:20 de la mañana. Cogemos la línea S-1 dirección Oranienburg hasta la parada de Friedrichstrasse y ahí cogemos la línea S-5 dirección Strausberg Nord hasta la parada de Ostbahnhof para llegar cuanto antes a ver el Muro de Berlín. Llegamos a la Estación de Ostbahnhof y nos bajamos del metro oliendo bastante a comida pues es una estación con bastantes puestos de comida rápida. Salimos a la calle buscando la Strasse der Pariser Kommune, pero salimos por otra puerta y damos un rodeo a la estación pasando debajo del puente y siendo una imagen bastante sucia y peligrosa de la ciudad. Pronto llegamos a la calle que buscábamos y a la entrada principal de la estación y desde ahí ya vemos el MURO DE BERLÍN y un circo que hay justo al comienzo del Muro. Son exactamente las 11:45 h.
Caminamos junto al Muro por la Mühlenstrasse en dirección al bonito Oberbaum Brücke (o puente de Oberbaum) sobre el Río Spree. La verdad es que hace algo de frío y la amenaza de lluvia es cada vez mayor pero el paseo es muy emocionante. Pasear junto a los restos de unas paredes que han visto no se cuantas historias de ansias de libertad pero también de represión es especial. Uno llega a plantearse hasta que punto llega el ser humano para poder coartar la libertad de los individuos en nombre de algo. Es humillante para el ser humano que las clases dirigentes se crean con el derecho a decidir que es lo mejor para las personas, a decidir por ellas y lo que es peor, a influir en sus vidas con actitudes como las de la RDA en aquella ciudad. El Muro esta ahí, a la vista de todos para evitar que se produzca otra dictadura, o democracia, o lo que sea, que nos corte las alas de volar a las personas. Que no suceda más!!!.
Tras una cuantas fotos y comentarios acerca de lo pintorreado que está con palabras incluso escritas hace días llegamos al final del Muro y desde ahí las vistas del Oberbaumbrücke son muy bonitas. Es un gran Puente y de la poca arquitectura con algo mas de un siglo aunque fue restaurado en pleno siglo XX debido a los destrozos provocados por la II Guerra Mundial.
Ya cruzado el Río Spree nuestro camino toma la Skalitzerstrasse. El entorno empieza a ser precioso y la estampa otoñal exuberante. Empezamos a ver gran cantidad de tiendas, miles de hojas caídas de los cientos de árboles que adornan la calle y el tren que pasa justo paralelo a la calle por unos raíles elevados. Justo al adentrarnos en la Skalitzerstrasse no tenemos claro si vamos a coger el tren hasta nuestro próximo destino, la Oranienstrasse (dos paradas) o vamos paseando y disfrutando del barrio. Decidimos ir andando dando un paseo aunque la posibilidad de lluvia es inminente. Todo es precioso.
El camino se hace largo porque las distancias en el mapa son una cosa y pateando otra, pero aun así nos gusta bastante el recorrido, lleno de negocios que poco a poco van tomando sabor turco y es que nos adentramos en el BARRIO DE KREUZBERG. Según la guía es un barrio con gran cantidad de mercados típicos turcos en la calle pero el día no invita a ello. Poco a poco llegamos a la intersección de Skalitzerstrasse con Oranienstrasse y seguimos por esta calle ya que en ella hay gran cantidad de tiendas, cafeterias y restaurantes multiculturales. Giramos a la izquierda por Adalbertstrasse para buscar de nuevo la Skalitzerstrasse en su fin y cruce con la Kottbusserstrasse, el centro neurálgico del barrio turco, lleno de vida, de Kebaks, de tiendas, de banderas turcas, de gente que no parecen nada de alemanes y con una idiosincrasia peculiar. Se nota que han hecho los turcos de este barrio su fortín y conviven como si de su ciudad de procedencia turca fuera.
Justo en la puerta de la parada de tren de Kottbusser Tor de la línea U-12 empieza a caer una fina capa de lluvia apenas imperceptible pero que nos va mojando. Es pues que no tenemos fotos del barrio porque corríamos el riesgo de mojar la cámara y estropear las fotos ya tomadas y las que pudiéramos tomar. En esta parada de tren, al lado, en Maybachufer está el Türkenmarkt, el mercado turco.
Bajamos por la Kottbusserstrasse, ahora llamada Kottbusser Damm, convirtiendose en la principal calle del barrio en su parte turca y que se conoce, según la guia, como el Pequeño Estambul.
Pero la fisonomía de los edificios va cambiando radicalmente, encontrándonos ante unos preciosos edificios en el margen del canal que aparece. Cruzamos por el KottbusserBrücke (el Puente de Kottbusser) que permite cruzar el LandWahrKanal, el canal que cruza todo el barrio de Kreuzberg. Y ahí giramos a la derecha para tomar el lateral del canal por Planuferstrasse. Antes de seguir comentar que aunque la guía pone que hay que tener cuidado la verdad es que no hemos tenido ningún problema, nadie nos ha mirado raro, aunque eso sí, en el mercado Türkenmarkt hay gente bastante tirada bebiendo alcohol en la puerta y con malas pintas.
Nuestro siguiente objetivo es buscar el Restaurante Altes Zollhaus que aparece en la guía como un buen restaurante y que no se encuentra muy lejos. La lluvia que no ha parado, ahora se hace más fuerte, pero aun así no deja de ser un calabobos continuo que moja nuestra ropa pero no incomoda el paseo. Todo el margen del canal es precioso, los edificios acompañan la estampa y la imagen otoñal es perfecta. La conjunción entre naturaleza y civilización en medio de Berlín es digna de admiración. Bea dice que se parece mucho la imagen a la de Ámsterdam.
La lluvia sigue cayendo y sin paraguas ni nada (somos mas chulos que un ocho) seguimos andando. Lógicamente no hay casi nadie en la calle. Son aproximadamente las 12:30 de la tarde y parece que sean las 5 de la tarde por el color del día y la poca luz que ilumina Berlín en este día tan lluvioso y gris.
Pasamos justo al lado de un hospital, el Krankenhaus am Urban y enfrente de este se empieza a abrir el canal formando el Urbanhafen, una especie de lagunilla (como la del Parque del Retiro de grande) y donde en verano se deben de hacer multitud de actividades por las barquitas, canoas e instalaciones que allí hay. Todo es bastante bonito y la pena es que la lluvia no nos deja hacer fotos aunque también le da un tono otoñal a la zona que la hace encantadora.
Buscamos el Restaurante Altes Zollhaus en la Carl-Herz-Uferstrasse justo al lado del canal pero ..... ¡joer! tiene pinta de ser un poco carillo. Nos acercamos y la verdad es que no es carillo, es mas caro que una pulsera en Tiffany’s. ¡¡Madre de Dios!!. Tampoco nos vamos a gastar el presupuesto del viaje en comer allí. Además parece que está cerrado así que podemos dar la excusa de que no comemos allí porque está cerrado y no por el precio. ¡¡Que bien que quedamos!!.
Estamos algo mojados y para no enfermar por el frío y la humedad de nuestros abrigos decidimos ir a la parada de la línea U-1 de Prinzenstrasse justo cruzando el puente de al lado del restaurante para desde allí continuar nuestro recorrido por el barrio y seguir la ruta de la guía al revés. Nuestro destino es ahora la Bergmannstrasse, ya que la guía dice que esta llena de restaurantes y cafeterías y ya hay hambre. Son las 12:40 aproximadamente. La estación está hecha polvo y a su alrededor están de obras. Quizá sea lo mas descuidado que hayamos visto de Berlín. Daba sensación de abandono. Cogemos la línea U-1 dirección WarschauerStrasse hasta Görlitzer Bhf. Donde hacemos trasbordo a la línea U-8 dirección HermannStrasse hasta la parada de Hermannplatz y allí de nuevo trasbordo a la línea U-7 dirección Rathaus Spandau hasta la parada de Gneisenaustrasse donde salimos al lado del Marheineke Markthalle, un bonito mercado en la esquina de la Marheinekeplatz y Bergmannstrasse. Aunque parezca una odisea tardamos bien poco porque en realidad son 4 paradas en total. Así llegamos a la superficie en unos 10 minutos y ya no llueve, parece que ha parado. Nos encontramos junto al mercado Marheineke Markthalle como decia y ya estamos en Bergmannstrasse. Ante nosotros se presentan gran cantidad de restaurantes y cafeterías. No sabemos en cual entrar ya que en principio buscamos algo típico alemán. Miramos y requetemiramos las cartas de los menús que están expuestas en la puerta de cada restaurante pero nada nos convence. Ya me veo comiendo en uno de comida rápida.
La calle denota una irrefrenable actividad comercial, la gente va y viene y entra y sale de los restaurantes y cafeterías. Es la hora de comer. Entre tanto nos llama la atención un edificio con unas manchas en la pared, como si fueran tiros de pintura. Los negocios se suceden a ambos lados de la acera en una “guerra” multicolor para ver quien llama mas la atención de los compradores o consumidores que allí estamos.
Y por fin nos decidimos. Aunque parezca extraño entramos en un restaurante de comida india llamado “INDIA IMBISS-RESTAURANT”. Comemos muy bien, Bea Pollo al curry con cebolla y pimiento verde acompañado de una pequeña ensalada y arroz. Y yo también pollo pero con una salsa de tomate y pimiento rojo y el mismo acompañamiento. Lo curioso es que estos platos están servidos en una bandeja metálica como si del ejército se tratase con varios departamentos y cada uno relleno de las diferentes comidas. Acompañamos la comida con pan de ajo y pan indio y una coca cola cada uno. En total nos cuesta 16,50 €. Esta bien de precio porque hemos comido bien.
Salimos de allí sobre las 3 de la tarde. Aun es de día aunque nos queda poco y sigue sin llover por lo que aprovechamos y sacamos la cámara. Nuestro objetivo es seguir con el recorrido al revés de la ruta de la guía de Berlín de Lonely Planet y ahora vamos al principio.
Desde Bergmannstrasse giramos a la izquierda para subir la Nostitzstrasse. La zona empieza a parecerse algo al Soho de New York y nos llama la atención por lo edificios con balcones de hierro forjado. Es realmente bonito. Con las calles adoquinadas. Volvemos a girar a la izquierda para tomar la Arndtstrasse ya que a la derecha esta cortado, no hay calle. Es muy peculiar y nos encontramos en un lugar realmente precioso, con los árboles de la ChamissoPlatz a la derecha tan naranjas que parecen fuego. Realmente bonito.
La placita que atravesamos por su lateral es muy bonita. Cada vez nos alegramos mas del tiempo que hace porque creo que estamos disfrutando más de los paisajes de la ciudad, con sol no debe ser igual. Es un sitio bastante melancólico, para recordar, para pensar, para detenerse y contemplar lo que nos rodea. Recomendable esta visita.
Desafortunadamente empieza a llover de nuevo por lo que decidimos poner fin al recorrido de la ruta de la guía, pero para eso debemos de ir hasta la parada Platz der Luftbrücke (Plaza del Puente Aéreo) de la línea U-6. Para llegar hasta ese lugar desde la Chamissoplatz debemos de seguir los pasos de la guía y a través de la Willibald-Alexisstrasse llegar hasta la Kopischstrasse girando a la izquierda. Hay algunas tiendas bastante bonitas y una cafetería muy rara. Giramos a la derecha para entrar en la Fidincistrasse y tras pasar por el teatro inglés Friends Of Italian Opera esta nos lleva hasta la importante Mehringdammstrasse que girando a la izquierda nos lleva hasta la PLATZ DER LUFTBRÜCKE, que como comentábamos antes es la Plaza del Puente Aéreo. Resulta que justo al poco de repartirse la ciudad, a los pocos años, los comunistas bloquearon la parte occidental de Berlín creyendo que se rendirían y que los podrían someter, pero he ahí que los yankis, los británicos y los franceses iniciaron un puente aéreo que cubría las necesidades más básicas de alimentos y combustible. Este bloqueo duró algún tiempo en el que la frecuencia de los vuelos fue espectacular. Y en homenaje a ese hecho y a las puertas del aeropuerto de Tempelhof se erige un monumento conmemorativo para agradecer la ayuda de los aliados.
Pues bien, en la parada de Platz der Luftbrücke de la línea U-6 nos metemos de nuevo bajo tierra para ir hasta nuestro próximo objetivo, tomar un cafecito o chocolate calentito en el Café Einstein de la Unter den Linden y desde ahí bajar andando por la Friedrichstrasse hasta el Checkpoint Charlie. Así que cogemos la línea U-6 dirección Alt Tegel hasta la parada de Friedrichstrasse donde nos bajamos para ir al Café Einstein.
Pronto estamos de nuevo en la Unter den Linden tras bajar un poquito por Friedrichstrasse y giramos a la derecha para ir al famoso Café Einstein. Antes hemos visto el magnifico hotel que la cadena española Sol Melia tiene en Berlín.
No llueve, aunque de vez en cuando cae alguna gotita que nos hacer recordar que aunque habíamos visto en las noticias del tiempo que había un 80 % de posibilidades de llover no cogimos los chubasqueros y si los chaquetones. Pero bueno de valientes esta el cementerio lleno.
En la puerta del Café había gente y nos temíamos lo peor. Efectivamente está a tope y no hay sitio, además están tan agobiados los empleados del café que son bastante maleducados. Pues ellos se lo pierden. Caemos en la cuenta de que el día de ayer estuvimos en Friedrichstrasse en otro Café Einstein y que podíamos ir de nuevo. Nos movemos hacia ese café y por el camino en la misma Unter den Linden entramos en algunas tiendas buscando un paraguas pero 10 € por uno de esos chiquititos mas bien no. Además ahora no llueve y si lo hace nos aguantamos. Camino del café y al principio de Friedrichstrasse desde Unter den Linden hay varios concesionarios de coches y vaya coches. ¡¡Póngame dos pa llevar!!.
Nos damos un paseito hasta ese café pero.... joer si que toman café en Berlín. También está lleno. Pos ná de ná, seguiremos buscando y un poco mas abajo en la misma Friedrichstrasse y en la acera de enfrente esta el LEYSIEFFER, una bonita cafetería llena de chocolates y chocolatinas y con una pinta de ser mas cara que un cubata en Paris. Esta en los bajos del Quartier 205, el gran centro comercial en Friesdrichstrasse, 68. Entramos a tomarnos un chocolate calentito yo y un capuccino Bea y este nos sienta muy bien. Todo por 5,10 €. Son las 16:30 h. y ya tenemos las pilas cargadas de nuevo.
Como la cafetería se encuentra en pleno centro comercial, Bea no quiere desaprovechar la ocasión para echar un vistazo por si encuentra algo que le guste. Pero joer.... las tiendas son muy caras y de grandes marcas de moda. Poco vamos a comprar ahí. Vemos en una tienda con un nombre con la palabra Milano (ahora no recuerdo el nombre completo) en la que había en el escaparate un vestido de 2.500 €. Porque no llevábamos suelto que si no.........
Del Quartier 205 pasamos por el interior (están unidos) al Quartier 206 donde encontramos más de lo mismo así que salimos a la calle y bajamos hacia nuestro próximo destino, el Checkpoint Charlie. Antes y bajando por Friedrichstrasse y para calentar mis manos y mejorar mi garganta, que empieza a notar el día de frío y agua, me compro en un Starbucks Coffe un “Tazo hot Tea” que esta mas caliente que los palos de un churrero. Creo que aun esta humeando. ¡¡Dios mío de mi vida, eso es peligrosísimo para la boca!! Pero bueno me lo llevo y por el camino se enfriará.
Pronto tenemos a la vista el CHECKPOINT CHARLIE. Este lugar que se encuentra en FriedrichStrasse en el cruce con Zimmerstrasse es uno de los sitios mas calientes, por no decir el más, de la Guerra Fría. Era una de las entradas al Berlín Este que existían en el Berlín aliado. Era controlado por los americanos y por el pasaban gran cantidad de berlineses de un lado a otro, hasta que a los del Este se les ocurrió levantar el muro para contener a los “fascistas”. Manda güevos que los fascistas llamen así a los defensores de la libertad. Pero bueno el tiempo ha puesto a cada uno en su sitio. Tras levantar el muro este punto se convirtió en un actor principal de la Guerra Fría ya que la tensión que se vivía ahí se podía cortar con un cuchillo. De hecho un buen día los tanques de unos y otros se apuntaron en este sitio y falto el pelo de un calvo para que se liara allí el comienzo de la III Guerra Mundial. Afortunadamente como toda la Guerra Fría fue más un espectáculo que un riesgo. Otra vez Ronald Reagan traspasó la famosa línea blanca que en teoría separaba los dos mundos siendo una provocación que los del Este no respondieron y que servía para que los yanquis siguieran con su espectáculo. Vaya par de dos (Usa y Urss).
Íbamos muy ilusionados al Checkpoint Charlie, nos hacemos nuestras primeras fotos. Gran cantidad de gente y nos preparamos para que nos sellen el pasaporte, cosa típica en ese lugar, pero..... madre mía ..... por un sello 2 €.... pues que se lo pongan a Rita. Con las fotos que tenemos ya hay constancia de nuestra presencia allí. Si es que a no puede ser .....
Bueno, una vez allí y justo al lado del Checkpoint, en el nº 43-45 de Friedrichstrasse hacemos cola unos 15 minutos para entrar al “Mauermuseum haus am checkpoint Charlie, Museum des Weltweiten Gewaltfreien Kampf”, vamos, el Museo del Checkpoint Charlie y de la historia del Muro de Berlín. La entrada nos cuesta a cada uno 9,50 €.
El Museo es privado y fue fundado por Rainer Hildebrandt quien lo
Abrió por primera vez el 19 de octubre de 1.962 creandolo como homenaje a todo lo que el Muro suponía. Es bastante grande pero esta un poco desordenado, no en lo que allí hay pero si en que no tiene un orden ni una continuidad, es bastante caótico.
En el se muestran como lograba la gente escapar del Este con fotos de la época y con la maquina, el coche o lo que fuese que lograban escapar allí expuesto. Hay varios coches donde se escondían en el maletero o incluso en la parte del motor para escapar. Nos llamó la atención un sistema que utilizaban en un coche y es que en el Este pesaban los coches y los inspeccionaban antes de entrar y al salir hacían lo mismo y debían de pesar igual para evitar que llevaran a alguien, así metían en los amortiguadores unas bolas de acero que pesaban lo suyo y cuando lo inspeccionaban no habían nadie escondido. En el Este subían al que quería escapar, sacaban las bolas y el coche pesaba lo mismo por lo que al pasar de nuevo por el control y pesar el coche lo mismo lo dejaban pasar logrando la gente su objetivo de escapar de la dictadura comunista. Y allí que estaban los amortiguadores con las bolas expuestos y fotos de la época que testimoniaban que era cierto.
Otros que lograron escapar lo hicieron a través de un globo. Eran dos familias y que luego la historia fue llevada al cine. Allí esta el globo, las fotos de cuando lograron pasar a la libertad y emiten en una sala la película que refleja este momento.
Después hay multitud de aparatos en los que la gente se escondía para pasar como un altavoz de un grupo de música, maletas, tablas de surf,... Se hacen varios homenajes a gente que lo logró y a otra que no lo hizo y que son recordados en este museo. Aparecen también referencias en imágenes y videos de los personajes que han luchado para que cayera el muro como Kennedy con su popular y celebre frase de “Ich bin ein berliner” (yo también soy berlines) o de Ronald Reagan pidiendo en la Puerta de Brandenburgo a Gorbachov que tirará el muro. También instantáneas de las manifestaciones que tenían lugar en los dos berlines para que cayera el muro y un sinfín de historias que ya pertenecen a la historia del Muro, de Berlín y del mundo en general. Todo desde su levantamiento hasta su caída en 1989 y las fiestas que se celebraron en Berlín por este hecho.
En otra parte del museo se exponen los campos de concentración comunistas y listados de las personas que fueron asesinadas en la RDA por pensar diferente. Es verdaderamente sobrecogedor porque también refleja las mismas atrocidades de los nazis. Es la parte negra del museo, la de la represión y aniquilación de los dos grandes asesinos de la historia del siglo XX, Hitler y Stalin. El nazismo y el comunismo.
También imágenes de personas ilustres que han visitado el museo y que han estado en el Checkpoint Charlie que es el otro plato fuerte del Museo.
En otra ala del edificio esta toda la exposición que recuerda el Checkpoint Charlie. Cientos de fotos que recuerdan por ejemplo ese día que se apuntaron los tanques de uno y otro lado allí mismo, de Ronald Reagan traspasando la línea blanca que separaba los dos mundos, de la caída del muro y cuando desmontaron el Checkpoint Charlie y su posterior nueva instalación como recuerdo y como atractivo turístico y un largo etcétera de episodios que se vivieron tanto en ese punto como en el resto de Berlín.
Hay otro espacio dedicado a los grandes nombres que lucharon por la paz, a las religiones del mundo y otro dedicado a como los países comunistas implantaron la dictadura en todo su bloque y la represión a que fueron sometidos y su posterior caída tras la del Muro de Berlín.
Creemos que es una visita obligada si se quiere aprender o conocer algo más de la historia de Berlín y de la Guerra Fría aunque como hemos comentado, el museo es un poco caótico.
Sobre las 19:10 h. aproximadamente salimos del museo tras pasar por su tienda, en la que por 15 a 30 € puedes comprar trozos del autentico Muro de Berlín según se certifica. Han sido dos horas en las que hemos comprendido algo mejor la historia reciente de la ciudad.
Nuestro próximo objetivo es visitar el Kulturforum si nos da tiempo. Ya le digo a Bea que estará complicado porque es de noche y es una zona llena de auditorios, teatros y con no mucho transitar de gente y con todo cerrado, pero aun así allá que vamos. Lo hacemos andando desde el Checkpoint Charlie a través de la Zimmerstrasse en dirección hasta la Postdammer Platz. Esta oscuro y hay poca gente, no llueve aunque las calle está mojada. Pronto llegamos el cruce con Wilhelmstrasse y nosotros seguimos recto pero la Zimmerstrasse cambia de nombre por Niederkirschnerstrasse. Nos sorprendemos porque en esta calle y en dirección a Postdamer Platz en la acera izquierda hay aun en pie una parte del MURO DE BERLÍN aunque esta hecho bastante polvo por lo que está convenientemente vallado. En esta misma calle y un poco más adelante damos con el Ministerio de Finanzas a la derecha y con la entrada un poco mas arriba del Bundesrat o lo que sería el senado en España. Pasada esta entrada aparece ante nosotros también a la derecha un esplendido edificio, el Berliner Abgeordnetenhaus con unas importantes escalinatas y columnas y una majestuosa escultura en la puerta. Enfrente se encuentra el Martin-Gropius-Bau.
Desde ahí ya casi vemos la Postdamer Platz, para ello debemos girar a la derecha por la Stresemannstrasse y en unos 100 metros llegamos a POSTDAMER PLATZ de nuevo, el origen del día de hoy. Hay mucha menos gente que esta mañana pero aun así está algo concurrida. La cruzamos rápido porque nosotros vamos directos hasta KULTURFORUM y lo primero que vemos es el BERLINER PHILHARMONIE en el cruce entre Postdamerstrasse y Eichhornstrasse pasado el Sony Center, en la Ben Gurioonstrasse. El edificio es muy grande y no muy agraciado. Nosotros intentamos por si las moscas y ya que estamos allí comprar dos entradas para algún concierto para mañana sábado, pero todo está lleno y las pocas entradas a más de 150 € las ponen a la venta mañana sábado a las 11 de la mañana. Me parece que va a ser que no porque mañana tenemos la visita ya preparada al campo de concentración de Sachsenhausen en Oranienburg. Damos una pequeña vuelta por el lugar, el Kulturforum pero la noche es cerrada, son casi las 20 h. y decidimos volver a “nuestro” barrio para buscar un sitio donde cenar. Bea tiene en mente desde hace rato el Jules Verne cerca de Savigny Platz. Camino del metro en Postdamer Platz pasamos, justo enfrente del Sony Center y de un restaurante cinéfilo llamado Billy Wilder, por una parada de bus donde pasa el 200 y que nos dejaría en Zoologischer Garten. Esperamos los 10 minutos que en el panel electrónico de tiempos de espera pone y cuando pasa puntual el BUS 200 nos subimos a la planta de arriba para poder ver en segunda fila el camino hasta la última parada.
Pasamos por toda la zona de embajadas, la DIPLOMATENVIERTEL ya que recorre toda la Tiergartenstrasse y menos mal que hemos cogido el bus porque Bea planteo en algún momento recorrer la calle andando pero está en obras y apenas hay aceras por las que circular. Seguimos por la Stülerstrasse, luego por la Budapesterstrasse pasando por la puerta del Acuario en la Olof Palmer Platz y llegando al fin a ZOOLOGISCHER GARTEN.
Como ya nos conocemos la zona encaminamos nuestros pasos por Kantstrasse hasta Savigny Platz ya que el RESTAURANTE JULES VERNE está cerca, en Schlüterstrasse 61, dos calles más allá de Savigny Platz dirección contraria a Zoologischer Garten y justo al girar a la izquierda.
Bea lo tiene claro pero el único problema es que esté lleno. Igualmente miramos la carta en la puerta y creemos que comeremos bien. El restaurante se basa en la cocina internacional donde destacan la Flammekuche (pizza alsaciana) y el Schnitzel austriaco aunque lo mas pedido es el cus-cus por lo que vemos.
Son las 21 h. y ya nos pica el hambre. Nos dicen que si nos esperamos en unos 15 minutos nos tienen una mesa preparada, nos sitúan en la barra, nos dan la carta del restaurante y nos dicen que queremos beber. Pues está bastante claro, después de llevar ya casi dos días en Berlín aun no hemos probado la clásica Berliner Weisse. Es la bebida típica de Berlín, cerveza con un poquito de frambuesa o de menta. Esto le da un sabor deliciosamente dulce y un color granate si es con frambuesa o verdoso si es con menta. La pedimos con frambuesa y su nombre en alemán es Berliner Weisse. Vale cada una 2,50 €.
Pronto una amable señorita y un no menos amable caballero (el jefe) nos pasan a una mesa. Volvemos a ojear la carta y decidimos cada uno que plato queremos, así Bea pide un “Couscous mit Gemüse” y yo una “Tarte ital./Mozzarella”. Es decir Bea un cus-cus de verduras muy rico y yo una pizza pero con la masa un poco diferente a la italiana llamada Tarte. Rellenamos las Berliner Weisse y a comer. Casi nos pedimos lo más típico del restaurante.
Damos buena cuenta de la comida en una agradable cena, aunque hay un detalle que no nos gusta ni un pelo y es que en una mesa del restaurante hay dos parejas y una de ellas tienen un perrito en la falda y dándole besos todo el rato. Lamentable que dejen entrar a un bicho lleno de microbios en un restaurante y aun peor que se vayan pasando cuales zoofílicos los amigos para ofrecerle toda clase de cariños al perrito. Mejor no seguir comentado pero no me resisto a contar que cuando se fueron la otra pareja se despidió del perrito dándole un beso cada uno en los morros. ¡¡Buahhh!!
Después de estas penosas y cochinas imágenes pedimos lo mejor de la noche que como siempre es el postre, un “Kaiserschmarrn”. Una especie de tarta rota calentita con una salsa de crema por encima y con pasas por dentro. Realmente sabrosa y buenísima. Nos ponemos a gusto y pagamos la multa, 28,50 € gustosamente.
Como otra anécdota además de la del perrito, por lo menos 6 ó 7 personas que allí estábamos cenando éramos españoles y es que Berlín estaba llena de españoles este puente. Para que luego digan....
Ya saciados y alimentados damos un bonito y lento paseo por toda Kantstrasse hasta el hotel en Kaiser Friedrichstrasse nº 53 . Antes de llegar al hotel saludamos a las pilinguis de los puticlubs que hay en locales cercanos al hotel y entramos ..... joer, donde vamos a entrar, pues en el hotel.
Hemos pasado otro día mas en Berlín, hemos vuelto a caminar un montón y debemos descansar porque mañana nos espera otra paliza igual o peor porque nos vamos hasta Oranienburg al Campo de Concentración de Sachsenhausen. Un día difícil en lo emocional por lo que nos encontraremos allí y por recordar que pasó allí.
Antes de ir a dormir contrastamos como ir hasta Oranienburg y borramos algunas fotos de la cámara para que nos quede mas espacio y es que la cámara echa humo.
Son las 23:30 h. y ya nos disponemos a dormir.
¡¡Molt bona nit!!
Sábado 03 de noviembre de 2007
Otro día más se hace en la ciudad de Berlín. Hoy, como habíamos planeado nos vamos hasta Oranienburg, una localidad a unos 30 km al norte de Berlín, para ver el Campo de Concentración de Sachsenhausen. Toda una experiencia.
Nos levantamos a eso de las 8:30 h. como casi cada día. Tras el aseo corporal y ponernos ropa calentita bajamos a desayunar. Nos ratificamos en lo bien que está el desayuno y tras dar buena cuenta de el subimos a la habitación para acabar de coger todo lo necesario y hoy si, el chubasquero porque dicen que hará el mismo tiempo que ayer, es decir, algo de agüilla.
Para ir hasta Oranienburg es fácil pues según la guía Lonely Planet hay que coger el tren hasta la misma localidad y en unos 45 minutos llegamos. Para ir debemos de coger la línea S-1 hasta la parada de Oranienburg que es la última de esta línea. Para ello tenemos que ir hasta la parada de Friedrichstrasse de la línea S-9. Salimos del hotel sobre las 10 de la mañana y tras comprar en el día de hoy una Tageskarte Berlín ABC (de tres zonas) por un poquito mas que las de dos zonas de días anteriores, 6,30 € cada uno, en la estación de Charlottenburg, cogemos la línea S-9 en dirección Schönefeld hasta la parada de Friedrichstrasse donde hacemos trasbordo a la línea 1 y ya hasta Oranienburg.
Somos poquitos en el tren y en una parada mas adelante se montan dos parejas españolas. Y es que de 10 personas que vamos en el vagón, 6 somos españoles. Lo dicho, somos una plaga.
El recorrido transcurre por la superficie de la ciudad de Berlín y vemos como pasamos de la ciudad y sus bonitos edificios a la zona periférica mas deprimida y con peor pinta. Pronto los edificios o bloques dan paso a casitas que pasan de peor pinta a mejor pinta conforme nos alejamos de la ciudad. El día esta nublado, amenazando lluvia. Los grandes prados y llanuras repletos de árboles con las hojas cayendo hacen del paisaje una verdadera maravilla. Casi sin darnos cuenta llegamos a ORANIENBURG, la última parada y nuestro destino.
La estación está desierta, muy poca gente y del tren nos bajamos unas 20 personas. Decir que hay excursiones organizadas desde Berlín hasta este lugar y que tras bajar de la estación a tierra firme y saludar un McDonals en la propia estación (manda narices) pronto sabemos que no seremos los únicos porque un bus acaba de “soltar” a unas 30 personas más que suponemos se dirigen al mismo lugar porque no creemos que haya mucho más que ver allí.
Desde la estación hasta el Campo de concentración hay unos 2,5 km y se puede ir andando dando un bonito paseo por la localidad. Aunque la mañana está fría y amenaza lluvia emprendemos la marcha. Es fácil llegar porque esta bien señalizado y también es curioso ver una localidad alemana.
Si éramos pocos parió la abuela y es que el grupo de unas 30 personas también son españoles. ¿Queda alguien en España?
El pueblo esta lleno de casitas, con sus jardincitos y con una tranquilidad excesiva y es que no se si por ser sábado o por ser las 11:30 de la mañana pero no se ve un alma ni se oye absolutamente nada.
A las 12 menos diez llegamos a las puertas del Campo de concentración o como lo llaman allí “El Lugar Conmemorativo y Museo de Sachsenhausen”. Si el ambiente es frío cuando llegas a ese punto se enfría aun más, corre el viento más gélido y la sensación térmica es muy baja. Cambia el carácter, piensas y piensas, imaginas y no lo crees. No crees como pudo haber gente con tanto odio y maldad para hacer lo que hicieron y como pudo haber gente que permitió aquello, gente que amparada en “su” legalidad hizo aquello. Es tremendo, se vienen a la cabeza miles de imágenes que se ven en fotos y videos de la época y como no en películas.
La entrada es gratuita y es que la sensibilidad con la que se tratan estos temas supone que no se tenga lucro alguno. El respeto es máximo. Tan solo alquilamos una audio guía en español para no andar perdidos por el inmenso terreno que ocupa el Campo.
Ni un ruido, nada, tan solo el viento frío que sopla y nuestros pasos. Casi que ni siquiera nosotros nos atrevemos a romper el silencio. Poco hay que decir, poco que hablar. Todo esta claro y dicho con nuestros ojos.
Describir el Campo de Concentración es difícil no porque no sea fácil sino porque a uno aun viéndolo se le hace difícil entender nada, creemos que es parte de un escenario de una película, pero no, allí hubo miles de muertos. Y como allí en otros Campos de Concentración aun peores.
Antes de entrar dentro del Campo propiamente (aun estamos fuera de los muros aunque dentro del complejo) vemos la casona de los oficiales donde pasaban las noches de “juerga” y donde se emborrachaban. Enfrente hay un acceso y tras el se ve al fondo la puerta de entrada. Verdaderamente infame son las palabras que en la puerta hay, como en todas las de todos los Campos de concentración. “Arbeit Macht Frei”, “El trabajo os hará libres”. ¿El trabajo? ¿Libres? Realmente desolador.
Al atravesar la puerta se encuentra la explanada de recepción donde cada mañana eran enfilados los presos para pasar revista en unas condiciones infrahumanas.
Seguimos hacia la derecha al entrar porque unos metros más adelante se encuentran los dos únicos barracones, el 38 y 39 a imagen y semejanza de los que había en realidad donde se puede observar donde dormían, donde se aseaban y donde hacían sus necesidades.
Al salir seguimos adelante y esta la cárcel o el barracón donde eran retenidos los presos con algunas celdas con lo que tenían aquellos infames días. Muchas de ellas con ramos de flores y recordatorios de los que allí padecieron. Resulta extraño saber posteriormente que por ese Campo pasaron españoles, algunos tan importantes como Largo Caballero y que no haya ninguna referencia ni homenaje de España a ellos.
A las afueras de este barracón-cárcel se encuentra uno de los lugares más ofensivos a la inteligencia, donde eran colgados los presos homosexuales para ser azotados.
Ahora nos dirigimos a la parte central del Campo donde se erige el monumento que la antigua RDA le dedicó a los que allí cayeron. Es un monumento a lo soviético, de formas cuadradas, frío y de propaganda ya que fueron los comunistas los que liberaron el Campo.
Pero la memoria es muy frágil y también hay que recordar que los comunistas cuando liberaron el Campo vieron en el una función útil para sus propósitos. Los “salvadores” hicieron lo mismo que los nazis. Establecieron allí otro Campo de Concentración y mataron a miles de opositores y presos políticos. Esto se ha sabido después de la reunificación porque los de la RDA lo taparon muy bien, incluso intentaron destruir la desgraciadamente famosa y mítica Estación Z, donde estaban los crematorios, las salas de tortura y las cámaras de gas ya que ellos también las utilizaron. Y pensar que aun hoy día el comunismo esta aceptado como una ideología democrática. Lo veo y no puedo creer que exista un régimen que causó mas muertos que el nazismo y que sea legal, que no esta arrinconado como el nazismo. Y aunque se diga que se cometieron estos crímenes por una persona, Stalin, y no por un régimen, este lo cometió en nombre de esta ideología y mató a más gente que Hitler. En este Campo no quieren olvidar y dedican una parte a estas fechorías de los comunistas soviéticos para no olvidar.
Pero sin duda la parte mas sobrecogedora es la zona de los fusilamientos, la cámara de gas, el crematorio y las cámaras de tortura (la nombrada antes Estación Z) que se encuentran bajo una carpa para evitar su deterioro aunque no queda mucho tras destruirlos los soviéticos para que no quedaran pruebas de lo que habían hecho tanto los nazis como ellos mismos.
Ya nos encaminamos a la salida pero antes de salir se encuentran otros dos barracones. En uno estaba la enfermería donde hacían los macabros experimentos con humanos y enfrente la sala de autopsias donde hacían lo mismos aunque ya con los cuerpos sin vida.
A las 14:30 h. finalizábamos la visita cuando empezaba a caer una fina capa de lluvia casi imperceptible. Nuestros corazones están con todas las victimas y sus familiares y de allí nos vamos con el deseo de que jamás vuelva a pasar algo parecido y si pasa que haya alguien que tenga las fuerzas suficientes para acabar con ellos. Le pedimos a Dios por todos y por que no haya más sufrimiento parecido.
El camino a la estación del tren lo hacemos algo mas rápido que la vuelta y es que perdemos por un minuto el bus que nos lleva hasta la estación desde el campo de concentración ya que no queremos mojarnos mucho. Pero como lo perdemos nos vamos andando. Nuestros chubasqueros ahora si son un buen elemento contra el agua y empezamos a andar. Llegamos a la estación y en un minuto sale el tren. Por los pelos!!!
¿Que hacemos? Bea plantea ir de compras pero a mi no me hace mucho. Tras un tira (Bea) y afloja (yo) decidimos comer primero y luego ir de compras. ¿Destino? Pues una de las calles mas comerciales de la ciudad, Tauentzienstrasse, justo detrás de la famosa Iglesia Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche.
En el camino en tren desde Oranienburg hasta Berlín decidimos ir a Kadewe, el imponente centro comercial que es como el Corte Ingles. Pero antes necesitamos comer algo.
Seguimos en la línea S-1 hasta la parada de Postdamer Platz y allí hacemos trasbordo a la línea U-2 en dirección Gleisdreieck que además es la última parada. En esa parada hacemos otro trasbordo a la línea U-12 en dirección Ruhleben hasta la parada de nuestro destino, Wittenbergplatz.
Estamos de nuevo en BERLÍN, salimos a la superficie y no llueve aunque parece que lo ha estado haciendo un buen rato durante toda la mañana. De eso que nos hemos librado.
Nada mas salir y a la izquierda tenemos el KADEWE, así que una cosa localizada. Ahora toca buscar algún lugar de comida rápida para poder aprovechar la tarde al máximo. En la misma Tauentzienstrasse hay un McDonals y allá que vamos. No es el mejor sitio pero si el mas rápido y conocido.
Sobra las 16 horas entramos al Kadewe pero Dios mío, que precios, que agobio, cuanta gente. Salimos y entramos en alguna otra tienda pero los precios son demasiado caros para que las compras salgan a cuenta. No es buen sitio Berlín para hacer compras. A las 16:30 ya hemos acabado de dar vueltas. Ha sido rápido. Hay un montón de gente y aprovechamos para comernos un Currywurst muy rico.
Como lo tenemos todo hecho decidimos volver a Hackesche Höfe en RosenthalerStrasse, 40-41, para ir a la tienda de Ampelmann y acabar de hacer las compras de los regalos. Para ello nos vamos hasta la estación de Zoologischer Garten y allí cogemos la línea S-5 dirección Strausberg Nord hasta la parada de Hackescher Markt. Desde ahí hasta la tienda son 3 minutos porque está al cruzar la calle en Rosenthalerstrasse. De nuevo estamos en HACKESCHE HÖFE.
Bea entra en alguna tienda de las galerías pero tenemos clara la tienda a la que ir, así que no perdemos mucho el tiempo y allí que nos plantamos rápidamente, en Ampelmann Galerie Shop. Aprovechamos y compramos los regalos que faltaban y unas camisetas para nosotros que luciremos en España. Nos dejamos una pasta porque no son nada baratos, pero por lo menos cumplimos con la gente que en España nos quiere.
Volvemos a la misma estación de Hackescher Markt y ahora cogemos ya dirección a “nuestro barrio” ya que hay una zona de tiendas justo al lado, en Wilmersdorferstrasse. Decimos adiós a la zona oriental de Berlín pues cuando nos montemos en el metro ya no volveremos más. Seguimos la ruta comercial a ver si hay algo que nos convence. Tenemos que comprar algo de bebida y comida típica de Berlín para llevarnos a España y probarla junto a los nuestros. Cogemos la dirección contraria a la que hemos ido a Hackescher Markt hasta Zoologischer Garten y desde ahí hacemos un trasbordo a la línea U-12 en dirección Ruhleben hasta la parada de Bismarckstrasse. Salimos justo a la Wilmersdorferstrasse y es una gran calle llena de tiendas y centros comerciales que nos disponemos a investigar.
Creiamos que la calle es peatonal porque desde el otro lado se ve así pero justo al salir del metro vemos coches cruzando por la calle. Andamos un poquito mas abajo y efectivamente es peatonal.
Son alrededor de las 17 h. y empezamos a bajar la calle en busca de algunas tiendas. Pero nos encontramos con el problema de siempre, los precios son menos atractivos que Rossy de Palma. Menos mal, porque Bea quiere comprar algo. En esa misma calle hay un gran centro comercial, donde entramos a ver que se cuece, es el número 51 de WilmersdorferStrasse y se llama Wilmersdorfer Arkaden. Es muy grande, de tres plantas. En la planta baja están las tiendas de comestibles, en la primera las tiendas de ropa y otros artículos y en la superior los restaurantes.
Entramos a la primera planta directamente y tan solo nos atrevemos a entrar en S. OLIVER, una tienda de ropa de una marca alemana que recuerdo que patrocinó al equipo de fútbol del Borussia Dortmund. Es una especie de Massimo Dutti a la alemana pero con los precios más caros. No encontramos nada atractivo y decidimos pasar directamente de la ropa. Así pues bajamos a la planta baja y ¡¡oh sorpresa!! En una tienda de chocolates y demás placeres encontramos las gominolas de la marca Jelly-Belly, aquellas que compramos en Navidad en una tienda de la 5ª Avenida justo debajo del Empire State en Nueva York y que nos gustaron tanto. Son de múltiples sabores y en la tienda, llamada HUSSEL, hay de casi todos. Son caras porque el kilo vale 22,90 €. Compramos unas poquitas y nos cuestan 4,08 €. Que bien, que bien......
Contentos por el hallazgo decidimos buscar un supermercado porque queremos llevarnos para España productos típicos de Alemania. Entramos en un súper llamado HIER & HERZLICH. Son muy parecidos a los Lidl en cuanto a lo que allí se vende. De hecho en Berlín vimos bastantes Lidl. Compramos cervezas de dos clases, salchichas de otras dos clases para hacer Currywurst en casa y unos dulcecillos típicos de Nuremberg, todo por 13,72 €, casi mas barato que en España.
Ya cargados con algunas bolsas abandonamos el centro comercial. Son las 18 h.
Camino del hotel y en la esquina de Kantstrasse con Wilmersdorferstrasse hay otro gran centro comercial este solamente de ropa y de marcas. Damos una vuelta por su interior para buscar alguna camiseta para Bea pero las que ve no le gustan mucho. Aun no comprando nada estamos bastante rato en estas tiendas. Me duelen los pies tanto que parece que no llevo zapatos. Después de las palizas que llevamos están llegando a su agotamiento.
Sonn las 19 h. y nos vamos para el hotel a dejar las compras y a cambiarme de zapatos a ver si así aguanto un poco más. Efectivamente cambiarme de zapatos hace que algo se alivien los pies. De camino al hotel compramos unas botellas de agua en un garito de turcos que nos salen a menos de la mitad que en el hotel y es que no hay nada como clavar a los turistas en los hoteles ante la necesidad.
Esta noche tenemos pensado ir a cenar a la zona entre Savigny Platz y Kurfürstendammstrasse. La otra noche camino del hotel vimos varios restaurantes que parecían estar muy bien. Para despedir las cenas queremos comer algo típico alemán y nuestro objetivo es un restaurante con comida alemana. Propongo de nuevo ir al Jules Verne pero Bea con razón dice que mejor busquemos otro aunque comamos peor pero así por lo menos probamos otras cosas.
Desde el hotel cogemos Kantstrasse hasta Savigny Platz y bajamos por Bleibtreusstrasse donde hay muchos y variados restaurantes, entre ellos un español.
El otro día ya habíamos echado el ojo a uno que desde la calle parecía muy alemán. Había pocos turistas y los pocos que había parecían alemanes por lo que era un buen sitio para probar. Miramos la carta de la puerta y la verdad es que en no nos enteramos demasiado porque estaba en alemán así que sacamos nuestro pequeño diccionario y palabra por palabra pudimos descifrar mas o menos lo que allí podíamos cenar.
Decididos entramos en el Restaurante llamado ZILLEMARKT en el nº 48 de Bleibtreusstrasse. Nos hicieron pasar hacia dentro ya que es muy grande y profundo y efectivamente no había muchos turistas no alemanes. Los camareros no hablan español pero menos mal que tienen la carta en ingles porque sino...
Amablemente nos preguntan que queremos beber mientras tanto y lógicamente nos pedimos dos Berliner Weisse rot, es decir dos cervecitas típicas de Berlín con frambuesa. Para comer Bea se pide un plato con verduras y carne de ternera en una salsa más rara que un perro verde y yo resumiendo pollo empanado con patatas fritas. Los nombres alemanes de los platos son, el de Bea Fleischtopf jeh. Miljöh (12,90 €) y el mío Heinrichs Schnitzel (8,90 €) que sumado a las dos cervezas (3 € cada una) nos cuesta la cena 27,80 € sin postre ni primer plato pues los platos son inmensos.
El problema de la cocina alemana es que hay poca variedad y son comidas consistentes, como para aguantar el frío que hace, de hecho nos llama la atención que en el aperitivo que ponen antes de traer la comida ponen una bola de manteca para untar en pan. Y su plato estrella es el codillo que según vemos en otras mesas es enorme y que a esas horas de la noche tiene que tener una difícil digestión pero aun así los alemanes lo piden y acaban.
Después de la cena nos viene bien un paseo hasta el hotel así que tranquilamente en 15 minutos estamos llegando a nuestra camita que nos llama con sutileza para que descansemos. Pero antes hay que hacer las maletas ya que es nuestra última noche en Berlín y mañana hay que volver a aprovechar hasta el mediodía. Hemos decidido que vamos a visitar el Schloss Charlottenburg (el Palacio de Charlottenburg) en el cruce de nuestra calle del hotel, la Kaiser-Friedrichstrasse con Spandauerdammstrasse.
Preparamos la maleta y como siempre nos cuesta trabajo cerrarla pero aun así la podemos cerrar. Llevamos algunas cosas en la mano como los abrigos pero ninguna molestia.
Después de prepararlo todo nos acostamos por última vez en Berlín. Ya es tarde, prácticamente medianoche.
Domingo 04 de noviembre de 2007
Como cada día nos levantamos más bien pronto ya que tenemos que aprovechar el día. En este caso el mediodía ya que el vuelo sale a las 16:30 de la tarde y tenemos que ir hasta el Aeropuerto de Tegel y estar allí unas dos horas antes. Así que decidimos que tras el buen desayuno que disfrutamos por último día, pasaremos toda la mañana visitando el vecino Palacio de Charlottenburg o el Schloss Charlottenburg en alemán.
Antes de irnos andando desde el Hotel hasta el Palacio, miramos bien donde coger el bus hasta el aeropuerto. Es el numero 109 y se coge justo enfrente del hotel por lo que no tenemos que cargar mucho con las maletas. El bus nos dejará en las puertas del mismo Aeropuerto de Tegel.
Es domingo y hay algunas nubes, las suficientes para que el sol no pueda salir en todo su esplendor y es que desde que llegamos no hemos visto el sol. Los dos últimos días nos ha llovido poco pero constante y hoy parece que puede que veamos el sol.
Antes de bajar a la calle acabamos de cerrar la maleta y la mochila, porque la otra nos la llevamos con nosotros de excursión. Bajamos a recepción y dejamos la maleta y la mochila en una habitación más oscura que un túnel de metro y con más maletas que la sala de objetos perdidos de Barajas. ¿Encontraremos las maletas luego? Toda una incógnita se cierne sobre nosotros.
Salimos a la calle y hace mas frío que haciendo hielo. ¡¡Dios que rasca!!. Parece que hay toque de queda porque la calle está mas vacía que una sala de cine proyectando una película española. Nosotros igualmente decidimos que empezamos a andar y ya veremos a alguien. Solamente hay gente paseando al perro o a sus hijos pequeños. Son las 10 de la mañana y domingo. ¿Es que en España estaría la calle mas llena? Pues no creo.
Ir hasta el Palacio es muy fácil. Justo la calle del hotel, la Kaiser Friedrichstrasse en dirección contraria al centro de la ciudad hasta la Spandauerdammstrasse donde en el cruce de ambas está dicho palacio en el nº 10-22. Nos tenemos que abrigar bastante porque aunque algunos rayos de sol aparecen entre la nubes hace mucho frío y los guantes, los gorros y los abrigos parecen poco. Seguramente estaremos bajo cero.
El paseo es muy agradable y es que pasear con frío a mí me gusta. En unos 20 minutos llegamos al cruce de las dos calles que antes comentaba y nos encontramos con un amplio parque o espacio abierto que sin duda es el Palacio. Antes de cruzar la calle hasta la zona exterior del palacio, vemos una escultura de un oso. Por toda la ciudad hemos visto durante todos los días bastantes osos de diferentes colores pero muy sucios por pintadas de la gente. Sin duda el oso es una de las imágenes de Berlín, de hecho se encuentra en su bandera y escudo. Nos hacemos algunas fotos haciendo el payasete y creemos cumplida otra misión más de nuestro viaje a Berlín.
Ahora son las 10:30 y ya nos encaminamos hacia el exterior del Palacio de Charlottenburg, el SCHLOSS CHARLOTTENBURG. Este Palacio fue ordenado construir por Federico III para su esposa Sofía Carlota en 1.699 y era la residencia de veraneo de los Reyes Prusianos a partir de los siglos 17 y 18. Por ello esta rodeado de un bellísimo jardín barroco en que hay desde un pequeño laguito hasta diferentes edificios muy bonitos como el Edificio Belvedere (inspiraría este al de Central Park) que data de finales del S. XVIII y donde hay una excelente colección de la Porcelana Real de aquella época.
A diferencia de las calles, en los exteriores hay mucha gente, sobre todo turistas aunque también muchos autóctonos paseando.
La amplitud del exterior y la gran cantidad de árboles hacen del lugar un bonito sitio para dar una vuelta. Es muy parecido, según dicen, al Palacio de Versalles o al de Aranjuez. No lo podemos constatar porque aun no hemos estado en ninguno de estos palacios.
Antes de entrar, nos hacemos algunas fotos en la puerta del Palacio donde algo de sol nos ilumina. Bea como buena catalana se fija en la escultura que corona la cúpula del Palacio ya que es una mujer que tiene una pose en la que parece que esta bailando una sardana. Aun habrá alguien que dirá que es un homenaje al “gran país de Cataluña”. Y es que es lo que tiene la enfermedad nacionalista. Ahora, que dicho esto también es cierto que es verdad que parece que la jodía este bailando una sardana. Es muy rococó, toda dorada, como las verjas de la puerta. Esta cúpula es uno de los emblemas de Berlín.
Atraviesas una verja igual de rococó y entras en un gran patio donde una escultura lo preside todo. Nos preguntamos que hacemos y como es lógico decidimos entrar a visitar el Palacio. Hay varios tipos de visitas ya que además de la parte construida a finales del S. XVII hay un nuevo ala que el Rey Federico el Grande ordeno construir a mediados del S. XVIII, denominada nueva ala (se quebraron la cabeza para poner el nombre). Nosotros optamos por una visita a al ala antigua todo por el módico precio de 10 € cada uno. Alquilamos uno de esos aparatos para que una guía virtual nos explique que estamos viendo y empezamos la visita. Pero ¡¡oh problema!! No nos dejan entrar con nada. Dejamos la mochila en consigna sacando las cámaras vayamos a tener problemas y nos advierten que esta terminantemente prohibido hacer fotos o filmaciones. Pues tranquilos que no haremos ni una. Bueno una si que hicimos, je, je, je...
La visita es una continua pasada por salas y habitaciones a cual mas barroca. Dios que barbaridad. Aquello tiene más habitaciones que un hotel. Y eso que era la residencia de veraneo. Según la guía electrónica cada habitación era para una cosa. Había salas con espejos, otras con camas, otras destinadas a recepciones reales con enormes sillones, otras con la cubertería de plata y toda la vajilla encima de una mesa, pero lo que mas nos llamó la atención era una sala donde estaba la colección de porcelana de la Reina. Como haya un mínimo temblor de tierra aquello se va todo al garete. Cuantísima porcelana de todos los tamaños y colores. Parece como si hubiera hecho cada año la colección que sacan de porcelana en los coleccionables estos de los kioscos.
Como habíamos comentado no se pueden hacer fotos ni filmaciones, pero llegamos a una sala, la de debajo de la cúpula, y que la parte de atrás tiene unas magnificas vistas del Jardín o Parque, porque es muy grande. Sacamos disimuladamente las cámaras y hacemos un par de fotos y grabamos en video estas vistas tan bonitas. Nadie se da cuenta. Joer como sube la adrenalina ser unos delincuentes.
Después de bastante rato de visita dentro del palacio, llegamos al final y salimos al exterior. Debemos rodear el edificio para poder ir hasta el Jardín que esta en la parte de atrás del Palacio. Ahora mismo son las 12 a.m. y tenemos 1 hora y media para verlo todo ya que a las 13:30 tenemos que estar en el hotel para coger las maletas y el bus hasta el aeropuerto y estar allí a las 14:30 h.
Los jardines son barrocos a más no poder y por ello muy bonitos. Además el color del otoño lo hace mucho más atractivo. Miles de árboles, setos formando figuras geométricas en medio de los jardines, grandes maceteros llenos de flores, lagos y estanques y lo que más nos gustó, cientos de personas paseando y corriendo por el Jardín/Parque. La entrada es gratis ya que no tiene puertas. Con la entrada del Palacio tenemos derecho a visitar el Edificio Belvedere que se encuentra en medio de los Jardines, así que allá que vamos. Para ir hasta el edificio pasamos por varios lagos unos más grandes y otros más pequeños que nos damos cuenta de que es uno solo con algunas estrecheces y muchos puentes para poder pasear y cambiar de un lado del lago a otro que se encuentra llenísimo de patos.
Llegamos a Belvedere. Es un pequeño edificio donde la guía, ahora en papel del edificio, dice que hay una interesante colección de Porcelana Real. Son tres plantas muy pequeñitas con unas escaleras bastante estrechas y algo peligrosas. La visita la despachamos muy rápido ya que poco nos interesa lo que allí hay. Eso si, si alguien va allí que no se le ocurra hacer una foto y ni siquiera beber agua. Sacamos la botella de agua allí dentro para calmar la sed y un conserje con mas mala folla que un bombero vestio de corto nos dijo algo que seguro era un insulto. Tenía una pinta de alemán guarro cervecero de esos que se ponen como gambas en Torremolinos que pa que. ¡¡Tranqui hombre que no manchamos nada!! Refunfuñando nos vamos del sitio.
Salimos al Parque de nuevo y ya camino del Palacio, para desde aquí irnos hasta el hotel. El paseo es muy agradable, tanto que por primera vez nos da el sol en la cara. Pero tan solo durante unos 30 segundos, de nuevo una gran nube lo tapa. De vuelta al Palacio nos entretenemos con magnificas vistas del Palacio desde un puente donde la imagen del Palacio reflejada en el lago es idílica. Pero lo más curioso que paso es que fuimos testigos de un asesinato. Si, como suena.
De pronto vemos como una garza o un pajarraco de ese tipo, se acerca muy despacio y cuidadosa hacia un matorral y de golpe y porrazo hace un gesto con el cuello hacia el suelo y empezamos a oír un chillido muy pequeñito pero muy fuerte. ¡¡Ahaa!! Ha picado un ratoncito o un topito. El pobrecito chilla más que un cerdo en una matanza, pero tras unos movimientos de pico, cae definitivamente muerto en la boca del pajarraco. Por supuesto que tenemos el asesinato grabado en video y fotografiado para que el abogado defensor pueda reclamar una sentencia justa. Que cruel es la vida, pero aun más cuando el pajarraco se adentra en el lago y engulle al pequeño animalillo que muerto ya sirve de alimento.
Tras esta escena mas propia de una sabana africana que de una ciudad como Berlín y temblando tras haber visto tan de cerca la muerte seguimos nuestra ruta camino al Palacio. Ya por fin nos adentramos en los Jardines y salimos del Parque. Hacemos algunas fotos chorra para divertirnos y decidimos que nuestras visitas turísticas o culturales ya han acabado.
Volvemos al hotel por el mismo camino que fuimos antes al Palacio y tras 15 minutillos, 5 menos que para ir ya que el tiempo nos apremiaba, llegamos al hotel.
¿Estará la maleta y la mochila? Entramos en la habitación oscura donde estaban las maletas que la gente dejaba en consigna y aquello estaba mas revuelto que la maleta un moro en un aeropuerto yanqui.
Allí al final veíamos la nuestra y la mochila que a duras penas se quedaba encima de la maleta. ¡¡Dios que desorden!!
Con la maleta y las mochilas y alguna bolsita salimos a la calle, la cruzamos y esperamos al bus para ir hasta el Aeropuerto Tegel de Berlín. Esperamos unos 10 minutillos y nos montamos en el BUS 109. Suponemos que hemos acertado porque además de varias personas con maletas van otros españoles con otro paisano que debe vivir en Berlín y que hablan de el vuelo que han de coger los amiguetes. Respiramos porque vamos por buen camino y descansamos algo.
Llegar al AEROPUERTO DE TEGEL es rápido y se tarda algo menos de 45 minutos sobre todo por las continuas paradas del bus. Este nos deja en la puerta de la terminal principal del aeropuerto, la B pero nosotros hemos de ir a la otra terminal que esta justo al lado, la C. Nada, cuestión de 5 minutos andando.
Entramos antes en el edificio principal donde están la Terminal A y la B buscando los mostradores de Air Berlín pero no los vemos y tras preguntarle a una amable señorita esta nos indica que hemos de ir hasta la terminal C, justo al lado. Cogemos un pasillo, un ascensor y de nuevo otro pasillo hasta que llegamos a la terminal que debe de ser exclusivamente de vuelos de bajo coste. Buscamos el mostrador de nuestro vuelo y a algo menos de dos horas para que salga hay algo de cola pero no mucha así que tras 5 minutos de cola facturamos y nos quitamos las maletas de encima. Ahora nuestro objetivo es buscar la Terminal principal del aeropuerto para poder comer algo. ¿Donde? Pues no sabemos. Habrá que ir a mirar.
En el edificio principal del aeropuerto como dijimos antes están las terminales A y B y tiene forma hexagonal, con dos plantas y muy grande. Echamos un vistazo a los restaurantes y muchas cafeterías y comida rápida. Así que como más vale malo conocido que bueno por conocer, comemos en un BURGER KING. Que podemos comentar al respecto....
Estamos bastante cansados, son las 15 h. y en 45 minutos embarcamos. Pero para estar sentados decidimos echar un vistazo al aeropuerto así que le damos la vuelta completa al edificio principal. Hay muchísima gente esperando a sus vuelos, facturar e incluso salir ya. Es un paseo redondo, je, je, je...
Llegamos al punto de partida y nos vamos para nuestra terminal, la C. Pasamos el control sin mas problemas y la zona de espera de las puertas de embarque es mas cutre que unos zapatos con “bujeros”. Se ve que están reformándola. Solamente hay una tienda de estas Duty Free y al fondo una pequeña cafetería. Es tan cutre que cuando pasas el control de seguridad accedes directamente a la tienda Duty Free aglomerándose la gente inútilmente en los pasillo de la tienda.
Buscamos la puerta 42 de embarque, nos sentamos a descansar y esperamos que se abran las puertas del avión.
Estamos reventados, los pies me llegan a las rodillas, pero si hace falta irnos mañana a otro sitio allí que nos vamos.
Abren las puertas del avión un poquito tarde y es que el vuelo va con una media hora de retraso.
Nos toca en los asientos 7E y 7F. Como dijimos en el vuelo de ida, los aviones son muy amplios y para ser un Low Cost dan hasta de comer.
Salimos casi de noche así que no podemos ver muy bien la ciudad, pero igualmente no la sobrevuela como si hizo cuando aterrizó. Lo mejor es que en las pantallitas vuelven a poner por donde vamos y que estamos sobrevolando en cada momento. Lo mas impactante fue ver a otro avió pasar justo por debajo aunque seguramente iría a bastantes metros. Era de noche pero aun la poca claridad que pudiera haber hizo que al sobrevolar los Alpes se pudieran intuir las enormes montañas y al nieve de sus cumbres.
Es bastante entretenido ir viendo las ciudades y mas cuando por la pantallita sabes por donde estas.
Sobrevolamos Mónaco, Marsella, Lyon, el Cabo de Creus, Gerona y ya por fin que media hora antes que para ir (cosas de ir cuesta abajo) empezamos a aterrizar. El aterrizaje sin problemas y ya estamos de nuevo en casa, en BARCELONA. Gracias a Dios que hemos llegado sanos y salvos.
Berlín nos ha gustado demasiado, nos ha entusiasmado y seguro que volvemos más veces porque es una gran ciudad que recomendamos a todo el mundo.
Nos están esperando los padres de Bea en el aeropuerto del Prat donde llueve copiosamente.
Eso es todo por este viaje. ¿Donde será el próximo?. |