Inicio
Inicio
oct 22 2007
Querido Juan Antonio Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 1
Escrito por Antonio Entrena   
lunes, 22 de octubre de 2007

Querido Juan Antonio,

Era una noche. Esa noche. Bendita noche. Esa que era más limpia y clara que el mejor de los días cuando tu voz surgía de las ondas. La noche en la que eras el Rey, eras el mas importante General de los ejércitos de las ondas, eras el ojo vigía que cazaba misterios de entre cada rincón del mundo, eras la pluma con la que ellos escribían sus obras maestras, el escudo de los grandes guerreros de la historia, los ojos del cuervo de Alan Poe, la triste cama de Ana Frank, la pesada espada de William Wallace, eras Babieca, Rocinante, eras el pájaro que desde las alturas veías las grandes batallas, eras eso y mucho más. Todo ello y todo lo demás.

Era una de esas noches, en coche, por tierras manchegas, por tus tierras manchegas, casi llegando a Jaén. Era la madrugada del 21 al 22 de septiembre de 1.999. Ese año conocí las dos personas que más me han hecho crecer. Mi actual mujer y tú. Recuerdo que hablabas con Fernando de las microfichas. Empezaba una nueva temporada y aquella noche me enganchaste. Me cogiste del alma y aun hoy la tienes agarrada tan fuerte que no se escapa de dentro de mi en tu busca porque eres tu el que la retienes. Bendita noche, bendito mes, bendito año.

Has hecho que crezca, que crezca tanto que ahora tú mismo te sentirías orgulloso de mí. Te sentirías tan henchido que no cabrias en ti mismo, pero tu no eras así. Tu eras algo más, tu tenías otro sentido que los demás mortales aun no hemos desarrollado. Tenías la virtud de siempre estar dando y no pedir nada a cambio. Eras sincero, simple, un tipo del que todos queríamos ser amigo. Yo me imaginaba sentado a tu lado escuchando tu voz, aprendiendo de ti porque cada palabra que salía de tu boca era lección a aprender. Me imaginaba en la Fuente del Avellano a tu lado. De hecho ahora que ya estas con Dios seguro que él mismo te reúne a su lado para aprender de ti. Para que le alegres las noches, para que alecciones a tantos y tantos seres vulgares que hay donde tu ahora estas. Y es que los genios como tu corren el riesgo de ser imprescindibles. Y tanto lo eras tu que hasta el mismo Dios te ha llevado a su lado para que estés con él. No resistía mas sin tenerte para él. Ese es el riesgo de ser el mejor. Ahora cada noche espero que, como tantas historias que has contado y narrado, aparezcas y nos des aquello que nos dabas.

En cada amigo que dejas hay una historia o varias. En cada mejillón que ahora nos quedamos sin concha has puesto no un granito sino una inmensidad de arena en lo que somos. Gracias a ti somos personas, mejores personas.

Ahora me pongo en el lugar de Silvia y Alejandro y pienso que si nosotros que solo estábamos contigo unas pocas horas a la semana te echamos tanto de menos y nos has dado tanto, ellos que te tenían cada día a cada hora no podrán soportarlo. Pero la grandeza se mide, no por las veces que uno cae sino por las que uno se levanta y Silvia con la ayuda del pequeño Alejandro sabrá ponerse de pie y caminar por la vida para que su hijo sepa y conozca quien fue su padre, quien fue ese que cambio la vida a millares de personas, quien fue el que hizo que los españoles fuéramos mejores y mas cultos. Eras un nexo de unión. Eres un nexo de unión. Tus seguidores somos parte de ti pero ni sumándonos todos llegamos a una ínfima parte de ti. Eres el más grande.

Te has ido como los genios, te has ido como los grandes, te has ido como los honrados. Cuando uno toma una decisión en la vida actúa y ya está. Hasta para eso has sido único. No has necesitado despedirte porque no te vas. Porque queda tu voz, tus pasajes, tus tertulias, tus comentarios. Se ha ido tu cuerpo pero tu alma seguirá perdurando siglos y más siglos. Tu has hecho que seres que habitaron este mundo hace miles de años sigan entre nosotros y puedes estar tranquilo que nosotros haremos que tu perdures lo mismo o mas que ellos. Echaremos de menos oírte de nuevo, leerte de nuevo, pero al igual que tu imaginabas para ver, nosotros imaginaremos para seguir a tu lado cada noche escuchando tu programa.

Darte las gracias es poco porque el legado que has dejado no tiene precio. Desde ahora cualquier premio que te den ya será tarde pero merecido. Desde ahora cada oyente nuevo te querrá como te queremos los que ya estábamos.

Gracias Juan Antonio por haber existido y gracias a Dios por haberte dejado con nosotros 41 años llenos de vida y sapiencia. Si yo hubiera sido Dios te hubiera querido a mi lado mucho antes.

Ahora sabemos que cuando vayamos al otro lado podremos oírte de nuevo y estaremos contentos y felices como una lombriz.

Amigo Juan Antonio, ¡¡FUERZA Y HONOR!!.

 

 
 
© 2010 Antonio Javier Entrena Tejero
.